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2 de septiembre de 2006
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DELITOS SEXUALES

Habló la joven víctima de abusos

La adolescente que habría sido abusada por su abuelastro contó detalles de lo sufrido por ella y una hermana. La abuela, a quien denunció por realizar abortos, quedó ayer en libertad.

    “Mi hermana mayor me quiso matar con un cuchillo. Yo llegué a la mañana a la casa y me empezó a insultar y a pegar, así que me defendí, pero después me atacó con un cuchillo de carnicero”, contó ayer en la mañana a El Sol Judith. Ella es la joven de 18 años que denunció a su abuela, Alicia Antonia Navarro (63), de hacer abortos clandestinos y a su abuelastro, Alberto Funes (53), quien abusaba sexualmente de ella y de su hermana de diez años.

    Un tanto irritada por la pelea y con cierto temor, Judith abrazaba con fuerza a su hijo de tres años y medio, fruto de las violaciones de su abuelastro, según contó la chica. El hecho fue denunciado en la comisaría de Carrodilla lugar de donde salió el móvil policial, casi dos horas después de realizado el primer llamado al 101. “El policía, cuando llegó, me dijo que se habían demorado porque estaban con un detenido de alta peligrosidad”, explicó Judith.

LA FAMILIA. Judith y sus cuatro hermanas (tres de un padre y dos de otro) una mayor y el resto menor que ella, se criaron con su abuela, en una villa de emergencia cercana a la actual vivienda, en el barrio Soberanía Nacional de Maipú. La pelea que mantuvo la joven ayer con su hermana sería por ver quién se queda con la casa y los muebles. “Yo lo único que quiero es llevarme unos muebles, como la heladera, y una moto. Después, la casa que se la quede ella”, aseveró la joven que desde los 16 años vive en Gutiérrez con su actual pareja.

ABORTOS. La versión dada por la chica al fiscal de la causa y que comentó a este medio es que su abuela, desde hace 17 años, realizaría estas prácticas clandestinas. De hecho, vecinos del lugar relataron: “Sabemos que la mujer hace abortos desde que estábamos en el asentamiento del cual nos sacaron para ponernos en este barrio”. “A Navarro, ex enfermera del Hospital Militar, la venían a ver para realizar interrupciones de embarazos gente de todas las condiciones sociales”, comentaron los vecinos. “En su mayoría era gente de plata”, cuenta Judith.

    Las tarifas que se manejaban para estas intervenciones oscilaban entre los 150 y los 290 pesos, dependiendo del grado de avance que tuviera el embarazo. De hecho, cuando la joven quedó embarazada de su abuelastro, a los 15 años, quisieron realizarle un aborto del que después desistieron. Por esto, el hombre se habría molestado con la chica. “Me pegaba mucho, incluso me daba patadas en la panza”, recuerda la joven madre. Los abusos sexuales denunciados ante la Justicia por Judith comenzaron en su infancia, según comentó la chica.

LA CAUSA. En tanto, la abuela de la chica, Alicia Antonia Navarro, quien fue detenida el jueves, quedó ayer en libertad por falta de pruebas. El fiscal de Instrucción, Hernán Ríos, aseguró que la mujer declaró, pero que no está imputada y que fue liberada al mediodía por no contarse con las pruebas suficientes. En tanto, el abuelastro continúa detenido e imputado.

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