access_time 07:19
|
17 de febrero de 2020
|
|
Opinión

Historias ocultas detrás de los enjuagues presupuestarios entre PJ y UCR

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1581934786961Perez%20Cornejo.jpg

Es una incógnita el desenlace de toda esta discusión que le ha dado vida al verano político en Mendoza. Incluso, no se sabe a ciencia cierta qué puede ocurrir hoy durante la sesión de Diputados.

Resulta obvio que, como se han alternado la administración de la Provincia desde la recuperación de la democracia hasta el momento en cinco oportunidades cada uno, sean ellos –los peronistas y los radicales– los que tienen en sus manos el futuro presupuestario provincial para un 2020 que todavía no arranca para el gobierno de Rodolfo Suarez, hablando, claro está, desde lo financiero y desde cualquier proyección en el uso de los recursos que le dé vida a un plan de gobierno que se desconoce en gran medida. Todo eso está claro. Lo que no resulta demasiado común son las trabas introducidas como para que este presupuesto, más un nuevo endeudamiento y el mencionado hasta el hartazgo roll over, hayan tenido tantas dificultades, impidiendo hasta ahora su tratamiento, discusión y aprobación.

Es una incógnita el desenlace de toda esta discusión que le ha dado vida al verano político en Mendoza. Incluso, no se sabe a ciencia cierta qué puede ocurrir hoy durante la sesión de Diputados, prevista para las 10, cuando el oficialismo y la oposición se midan alrededor del pedido de deuda extra que ha hecho Suarez.

Para el Gobierno se trata –lo de la nueva deuda por 300 millones de dólares, claro está–, de una situación de extrema importancia para su plan de acción de aquí en más y por los próximos años de gestión. Puede tener presupuesto, porque le alcanzan los votos propios para que se apruebe la pauta de gastos del año. Pero, sin nueva deuda, sumada a la renegociación de los vencimientos del año (roll over), no tendrá herramientas para intentar movilizar una economía que puede que siga paralizada y con números negativos, sin poder arrancar mientras el Gobierno nacional de Alberto Fernández no lleve adelante –y positivamente– la restructuración de los vencimientos con el FMI y los bonistas privados. Un plan de obras estimulado desde el Estado, con fondos tomados por la Provincia y volcados a la infraestructura provincial y municipal, es visto por la administración de Suarez como el único salvavidas para evitar que siga aumentando el desempleo y el desconcierto.

Han sido varios los episodios protagonizados por peronistas y radicales, como se ve. Gobernando o en la oposición, alternadamente, han llevado adelante batallas épicas y han empujado, muchas veces, a la Provincia a situaciones límite. Quizás, la última gran disputa presupuestaria que se recuerde haya sido la del Presupuesto del 2016, que se libró en un 2015 hipersensible, con una campaña electoral que terminó en aquel proceso que depositó a Alfredo Cornejo en la Gobernación.

Ese año, con una larga transición de seis meses entre el gobierno saliente de Francisco Paco Pérez y el entrante de Cornejo, puede que se haya consolidado el particular enfrentamiento entre el kirchnerismo y Cornejo que luego se mantuvo, claro está, durante todo el mandato del actual diputado nacional y líder de los radicales del país.

Pero, pocos recuerdan un episodio que marcó y determinó mucho de lo que el peronismo –alejándose del poder en el 2015–, hiciera en la Legislatura hacia fines de ese año, antes de que asumiera Cornejo.

El peronismo se iría del poder avalando una serie de endeudamientos que se ejecutarían ya en el gobierno de Cornejo, desde el 2016 en adelante. Pero, hacia fines del 2015, se conocía que Pérez dejaba la Provincia con un déficit superior al que se había ventilado oficialmente y con un endeudamiento pavoroso. El descalabro se confirmaría con la salida a la luz pública de la deuda pinche (una serie de pasivos con proveedores y acreedores varios no registrados todavía).

La situación financiera del último tramo de la administración de Pérez fue apremiante. Cristina Fernández, la presidenta, lo había desahuciado y librado a su suerte, como también los bancos nacionales y extranjeros. Pérez le había echado mano a todo lo que tenía para pagar sueldos y mantener más o menos en pie los servicios esenciales. Y, entre todo lo que tomó, resultó ser una buena parte de los créditos que se habían acordado, en dólares, para financiar obras que mejorarían el servicio de Aguas Mendocinas, Aysam.

Esa decisión de Pérez, la de desviar recursos de Aysam a otros fines, bien pudo ser denunciada penalmente. Pero un pacto político entre el peronismo y el radicalismo hizo borrón y cuenta nueva con todo aquello. Y el peronismo, quizás, como resultado de esa negociación y una promesa de no ventilar los hechos en la Justicia, se alineó aprobando todo lo que el radicalismo opositor le solicitó, preparando su llegada al gobierno, prevista para diciembre del 2015.

Hay que seguir de cerca, hoy, justo cuando se discute el presupuesto de Suarez, un nuevo endeudamiento y una nueva renegociación de los vencimientos, la letra chica de lo que se pone en juego. La historia de aquellos recursos destinados a Aysam y que no se usaron para lo que se debía arrancó en el 2011, cuando se aprobó la ley 8.270, por la que se autorizó al Poder Ejecutivo a tomar deuda por 160 millones de dólares para la empresa de aguas, garantizados con recursos de la coparticipación provincial y las regalías que percibe la Provincia.

El gobierno de Pérez no logró conseguir la totalidad de los 160 millones de dólares, pero sí una buena parte. Esos recursos nunca fueron para Aysam, sino para financiar gastos corrientes. Y en setiembre del 2015, a tres meses de la llegada de Cornejo al gobierno, la Legislatura sancionaba una nueva ley que resultó ser el reflejo del pacto político entre los dos partidos mayoritarios: un artículo de la nueva norma daba por bien gastado el dinero que no fue para Aysam y autorizaba, legislativamente, el desvío de los fondos. También postergó hasta el 2020 la autorización para seguir tomando deuda de aquellos 160 millones iniciales. El gobierno de Cornejo tomó una parte más y, ahora, el de Suarez, en medio de la discusión por el nuevo endeudamiento, solicita usar unos 30 millones de aquellos para las obras que necesita Aysam. Una historia cuasi delirante, de nunca acabar.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.