Che, ¿ya pasó la crisis económica mundial? Porque con el tema de las elecciones, de la gripe empate, de los Fabulosos Cadillacs y de los tarifazos nos habíamos olvidado de la crisis mundial que sacudió las bolsas de todo el mundo en la primera mitad de este año. El planeta financiero se tambaleó, grandes empresas, más sólidas que puré de granito, se vinieron abajo como volantín con mucha cola y hasta economías poderosas como la de Estados Unidos llegaron a bambolearse de tal manera que el Gobierno tuvo que salir a ponerle plata a los privados para que el desastre no fuera tan dañino.

   Pero ¿ya pasó? Algunos dicen que lo peor ya pasó y que las economías se están recuperando. Otros dicen que peor de lo que estuvimos no podemos estar, eso no debe incluir a los argentinos, porque los argentinos siempre podemos estar peor de lo que estuvimos. Lo está diciendo nuestra historia. Y algunos optimistas, que nunca faltan, dicen que ya está, ya pachó, ¿dolió mucho?, pero ya no va a doler más. Sin embargo, hay emprendimientos afectados por la crisis que todavía están afectados y no pueden realizarse. Voy a poner ejemplos: la NASA tenía pensado, para dentro de un tiempito, llevar otra vez a astronautas a la Luna.

   Yo sé que a usted, con los problemas que tiene en su economía particular, le importa uno, dos o tres cornos que el hombre vuelva a la Luna, pero, bueno, estaba previsto y a la NASA no le alcanza el presupuesto. Así que es muy probable que lancen astronautas hacia lugares más cercanos como el Caribe o Ischigualasto, en San Juan, que se parece mucho a la superficie selenita. Pero lo que a mí más preocupa es que la NASA no está moniteoreando a los asteroides que están cerca de nuestro planeta. Son más de veinte mil los que pueden chocar con nosotros y hacernos más daño que George Bush, lo que ya es demasiado.

   Che, Estados Unidos, no se hagan los desentendidos y miren para otro lado, ustedes se han autoproclamado los guardianes del mundo y no están cumpliendo su tarea. A ver si comienzan a cascotearnos el rancho y terminamos con el techo lleno de goteras. El universo no sólo es grande sino también jodido, no podemos dejar que nos sorprenda. Miren para arriba, muchachos, ¿o le tienen miedo a la tortícolis?