Todo cuidado es poco, mi amigo. Usted ha de salir de vacaciones y tiene todo el derecho a hacerlo y quiere hacerlo en su auto, cosa que también está bien, que para eso lo tiene, no sólo para ir a comprar puchos al quiosco de la esquina. Pero, por favor, extreme los cuidados, si el viaje es largo, y si es corto también. El estado del auto es fundamental, frenos, embrague, buen funcionamiento mecánico, el estado de las cubiertas es vital, imprescindible. He visto autos en la ruta con cubiertas a las que se les ve el aire desde afuera. Los limpiaparabrisas, por ejemplo, los faros antinieblas, las luces en buenas condiciones. No deje detalle alguno por observar con minuciosidad si usted lo quiere, con obstinación, porque lleva su vida adentro, y lleva también, probablemente, la vida de toda su familia en los asientos adyacentes. Hay algunas acciones que pueden parecer innecesarias pero ayudan: probar los frenos después de una lluvia, por ejemplo, o tener el volante firme siempre, aun más cuando hay caminos que no son del todo parejos. Mire continuamente con atención los vehículos contrincantes, por las dudas de descubra en ellos algo anormal, un zigzagueo, una falta de estabilidad, algo que le indique que hay que extremar los recaudos. No maneje con sueño, por favor, de ninguna manera. Cuando los ojitos se le comiencen a poner pesados, dele el volante a otra persona, es buen sistema intercambiarse en la conducción en trechos cortos. Y si no hay nadie que conduzca además de usted, pare, duerma, descanse o báñese, camine o refrésquese. ¿En qué puede perjudicarlo una hora más de viaje? ¿Cuál es el perjuicio de llegar a Mar del Plata a las ocho o a las nueve o a las diez? Los accidentes viales, los terribles accidentes que hemos visto ocurrir el año pasado en las rutas argentinas, tienen que llevarnos a extremar los cuidados. Después, en la playa, relájese, pero antes, en el viaje esté atento, por favor, a todo, a lo que sucede adentro de su auto y afuera de su auto, todo tiene que ver y todo es importante. Qué bueno sería que todos fueran y vinieran hacia sus merecidas vacaciones sin hechos luctuosos de por medio, qué bueno sería. Y dele pelota a las señales de tránsito y a los carteles viales, aunque llegue a Mar del Plata con la guata llena de tanto que le han sugerido que tome Coca Cola.