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14 de mayo de 2007
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GRAN HERMANO II

El gran tema del momento, con debates, mesas redondas, de las otras y una mesa grandilocuente en la que se concentra toda la inactividad, las charlas vacías de contenido, juventud desperdiciada, tres meses sin aportar nada, ni siquiera un buen vocabulario, que quien lo viera pudiera enriquecerse en algo, un engendro que lo que menos tiene es cerebro. A mi juicio, un prostíbulo televisivo en el que pasa de todo menos hasta saber leer, pues en un momento de los pocos que lo veo se les dio por abrir un libro, nada menos que de Sócrates, consideraba que era grandioso, pero no sé cómo, porque leerlo apenas si sabía. Medio país bajo el agua, dificultades de todo tipo y estos pobres sin saber lo que pasa más allá de su propia estupidez, banalidad y hedonismo. De cerebro, ni hablar. Cómo puede ser que se permita semejantes situaciones, vocabularios de lo peor en medios de comunicación sobre todo nacionales, habiendo, según creo, un ente de control que es el Comfer.

    El gran tema del momento, con debates, mesas redondas, de las otras y una mesa grandilocuente en la que se concentra toda la inactividad, las charlas vacías de contenido, juventud desperdiciada, tres meses sin aportar nada, ni siquiera un buen vocabulario, que quien lo viera pudiera enriquecerse en algo, un engendro que lo que menos tiene es cerebro. A mi juicio, un prostíbulo televisivo en el que pasa de todo menos hasta saber leer, pues en un momento de los pocos que lo veo se les dio por abrir un libro, nada menos que de Sócrates, consideraba que era grandioso, pero no sé cómo, porque leerlo apenas si sabía. Medio país bajo el agua, dificultades de todo tipo y estos pobres sin saber lo que pasa más allá de su propia estupidez, banalidad y hedonismo. De cerebro, ni hablar. Cómo puede ser que se permita semejantes situaciones, vocabularios de lo peor en medios de comunicación sobre todo nacionales, habiendo, según creo, un ente de control que es el Comfer.

    No confundamos autoridad con autoritarismo, ni libertad con libertinaje, pues creo que esos límites se han pasado. Gran riesgo corren las generaciones futuras de caer todavía más en la pobreza intelectual, física y moral. Hay quienes tienen interés en que nos estupidicemos y, por eso, no es casual que estén en la mira. Los niños y los adolescentes, los adultos también, parece que estamos dormidos para tomar partido en ello, dejar la indiferencia, abrir bien los ojos y poner los límites a los voraces que han puesto su mira en nuestra juventud, nuestro futuro.

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