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31 de agosto de 2006
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Hayek, al borde de los cuarenta

Salma Hayek está a punto de soplar, el próximo sábado, sus primeras cuarenta velitas, en medio de uno de los mejores momentos de su trayectoria como actriz. Oriunda de Veracruz, México, la sugerente morocha puede llevar en su andar atributos que le son propios y que le sirven como armas para conquistar al mundo entero: simpatía, talento, sensualidad y carisma le sirven para ganarse adeptos en las filas del cine. Hoy, a dos días de traspasar la barrera que tanto alerta a las mujeres modernas, Salma apuesta al trabajo y comparte cartel con su mejor amiga, la bella Penélope Cruz, en la película Bandidas.

   Salma Hayek está a punto de soplar, el próximo sábado, sus primeras cuarenta velitas, en medio de uno de los mejores momentos de su trayectoria como actriz. Oriunda de Veracruz, México, la sugerente morocha puede llevar en su andar atributos que le son propios y que le sirven como armas para conquistar al mundo entero: simpatía, talento, sensualidad y carisma le sirven para ganarse adeptos en las filas del cine. Hoy, a dos días de traspasar la barrera que tanto alerta a las mujeres modernas, Salma apuesta al trabajo y comparte cartel con su mejor amiga, la bella Penélope Cruz, en la película Bandidas.

CUNA DE ORO. Hayek es una de las estrellas más admiradas y deseadas de la meca del cine. Su personalidad y afán de triunfo la han convertido en la primera mexicana, tras Dolores del Río, que conquista el mercado estadounidense. Aunque poca gente lo sabe, Salma creció en una familia acomodada. Su padre, Sami Hayek, era un empresario de la elite en México, y su madre, Diana Jiménez, formaba parte de la alta sociedad mexicana.

   En este contexto creció la, por entonces, pequeña Salma (nombre árabe cuyo significado en español es “paz”). Esta situación la llevó, como ella misma reconoce, “a ser una niña consentida”. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro y la época de opulencia llegó a su fin. Tras la crisis mexicana de 1985, su padre lo perdió todo y se separó de la madre de Salma. Más allá de esto, y de las costumbres impuestas por sus padres, ambos fervientes católicos que apostaron a una formación religiosa de la niña, la talentosa actriz supo marcar la diferencia: se escapó dos veces de un colegio de monjas y, años más tarde, abandonó la carrera de relaciones internacionales y se empeñó en convertirse en una estrella de la pantalla.

CAMINO A LA MECA. Antes de incursionar en cine, Salma Hayek se sumergió en el mundo de la publicidad, posó para Bacardí. Luego fue la cara visible de novelas de gran trascendencia en México. Sin embargo, no debió pasar mucho tiempo para que la talentosa mujer se trasladara a Estados Unidos para hacer carrera dentro de la meca del cine.

    A los 24 años, y ya afincada en el país del norte, Salma acompañó a Antonio Banderas en el filme Desperado, secuela de El Mariachi. En los años siguientes, participó de varias producciones, pero no fue sino hasta el 2002 que realizó el papel de su vida: su sueño de interpretar a la pintora mexicana Frida Kahlo se materializó entonces en un filme que la hizo merecedora de un Globo de Oro y la nominación a los premios Oscar como mejor actriz.

CONEXIONES AMOROSAS. Salma Hayek mantuvo una relación con el actor Edward Norton por cuatro años y, luego de la ruptura con éste, se unió amorosamente a Josh Lucas, pareja que le duró poco más de un año. Según la actriz, éstos fueron sus dos grandes amores, pero, a pesar de ambos fracasos amorosos, la actriz aseguró: “Sigo esperando encontrar a un hombre que tenga valentía, y que se amolde por completo a mi forma de ver y de encarar la vida”.

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