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24 de abril de 2007
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Análisis

Hablemos de las causas de la inseguridad

El religioso hace un repaso de las razones de la crisis de seguridad y da sus puntos de vista, en algunos casos polémicos, en otros muy lógicos. Llamado a las autoridades

     Creo tener autoridad para hablar y opinar sobre las causas de la inseguridad, ya que tengo a mi cargo a 24 menores drogadependientes e infractores de la ley y haber incluido ya ocho en la sociedad. He escuchado de sus labios y podido comprobar las causas que los llevaron a la droga y los métodos para conseguirla, recurriendo al delito. Estas mismas causas se están dando en las clases media y alta pero con resoluciones distintas a la de los no incluidos en la sociedad. El factor común de todos estos jóvenes está en la destrucción de su familia o la carencia de ella.

    Ha desaparecido la familia tal como la conocíamos, tal como el orden natural la propone, donde el papá es el papá y la mamá es la mamá. Ninguno de los jóvenes que he tenido o tengo provienen de una familia normal, son fruto del libertinaje sexual instaurado en la sociedad, gracias a leyes permisivas que han llevado a despreciar la unión estable entre el varón y la mujer. Hoy son pocos los que se casan y a los que lo hacen les es más fácil romper el vínculo que cambiar de auto. Los hijos frutos de esta situación quedan a la deriva, no maduran afectivamente y carecen de los límites propios impuestos por el verdadero papá.

    No tienen objetivos para sus vidas y viven el hoy recurriendo a la droga y el alcohol para evadirse de la miserable vida que les ha tocado en suerte vivir y recurren al delito para conseguir lo que calma, aunque sea por unas horas, su despreciable existencia. No vieron nunca a su papá o padrastro trabajar, ya que vivían de un plan del Gobierno o del Vale Más sin la respectiva contraprestación.

    Se ha perdido en muchos niveles sociales la cultura del trabajo y el esfuerzo, gracias a las soluciones proselitistas y facilistas que desde los niveles gubernamentales se proponen para dar de comer a la población indigente carente de recursos. Si a esto le sumamos el escuchar y ver la corrupción de las clases media y alta, de algunos políticos, jueces, abogados y policías,verdaderos delincuentes de guantes blancos que no van a la cárcel porque tienen dinero para que alguien les resuelva legalmente sus aberrantes delitos, la mezcla es perfecta y detonante.

    Cuando estos menores o sus familiares recurren a un abogado particular, porque los oficiales no se mueven o están atiborrados de trabajo, les piden a cambio, por ejemplo, “una computadora en caja” y, por lo tanto, tienen que salir a robarla para pagarle a este profesional o, como sucedió en Monte Comán con un joven que fue denunciado por su mujer por supuesto abuso sexual a su hijo, tuvieron que recurrir a un abogado muy famoso, quien ha estado en la función pública y cobró la módica suma de 51.000 pesos.

    Entre todos tuvimos que juntarla, sabiendo de la inocencia del imputado, quien tuvo que estar 14 meses en la cárcel y, a pesar de la resolución judicial, todavía no es reintegrado a su trabajo de celador por la inoperancia de los empleados de la DGE. Yo pensaba el otro día en el COSE que si sumamos todo lo que han robado esos menores que se encuentran internados allí, no sé si se llega a un sobresueldo de los que cobraban los funcionarios mensualmente en la época de Menem.

    La mayoría de los delitos se cometen bajo los efectos del tolueno (Poxi-ran), la marihuana, la cocaína, los psicofármacos o el alcohol. Sin este aditamento, no se puede comprender lo aberrante de los homicidios y la violencia inaudita de aquellos que cometen delitos. Los menores me han comentado que cuando están bajo el efecto del Poxi-ran se sienten con el poder para parar un tren con la mano. Y aquí encontramos a otros responsables de la inseguridad. La sociedad no sabe las gravísimas consecuencias del Poxi-ran. Se les vende a los menores como si fueran caramelos. Infructuosamente he gestionado a nivel municipal y provincial una norma legal para prohibir la venta de este compuesto.

    En Chile está prohibida la fabricación de cualquier pegamento a base de tolueno. Aquí es lo que se consigue más fácilmente. He escuchado a algunos comerciantes inescrupulosos que lo venden decir “es mi negocio”. Estos señores son también responsables de la inseguridad. En todos los barrios se sabe quién vende marihuana o Poxiran, incluso la policía. Fácilmente se podría poner un 0800 para que, anónimamente, se denunciara su venta. Además, los que roban no lo hacen para colección personal.

     Como decía el licenciado Arturo Piracés, hay acopiadores de estos elementos y un mercado que los compra. Estos también son responsables de la inseguridad. La policía sabe perfectamente quiénes son y dónde viven. Y si no lo saben, que se dediquen a bailar ballet. Pero aunque todo esto se lograra solucionar, no se habría solucionado el problema en su raíz. La droga y el alcohol no son una causa, son una consecuencia de esta sociedad que ha perdido sus valores, que se está desmoronando, que se está pudriendo y el olor fétido es la inseguridad.

    Donde el tango Cambalache tiene plena vigencia. Donde hay algunos que tienen demasiado y otros que no tienen nada. Donde los que más tienen, exigen a las autoridades seguridad para vivir sus vidas placenteras sin querer mirar al costado y compadecerse de sus semejantes hundidos en la miseria. Si lo sabré yo, que tuve tantas contras para llevar el hogar adelante y demostrar que estos menores, con sólo ayudarlos y encaminarlos, comienzan a vivir una vida normal.

    Gracias a una fundación holandesa y al aporte estatal he logrado, después de muchas peleas, estar en la Comisión de Niñez y Adolescencia, hace unos días atrás, donde los senadores escucharon a los menores, incluyendo: “Estos son los negros de mierda, drogadictos, asesinos y delincuentes”. He demostrado que pueden cambiar, sólo hay que proponérselo, darles la oportunidad y ayudarlos a que tengan todos los derechos, como el resto de los ciudadanos. Hoy, dos de estos “drogadictos y delincuentes” están en la universidad.Ninguna empresa local me ha querido ayudar.

    Yo le diría al ministro Alfredo Cornejo, al resto del Ejecutivo, del Legislativo y del Judicial que, junto a la mano dura (solución parche, momentánea y proselitista) hagan una exégesis del tango Cambalache y de allí saquen las soluciones para la inseguridad. Personalmente, soy pesimista, porque los que están al frente de la sociedad y tienen que ser su forma descreen de los valores morales que la rigieron durante siglos, cuando tiene más peso lo que dice una diva de TV que la palabra de Benedicto XVI, cuando el modelo es Diego Maradona y no el doctor Maradona.

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