En vivo: el eclipse parcial de luna

access_time 08:27
|
9 de julio de 2019
|

Hablemos de emociones, de lo malos que son los otros

https://elsol-compress-release.s3-accelerate.amazonaws.com/images/large/1562671584430Hombre%20aran%CC%83a.jpg

Los candidatos tienen problemas para llegar a los votantes hablando de los temas que interesan a los votantes. Ese es un asunto, en verdad, de los publicistas y estrategas que están detrás de cada uno de ellos.

Por ahora, todo parece indicar que estaremos frente a una campaña emocional. Mensajes cortos y contundentes, imágenes por sobre las palabras y las propuestas que no aparecen. Una campaña sin temas y sin planes para salir de la crisis y enderezar la marcha de la economía; sólo apelaciones e invitaciones a votarlos sobre la base de un pueblo que, con ellos, cualquiera sea, estará mejor de lo que está, pero al que le falta el cómo. El cómo es tan complejo que, o no se puede sintetizar en un minuto en el mejor de los casos, o directamente no está porque no está.

Los candidatos tienen problemas para llegar a los votantes hablando de los temas que interesan a los votantes. Ese es un asunto, en verdad, de los publicistas y estrategas que están detrás de cada uno de ellos. El domingo pasado, El Cronista reveló que el oficialismo nacional se ocupará de concentrar su poder de fuego en las redes sociales, dejando de lado los contactos telefónicos que tanta utilidad les produjo en el 2015 y el 2017. Pero de los trescientos mil voluntarios o colaboradores que pretendía reclutar el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la cifra se habría estancado en unos cien mil.

Los primeros encuentros entre los coordinadores de la campaña se produjeron la semana pasada, al filo del inicio de la divulgación de los mensajes vía spot que arrancó el domingo. Peña les transmitió a los voluntarios que se enfrentan, el gobierno, Macri y compañía, a la última chance disponible para que el país cambie para siempre. Y que para ello tienen cinco meses de trabajo, de aquí a las elecciones. Y les dijo, además, que buscarán llevar adelante una campaña “colaborativa”, según cuenta la reveladora nota de El Cronista, que se basará en tres ejes pura y exclusivamente por medio de las redes sociales y de los grupos WhatsApp, primordialmente. Al tope de la necesidad figura la “ayuda para crear contenidos”, “identificar y convencer a diez indecisos” y que esos indecisos se transformen en “convencidos”. Peña intentó hacer prender la idea de que cada uno de esos militantes crea ser en sí mismo “su propio medio de comunicación” persiguiendo el contraste con la oposición K.

Sin ahondar en la estrategia y mucho más allá de cómo la ejecute el oficialismo, lo cierto y evidente es que tanto en el gobierno como en lo que está mostrando hasta ahora su principal contrincante, existe una notable ausencia de temas de los que hablar y mucho menos proponer.

En Mendoza, la militancia radical salió a difundir por las redes, ayer, lo que sería el primer spot de campaña que tiene al gobernador Alfredo Cornejo como candidato encabezando la lista de aspirantes a diputados nacionales. “Con tu apoyo venimos haciendo que la provincia mejore en serio”, dice Cornejo en el arranque del video. “Por eso hoy se puede volver a creer en Mendoza”, agrega. “Creer en Mendoza es creer en el valor de los hechos; creé en vos, creé en los hechos, creé en Mendoza”, acompaña cuando aparece en pantalla Jimena Latorre, la precandidata y titular del EPRE que figura segunda en la lista por el oficialismo provincial.

Como se esperaba, junto a Cornejo y Latorre no aparece Macri, ni nada que tenga que ver con lo nacional, y Omar De Marchi, el tercer precandidato figura sólo con su nombre inscripto al final del spot.

Cada quien, de los estrategas de las campañas, sabrá cuán efectivos serán los mensajes que les harán repetir a sus candidatos. Lo cierto es que los indecisos, si se quiere, ese universo por el que se van a tirar al fango las dos principales fuerzas políticas del país, aguardan que se levante el nivel de la disputa, porque pueden haber llegado a ese nivel de confusión o indefinición como producto del hartazgo de haber transitado buena parte de sus vidas en medio de la confusión y ausencia absoluta de un país normal.

Quizás el problema en verdad de esa ausencia absoluta de ideas para salir sea, precisamente, la grieta entre los dos modelos en pugna en los que se divide casi en mitades el país. Es probable, entonces, que la que viene sea una elección crucial en la que los argentinos definan, al menos por los próximos cuatro años, hacia dónde conducir el país. Y el problema más amargo de todos es que esa gran controversia y disputa de la Argentina se resolverá sobre la base de campañas negativas y bajo el estímulo del voto “en contra de”. Lamentable.

Comentarios de la nota

© Copyright 2017. Cuyo Servycom S.A.