access_time 15:22
|
30 de septiembre de 2006
|
|
Análisis

Hipersensibilidad

Mientras más cerca está el clave 2007, más sensible se muestra la clase dirigencial. La interna se cuela por todos los ámbitos. Operaciones y maniobras embarran la cancha. Mientras, aparecen indicios de arreglo en el enfrentamiento Cobos-Iglesias. Las encuestas y algunos de los escenarios posibles.

    A medida que los días pasan y se acerca el clave 2007, los ánimos y nervios también se exaltan en lugar de templarse. El político en general, profesional de esto o no, independientemente de su mayor o menor protagonismo en el rol que le toca jugar, entra en ebullición como la primavera. Se sensibiliza, ve operaciones en su contra por su propia naturaleza conspirativa, característica que se agudiza en tanto asume y ocupa espacios de mayor responsabilidad.

    A los medios les ocurre algo parecido. Las redacciones también son surcadas por una hipersensibilidad propia de transitar momentos de definiciones. El temor al error, al enfoque desequilibrado, al dato parcial, el miedo a convertirse en funcional para algunas de las decenas de operaciones políticas que se montan a diario provocan crisis y revoluciones –como en la primavera– que deberían obligar a foros y ámbitos de rica discusión constructiva.

    El escándalo de los contratos infundados en el Ministerio de Seguridad, que conduce el polémico Miguel Bondino, casos ventilados por este diario, o el casi rutinario y recurrente asunto de los cerca de 300 empleados fantasmas que sobrevuelan por la Legislatura provincial deberían transformarse en un motivo especial para definir una política de Estado impulsada por la administración de Julio Cobos.No conforman un tema menor.

    Los contratos que no se pueden justificar o la proliferación de ñoquis en cualquier ámbito de los tres poderes del Estado dan cuenta de cómo se usan los recursos públicos. Que se instale su discusión públicamente es uno de los aspectos que ha fastidiado al elenco gobernante. Pero mucho más por las torpezas de un ministro que por la publicación de la lista de contratados.

    Cobos debe explicar por qué mantiene un ministro que, por una supuesta e increíble ingenuidad o por ser funcional a intereses tan extraños y peligrosos, representados por algunos de los personajes que cobija con contratos, debería estar fuera del Gabinete. Así como un medio es a la sociedad lo que se propone en función de su mayor o menor compromiso social, la imagen de una gestión de gobierno no la hace el primer mandatario en soledad, sino su impronta reflejada a través de sus auxiliares en los ministerios.

    El enfrentamiento interno en las filas del partido que gobierna la Provincia es también uno de los culpables del particular estado de ánimo de los primeros protagonistas de la historia. Quizás porque lo último que en general se hace en la política es avanzar hacia una muerte segura o hacia el ostracismo, en las últimas horas han surgido algunos indicios que dan cuenta de la posibilidad de que comiencen a tenderse puentes entre un sector del radicalismo que propicia el acuerdo con el peronismo kirchnerista y el líder del radicalismo que rechaza esa alternativa, Roberto Iglesias.

    En concreto, los radicales menos kirchneristas hablan con Iglesias para que evite el enfrentamiento interno. Para convencerlo, le muestran algunos números de sondeos que se están realizando en donde no tendría la mínima posibilidad de imponerse sobre los concertadores plurales liderados por Cobos. Iglesias, un duro, ha dado algunas señales que entusiasman a los que quieren evitar el cisma interno. Por ejemplo, esta semana, el Comité Nacional descartó la intervención de Santiago del Estero y Río Negro, y evitó analizar un pedido para intervenir el distrito mendocino.

    Pero los motivos que podrían reconciliar a los radicales, hoy en guerra total, son varios. En primer lugar, más allá de la “cuestión de piel” que une a Cobos con el presidente Kirchner, hacia abajo no existe tanto feeling, ni el radicalismo ni en el peronismo. Quienes arman poder con la bandera de la concertación al frente, lo hacen para no quedar afuera. Hay que descartar coincidencias ideológicas, que las hay, es cierto, pero se reflejan en los menos.

    Lo que prima es el terror a no estar, a quedarse afuera, y mostrarse en sintonía con lo que sus jefes han decidido. Desde un sector del cobismo ordenaron una encuesta cuyos resultados les fueron entregados en las últimas horas. La particularidad del sondeo, cuya elaboración recayó en la consultora del sociólogo Enrique Bollati, fue que se llevó adelante bajo la técnica de la simulación del voto, es decir, con boletas, nombres de candidatos y la identificación de las fuerzas partidarias.

    El resultado que arrojó el trabajo es un claro y contundente triunfo del tándem conformado por Cobos y Kirchner. Si las elecciones fuesen hoy, entre 60 y 70 por ciento de los votantes se inclinaría en favor de los candidatos de la Concertación Plural. La primera conclusión, entonces, es que la gente no sólo aprueba la relación del gobernador con el presidente desde lo emocional, sino que le daría el aval a los candidatos que esa sociedad alumbrase.

    El trabajo midió a la dupla Alfredo Cornejo como candidato a gobernador y al peronista Celso Jaque como vicegobernador: un 70 por ciento de los mendocinos la votaría. Mientras que Roberto Iglesias como candidato a gobernador por la UCR alcanzaría 15 por ciento y Omar de Marchi por el PD, 10 por ciento. Estos datos han llenado de júbilo, evidentemente, a Cornejo –especialmente– y compañía. Pero como toda encuesta, tiene otros aspectos interesantes para ser analizados.

    Se midió, por un lado, la Concertación Plural y, por el otro, el Frente para la Victoria. Ambos llevaban como presidente y vice a Kirchner y Cobos respectivamente y en la provincia a Cornejo y Jaque como está dicho. Y ambos esquemas, con sus candidatos a intendentes propios, por ejemplo, mayoría de radicales en la Concertación y peronistas por el Frente, dieron un resultado parejo y previsible. El tema es que la Concertación no le gana al Frente en algunos departamentos clave, si ambos fueran por separado.

    El Frente se impone en Las Heras, San Rafael y Maipú, por ejemplo, mientras que la Concertación, en Guaymallén, Godoy Cruz y Capital. Esto, para algunos, quiere decir que la tracción se da por arriba (Kirchner-Cobos) y por abajo (intendentes). Los candidatos medios dependen de arriba y de abajo. Los radicales concertadores, que en gran medida quieren imponer sus candidatos por sobre los peronistas que se sumen a la concertación, temen que el peronismo utilice esta información para negociar con más fuerza.

    Una de las primeras evidencias claras del sondeo es que todo aquel candidato que se cuelgue al nombre del presidente Kirchner tendrá un triunfo asegurado.

    Y hoy, un sector del peronismo todavía sueña con presentarse a las elecciones con candidatos propios por el Frente para la Victoria y con Kirchner como presidente. Este costado de la encuesta, que pidió un sector ligado a Cobos, les da esperanzas al momento de negociar los cargos con el radicalismo. Datos, especulaciones, escenarios que tienen ocupados a nuestros políticos.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.