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5 de octubre de 2009
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SEMANA DE CUIDADOS PALIATIVOS

Impulsan programa para que pacientes oncológicos puedan morir en su casa

El proyecto para su creación está en la Legislatura y ya tiene media sanción del Senado.

Del 6 al 10 de octubre se realizarán en nuestra provincia diversas actividades para conmemorar la Semana Mundial de los Hospices y los Cuidados Paliativos. Bajo el lema “Descubriendo tu voz”, todos los profesionales que en Mendoza están dedicados a la dura tarea de hacer más llevaderos y dignos los últimos días de vida de pacientes con enfermedades terminales, aprovecharán la semana para impulsar que se instale como debate social la discusión sobre el respeto a los derechos del paciente y de su entorno.

     Así, paralelamente a actividades que tendrán lugar en varios países, en nuestra provincia, el pedido del equipo de Cuidados Paliativos del Hospital Central es claro y concreto: que el Estado, a través de una ley de cuidados paliativos, cree un programa de salud que permita la atención domiciliaria de pacientes oncológicos en fase terminal. De esta manera para los profesionales especializados en un tema tan delicado como es la aceptación de la muerte y de enfermedades terminales se abaratarían los costos de la órbita pública de la salud, se descongestionarían los servicios de internación de los efectores públicos y, lo más importante, se le permitiría elegir al paciente el lugar para su muerte, respetando sus derechos y escuchando su deseo.

 EL PROYECTO. El programa de cuidados paliativos, cuya creación aún se está discutiendo en la Legislatura, establece la posibilidad de que el Estado subsidie y ayude a familias en cuyo seno existen casos de enfermedades terminales. En concreto, la idea propone proveer atención médica, acompañamiento profesional y medicación a pacientes oncológicos en fase terminal pero no necesariamente en un hospital, sino que, en caso de que el paciente lo requiera, la atención se pueda trasladar a su casa. “Los pacientes quieren morir en su casa, con su familia y en paz, pero esto casi nunca se respeta, ya que, por lo general, las familias no se sienten preparadas para asumir la atención de un paciente moribundo”, afirmó Marcelo Álvarez, jefe del equipo de Cuidados Paliativos del Central. “Pero si nosotros pudiéramos acompañar a esas familias en el cumplimiento del deseo del enfermo, sería mucho mejor para el paciente y el Estado abarataría costos”, explicó el oncólogo.

     Básicamente, este proyecto consistiría en la creación de un equipo multidisciplinario, compuesto por médicos clínicos, oncólogos, psicólogos y hasta asistentes sociales, cuya tarea sería visitar y realizar el seguimiento de pacientes terminales pero no desde la internación hospitalaria, sino desde su hogar. “Cuando la fase es terminal al paciente sólo se lo puede medicar para que sufra lo menos posible, y esto se realiza evitando el dolor y la angustia”, afirmó Álvarez. Con este precepto es que desde el equipo de Cuidados Paliativos del Central se impulsa que dentro del presupuesto anual de Salud se incluya este programa para realizar la atención domiciliaria de los pacientes oncológicos y el provisionamiento de medicación analgésica en tiempo y forma para evitar el dolor.

 DE LA MUERTE NADIE HABLA. Por lo general, a las enfermedades oncológicas se las relaciona directamente con la muerte y es por eso que sobre esos temas nadie quiere debatir. En Mendoza, las deudas con los pacientes oncológicos son varias, mientras que en el mundo se extiende la idea de “hospices”, nacida a través del trabajo de una enfermera británica llamada Cicely Saunders, quien fundó el Movimiento Hospices y que consiste en la creación de centros de atención a pacientes moribundos, donde se destacan el afecto y la compañía.

     En Argentina sólo existen tres entidades de este tipo y en Mendoza ni se quiere discutir el tema. Igualmente, las obras sociales aún no reconocen como prestación médica el abordaje de los cuidados paliativos y, lo que es peor, cuestionan, por un tema de costos, el suministro de medicación opiácea, como es la morfina. “Muchos profesionales juzgan el suministro de este tipo de medicación y aducen que puede generar adicción, lo cierto es que, usada con racionalidad, este tipo de medicamentos es vital en el tratamiento del dolor de un enfermo terminal, pues, cuando no podemos revertir el final, sólo nos queda contener y darles paz y tranquilidad. Pero muchos profesionales dicen que es una barbaridad, cuestionando y demorando la entrega de estos medicamentos, algo que tendría que cambiar”, señaló Álvarez.

     Según los entendidos en el tema, el tratamiento domiciliario de los pacientes terminales es unas siete veces más barato que el que reciben los mismos en un hospital. Igualmente, en el mundo existe una tendencia general a aceptar la terminalidad de la vida con más naturalidad y resignación, atendiendo al deseo de los enfermos y sus familias. Así, existen países en los cuales se han entablado demandas millonarias a profesionales einstituciones por la invasión y el tratamiento desmedido en casos terminales. El equipo de Cuidados Paliativos del Central recibe unas 16 interconsultas por mes; 80% de estas son en busca de aminorar el dolor, atiende entre 5 y 10 pacientes por semana y su seguimiento se hace también telefónicamente, aunque esta tarea no es reconocida como tal.

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