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30 de mayo de 2007
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INSEGURIDAD

?Hay ciertos policías vinculados a bandas?

Lo reconoció el ministro Cornejo. Usarán la ley de escuchas telefónicas.

    El ministro de Seguridad, Alfredo Cornejo, reconoció ayer que en Mendoza existen policías que colaboran con bandas de delincuentes. “Son pocos y estamos detrás de ellos. Tengo serios indicios y estoy investigando los casos personalmente”, indicó el funcionario. En este sentido, Cornejo resaltó que, a partir de esta semana, podrá contar finalmente con la herramienta legal que reclamaba para enfrentar este y otros fenómenos vinculados al delito organizado: las escuchas telefónicas preventivas.

    La polémica ley será promulgada en estos días por el gobernador Julio Cobos y, con ella, el Gobierno promoverá la pinchadura de teléfonos como método para obtener datos que permitan prevenir robos y desactivar bandas de ladrones. Según el cálculo del jefe de la cartera de Seguridad, en la provincia operan actualmente entre cinco y ocho bandas. “Hay que trabajar sobre ellas y por eso pedí la ley de escuchas”, señaló Cornejo. El crimen organizado es una modalidad que sigue desvelando a las autoridades.

    La preocupación revivió con el golpe comando que efectuaron cinco delincuentes hace dos días en una sucursal del Banco Galicia de Luján. El botín del atraco fue de 300.000 pesos. Pero también les atribuyen a las bandas los robos de vehículos de determinadas marcas y, sobre todo, un efecto multiplicador de la inseguridad. “Estos grupos se encargan de ramificar otros delitos”, lamentó ayer el ministro de Seguridad.

BALANCE. A poco más de un mes de haber reasumido como jefe de Seguridad, Cornejo hizo ayer un balance de gestión y trazó los desafíos para los siete meses que le quedan en el puesto. Después de inaugurar un destacamento en el carril Rodríguez Peña (ver aparte), el funcionario explicó que hubo “un punto de inflexión” desde que tuvo que hacerse cargo otra vez de la cartera, tras el crimen de Laura Abonassar, y destacó la operatividad que le impuso a la policía y la mayor presencia de efectivos en las calles.

    Sin embargo, Cornejo admitió que se siguen produciendo muchos casos delictivos en la provincia e insistió en que hace falta incorporar tecnología y efectivos a la policía (superar los 7.000 antes de fin de año es su objetivo). Respecto del análisis del estado de la fuerza, Cornejo incluyó en su discurso la necesidad de controlarla y habló por primera vez de la existencia de corrupción en sus filas. “Hay un enfoque que hace hincapié en que la raíz del delito está en la policía. En Mendoza, ciertos efectivos están vinculados a bandas. Pero también hay pendejos que se ocupan de estos delitos sin bandas. Hay que apuntar a los dos fenómenos de manera ordenada”, señaló.

ADIÓS A LA MANO DURA. Cornejo también aseguró que la polémica que se produjo por las leyes de mano dura no lo perjudicó.“No me ha afectado en lo más mínimo, porque la inseguridad es, básicamente, un problema de gestión”, sentenció. Cornejo asumió a mediados de abril, en medio de un clima social enrarecido y ante el cual el Gobierno optó por proponer el endurecimiento del marco legal contra el delito. A pocos días de arrancar, anticipó que actuaría “al filo de la ley”, frase que estuvo acompañada por declaraciones de Cobos de similar contenido: “Vamos a privilegiar la vida por encima de la libertad”, bramó el gobernador ante la asamblea legislativa el 1 de mayo.

    La embestida sirvió de impulso para un proyecto de restricción de las excarcelaciones y la ley de las escuchas telefónicas en la Legislatura. Pero el plan fue suprimido cuando el debate se nacionalizó tras la reacción del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Este organismo es conducido por el periodista Horacio Verbitsky, uno de los principales asesores del presidente Néstor Kirchner en materia de derechos humanos.

    Los abogados del CELS hundieron para siempre el nuevo régimen de excarcelaciones, y el discurso filoso y desafiante de Cobos y Cornejo contra los delincuentes también pasó a la historia. Por eso, ayer, el ministro de Seguridad sólo propuso “mano firme” con los delincuentes y se concentró en la gestión. Ahora, según Cornejo, no sirve atarse a ningún plan de seguridad, ni los de la derecha ni los de la izquierda. “Se han quemado los libros. La prueba es que en Mendoza creció la economía y bajó el desempleo, pero los robos y hurtos se mantienen iguales. Antes, bajaban”, argumentó el funcionario.

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