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2 de enero de 2007
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hemos llegado al colmo

Según informó la prensa hace unos días, quienes están al frente del Ministerio de Seguridad han falsificado números con el objeto de lograr más presupuesto. Es el colmo que un funcionario apele a los medios de la mentira a su propio pueblo y autoridad para lograr algo que debe conseguirse a través de la verdad

    Según informó la prensa hace unos días, quienes están al frente del Ministerio de Seguridad han falsificado números con el objeto de lograr más presupuesto. Es el colmo que un funcionario apele a los medios de la mentira a su propio pueblo y autoridad para lograr algo que debe conseguirse a través de la verdad.

   Hasta hoy, todo lo relacionado a seguridad ha sido un fracaso total porque se han hecho planes, incrementos de policías y presupuestos para nada, y la delincuencia y crímenes ya están en pleno centro y en las chacras lejanas donde roban hasta tractores. ¿Qué ejemplo le estamos dando a la niñez, a los funcionarios que vengan, al propio pueblo? Que si no logramos terminar con ello, tal vez el pueblo se arme y se defienda cansado de fracasos oficiales.

   Si mentimos en las estadísticas, con tratos para evitar las subas de precios –y eso no corre más–, si mentimos con que los aviones antigranizo hacen un trabajo maravilloso y hasta hay uno inutilizado de varios millones y se han perdido varias cosechas, si cuando vamos a largos viajes el informe al pueblo es sólo “hay mucho interés”, si a los empresarios de ómnibus les compramos los vehículos, les aumentamos el boleto, los subvencionamos, les pagamos por kilómetro y ahora los diez centavos de sobrante va a ellos, entonces de economía sólo sabemos gastar sin pensar, como dijo un gran filósofo, y ahora llevan dinero en el micro y con la tarjetita no, pues un asaltante se lleva la plata con caja y todo.

   Si llevamos la cárcel lejos, cuyo mantenimiento de presos y guardias será carísimo por la distancia del aprovisionamiento de comidas, higiene, deberíamos ya mismo estudiar la forma que o la propia cárcel o granjeros vecinos sean proveedores, dándoles las tierras y elementos. Si damos jubilación a amas de casa, que la merecen pero jamás aportaron, las emparejamos al que aportó, aunque sea poco, les dan migajas.

    Con todo esto y mucho más, realmente ambos estados provocan peleas por el poder, enriqueciendo al Estado y al gran capital pero empobreciendo al pueblo, al que mejor que darle una casa es darle trabajo y para que sepa comprarla. Creo que echamos a los iglesistas pero deberíamos echar a todos los mentirosos/as, porque engañan al pueblo para lograr el poder. El tren a Buenos Aires lo han usufructuado varias firmas, destruyéndolo y provocando saturación de las rutas al reemplazarlo y exceso de accidentes. ¿Por qué estamos demorando su recuperación? El colmo de la mentira no da seriedad y menos capacidad a un funcionario, pues si con ella trabaja poco camino nos queda, porque ya sabemos dónde nos lleva la mentira ¿Trabajo? Hagamos rutas, ferrocarriles al sur, con licitaciones a empresas que los hagan con su dinero y luego se les conceda el peaje o la explotación hasta recuperar el capital. Si queremos, podemos.

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