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28 de septiembre de 2012
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INVESTIGACIÓN POR FALSO TESTIMONIO

Habló el acusado: ?Estoy preso y perdí mi juventud por un homicidio que no cometí?

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Lo aseguró uno de los condenados del homicidio de Cristian Córdoba, ocurrido en el 2004. La madre de la víctima confesó que mintió en la declaración donde acusó a quienes hoy están purgando una pena por ese hecho.

La investigación por falso testimonio que sigue de cerca el fiscal capitalino Carlos Torres relacionada al polémico caso de una mujer que acusó a dos hombres como autores del crimen de su hijo tanto en la instrucción como en el juicio oral, que se desarrolló en el 2004, y confesó hace poco tiempo ante una escribana pública que, en realidad, había mentido en sus declaraciones, generó fuerte repercusión en la Justicia y en la familia de uno de los condenados, Ricardo Galleguito Cortez, que pidió ayer que se anule la sentencia de la Sexta Cámara del Crimen y se ordene su libertad.

La causa se encuentra en el despacho del fiscal desde la semana pasada, después de que la Suprema Corte enviara una compulsa para que se instruya si Rosa del Carmen Sánchez, madre del joven Cristian Chavo Córdoba, asesinado el 12 de enero del 2004 en el barrio La Gloria, de Godoy Cruz, no dijo la verdad en sus testimoniales y en la denuncia de hace 8 años, las que fueron determinantes para que el Galleguito y Juan Carlos Moncho Aguilera –hermano mayor del Rengo Aguilera, ex jefe de la barra del club Godoy Cruz– fueran condenados por el tribunal presidido por Alejandro Gullé e integrado por Liliana de Paolis de Aymerich y Alejandro Brizuela, tal como se explica en los fundamentos del fallo que se ventiló el 21 de diciembre del 2004.

En su casa del barrio Chile, Mabel Acosta, madre del Galleguito, relató que hace muchos años están luchando "para que recupere la libertad, porque él es inocente". La mujer se mostró esperanzada con la reactivación del expediente y reclamó que exista una pronta resolución. "He luchado para que se conozca toda la verdad. Hice presentaciones y nunca me escucharon. Mi casa parece una oficina fiscal, por la cantidad de papeles que tengo", afirmó Acosta. El hijo de la mujer, y uno de los dos protagonistas de la historia, Ricardo Cortez (25), también dialogó con este diario telefónicamente desde la cárcel de San Rafael, donde se encuentra alojado hace tres meses después de pasar por Almafuerte.

"No tuve nada que ver con el crimen. Niego mi participación. No se tuvo en cuenta mi declaración ni la de una testigo. Es más, mi detención fue ilegal porque no tenían orden de allanamiento", sostuvo el Galleguito. Y se desvinculó del Mocho Aguilera al asegurar que no lo conoce. "Lo he visto pocas veces, no lo conozco, lo vi en el juicio. Es injusto lo que vivo como ser humano. No tengo beneficios y me han tratado mal (en la cárcel) porque he pedido mi libertad, por hacer denuncias contra el Estado. Hace 8 años que no me dan una respuesta. Estoy preso y perdí mi juventud por un homicidio que no cometí", dijo.

Cortez se quejó de su detención al asegurar "que estuvo armada". Este no es un dato menor, porque la Corte le dio la razón. En el recurso de casación que presentó su abogada, la defensora oficial Mariana Silvestri, se cuestionaba el operativo que se realizó en la casa 84 del popular barrio La Gloria, días después del asesinato de Gabriel Chavo Cortez. Esa medida se hizo sin orden de allanamiento de un juez y el máximo tribunal de Mendoza coincidió con la defensa en que "la práctica fue ilegal", aunque para los ministros no fue un dato de vital importancia para anular el juicio, ya que se habían incorporado otras pruebas para que el Galleguito fuera encontrado culpable con Aguilera.

El caso generó un sinfín de especulaciones, y el fiscal Torres ya tomó algunas medidas para determinar si, efectivamente, hubo falso testimonio, lo que podría costarle a la madre de la víctima hasta 10 años de cárcel. La causa se conoció tras un publicación de El Sol, el martes, cuando se supo que el fiscal comenzó a citar a los testigos. Rosa del Carmen Sánchez declaró días después del crimen y durante el juicio que se celebró en diciembre del 2004, y acusó a quienes luego terminaron sentenciados a 17 años de prisión. Pero todo cambió cuando la mujer hace poco tiempo confesó que mintió en sus testimoniales tanto de instrucción como del proceso oral. La nueva declaración fue incorporada en un expediente y la Corte ordenó que se investigue. Señaló que nunca estuvo en la escena y que no vio quiénes fueron los autores del crimen de su hijo, como dijo inicialmente. Asimismo, señaló a un policía de la comisaría del barrio La Gloria –Walter Burgos–, como quien armó la causa contra las dos personas que terminaron condenadas. 

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