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30 de noviembre de 2006
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VISITA DEL ARZOBISPO A LA PENITENCIARÍA

?Hay que trabajar por la dignidad de los presos?

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Monseñor Arancibia, en una visita sin precedentes al penal ?estará cinco días?, dijo que hay avances, pero que se debe mejorar la condición de los internos más allá de lo edilicio, en referencia a la cárcel de Cacheuta

          El arzobispo mendocino, monseñor José María Arancibia, en una visita inédita y prolongada a la Penitenciaría de Boulogne Sur Mer –irá durante 5 días seguidos–, reconoció que hay mejoras en el penal pero dijo que Mendoza necesita una “cárcel con cambios y dignidad para los presos, más allá de un nuevo y moderno centro como el de Cacheuta”, ya que “se debe trabajar más en la educación, el trabajo y la reinserción social y laboral de los internos”. Asimismo, disparó contra la Justicia: “Necesitamos una sociedad y una cárcel con menos delincuentes y una Justicia con mayor agilidad”.


COMO UN RETIRO ESPIRITUAL.


       El paso de Arancibia por la principal cárcel mendocina responde a la necesidad de estar más en contacto con los presos para acercarles la palabra de Dios, reflexionar sobre sus inquietudes y anhelos y rezar juntos. Vivirá una especie de “retiro espiritual” con los internos, aunque las noches las pasará puertas afuera del penal: estará de 8 a 20 durante cinco días, culminando cada jornada con una misa en la capilla. “La realidad de la cárcel es dura y hay que mejorarla. La presencia del obispo merece ser destacada y sirve para guiar y buscar a las ovejas perdidas”, señaló Roberto Juárez, capellán del penal.


MÁS ALLÁ DE LO EDILICIO.


        “Es una experiencia muy enriquecedora, una visita organizada y programada, porque he venido muchas veces pero nunca he pasado días seguidos con los internos”, expresó ayer a El Sol el prelado mendocino, y agregó: “Estoy muy informado de la situación de la cárcel y de las preocupaciones serias que hay, pero veo mejor el penal y con pasos e inversiones importantes. De todas maneras, la cárcel de Mendoza debe tener cambios y ser digna para con los internos, más allá de la nueva y moderna cárcel de Cacheuta”. Hoy, en la penitenciaría provincial sólo 600 presos reciben capacitación y trabajan en los distintos programas.


        Pero hay 1.200 que están expectantes. “Todos piden capacitación y trabajo, por eso estamos abocados en mejorar las condiciones y las posibilidades para ellos. “El 90% tiene deseos de trabajar y mejorar”, señaló el director del penal, Alberto López.


POR EL PAN.


         Alrededor de las 8.30 de ayer, en una mañana de sol, Arancibia llegó al penal acompañado por el subsecretario de Justicia, Gustavo Castiñeira de Dios, y del director de la cárcel, entre otras autoridades, y personal de la Penitenciaría.Antes de empezar a recorrer las instalaciones de Boulogne Sur Mer, el arzobispo dialogó con la prensa y bendijo una partida de instrumentos y aparatos para los internos –pelotas de fútbol, máquinas hormigoneras, de coser y juegos de mesa, entre otros– comprados por la dirección. Además, se realizó la inauguración en la capilla de la capellanía.


RECORRIDO.


       Por cuestiones de seguridad, adujeron las autoridades del penal, El Sol y los demás medios sólo tuvieron acceso al sector de panadería, donde unos 20 presos de buena conducta trabajan diariamente para llevarle el pan a toda la población del penal, que supera las 2.000 personas. En ese lugar,Arancibia comenzó a dialogar con ellos y a recibir sus preocupaciones y deseos, pero, sobre todo, a motivarlos a sobrellevar la situación que viven, con la esperanza de que todo será mejor una vez que dejen el penal. “No veo la hora de salir. Me he dado cuenta que tuve un grave error en mi vida que pagar.


        Hoy, estoy feliz de haber aprendido a cambiar y quiero volver a mi casa y trabajar y ser feliz. Siempre me apoyo en Dios y le pido que me ayude”, contó Hugo César (34), quien cayó preso tras cometer un secuestro y sólo le quedan 6 meses para abandonar el penal. “Soy católico y me apoyo en Dios para vivir lo que me ha tocado. Él me va a ayudar a salir”, comentó Martín, de 22 años, otro preso que tiene que cumplir una condena de 6 años.

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