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22 de noviembre de 2020
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Economía

Historias de mendocinos que buscan en la cosecha una oportunidad laboral

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Hasta el momento son 7 mil los postulados en "Reinventa", el programa que lanzó el Gobierno para suplantar a los “trabajadores golondrinas”.

“Sueño con ser abogado, pero hoy necesito trabajar en la cosecha para subsistir”. Esa frase corresponde a Jorge Pérez, uno de los 7 mil mendocinos, la mayoría desempleados, que se inscribió en el Programa Reinventa para trabajar en la cosecha 2021.

Otro de los testimonios es el de Sabrina Antoniolli, quien aseguró: “A mis 31 años y con el secundario completo, no tengo noción de lo que es un bono de sueldo”.

Reinventa fue lanzado por el Ministerio de Economía de Mendoza debido a la imposibilidad de que lleguen los “trabajadores golondrinas” a la provincia  por los protocolos exigidos por la pandemia. Habilita a 10 mil mendocinos para trabajar durante la temporada 2021.

Ver también: Se necesitan 10 mil trabajadores para la cosecha

Tener experiencia no es un requisito excluyente ya que los postulantes esta semana comenzaron a recibir una capacitación por parte del Sindicato Obrero Vitivinícola y Afines (SOEVA).

Jorge: “Sueño con ser abogado”

Jorge fue uno de los primeros en inscribirse en el Reinventa. Tiene 28 años, vive con sus padres y sus cinco hermanos.  Dos de ellos también forman parte del programa.

“No tengo mucha experiencia en el oficio, pero de todos modos me inscribí porque no era un requisito excluyente. Hace dos años que vivo de changas y necesito trabajar para alcanzar mis metas, sobre todo, para ayudar a mis padres”, comentó el joven a El Sol.

Es uno de los privilegiados que ya comenzó a trabajar en la cosecha del ajo. Lo hace en una finca de San Martín donde se siente muy cómodo, aunque admite que, por el momento, lo hacen limpiar el galpón o las cabezas de ajo.

“Dos Carlos, el dueño, me va enseñando el oficio, pero también me prepara en otras tareas. Lo acompaño a hacer compras,. En fin, de a poco me voy afianzando”, dijo y confesó estar satisfecho con el trabajo que desempeña  de 8 a 16.30.

Jorge sabe que la cosecha del ajo pronto terminará y, por ello, espera con ansias la temporada de la uva. “Allí pagan muy bien tengo entendido y también se que las exigencias son otras. Es mucho más duro el trabajo, pero tengo ganas de aprender, hoy es lo único que me ayudará a salir adelante”, expresó.

Sobre los cuidados y protocolos exigidos por la pandemia, el hombre expresó que son muy estrictos, sobre todo, a la hora de la comida. “Los patrones están constantemente encima nuestro aclarándonos que debemos mantener la distancia y demás”, contó.

Respecto a la paga, el joven manifestó que es de $1.600 diarios y que los cobra por quincena. “Realmente me viene muy bien porque tengo que ayudar a mis padres. Lo primero que haré cuando cobre será arreglar el baño de la casa y comprarme una cama más grande, la mía ya me es incómoda”, confesó.

Jorge terminó el secundario hace dos años. Lo hizo en un Centro Educativo de Nivel Secundario (Cens) ya que antes, por cuestiones laborales, no pudo continuar con el cursado normal. Su ambición no quedó allí sino que sueña con ser abogado

“Por la pandemia no pude comenzar, pero mi idea es asesorarme bien y anotarme en la Universidad de Derecho. Siempre soñé con esa profesión y es el objetivo que tengo en mi mente a futuro”, culminó.

Sabrina: “Para el mercado laboral soy vieja”

Del total de inscriptos en el programa, el 42% son mujeres. Entre ellas está Sabrina, una joven que con secundario completo no sabe lo que es trabajar en blanco, además, hoy siente que el mercado laboral la excluye por vieja.

“Vas a buscar trabajo y piden gente con experiencia  y, entre los requisitos excluyentes, tener entre 18 y 30 años. Es decir, a mis 31 años  no tengo chances. Es lamentable y triste, porque se te cortan muchos proyectos”, expresó.

La joven vive con sus padres y hermanos en Maipú. Sus últimos trabajos fueron en una cooperativa donde trabajaba de manera informal  y también se la rebuscaba  limpiando en casas de familia (algo que por la pandemia se le truncó).

“Cuando vi la noticia me inscribí no sólo por la salida laboral, momentánea, sino porque tengo muchas ganas de aprender un oficio. Ni bien me anoté empecé a buscar tutoriales para llegar al trabajo con algo de experiencia”, comentó.

Sabrina aseguró que no tiene preferencia por un frutal determinado. “Necesito aprender porque necesito trabajar, tener mi dinero y ayudar a mis padres jubilados”, manifestó.

La joven, como muchos otros, el miércoles pasado comenzó con las capacitaciones teóricas para poder enfrentar la cosecha.

“Las clases no difieren de lo que aprendí por mi cuenta en los tutoriales. Ahora sólo resta que los productores locales nos convoquen y salgamos a trabajar, por ahora, hay que llenarse de paciencia y esperar”, concluyó.

Ver también: Comienzan las capacitaciones para los cosechadores sin experiencia

Alberto: “Cualquiera puede cosechar”

Alberto es uno de los tantos productores que apeló al listado del Gobierno para hacer trabajar su finca. Tiene un predio con viñedos de  45 hectáreas, en la zona Este. En la actualidad, contrató a dos trabajadores del Reinventa.

“El Programa lanzado por el Gobierno es una gran aternativa para los que poseemos viñedos porque, lamentablemente, en la provincia no hay mano de obra. La gente no quiere que les suspendan el cobro de los planes sociales y prefiere no postularse a trabajar. Ojo, esto no es de este año, es histórico”, expresó.

Sobre su vinculación con los trabajadores del Reinventa, el productor aseguró que solicitó el listado de los postulantes y, paradójicamente, encontró a dos trabajadores que ya habían trabajado para él en otras oportunidades.

“Rápidamente los contacté y hace unas semanas están trabajando en la finca. La idea, para marzo, es contratar a unos 25 o 30 cosechadores”, comentó.

Respecto a si es una condición esencial a la hora de contratar a un trabajador la experiencia, Alberto fue contundente: “Las exigencias y cuidados se requieren, sobre todo, en la poda, allí sí es necesaria la experiencia, cosechar puede hacerlo cualquiera”.

Reinventa, en números

El Programa fue lanzado oficialmente el 15 de octubre.

  • A la fecha se han anotado unos 7 mil trabajadores
  • El grueso de los postulantes reside en Guaymallén (1.419), le siguen trabajadores de Las Heras (1.419), Maipú (788), Godoy Cruz (730), Ciudad (585), San Rafael (558) y el resto vive en diferentes partes de la provincia

  • El 58% de los inscriptos son de sexo masculino, en tanto, el 42% restante son mujeres

  • El salario diario ronda los $1.600 y $1.800

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