Llegó septiembre, creo definitivamente que es mi mes favorito, junto con diciembre, son los meses que más alegran mi corazón. Y presiento que la mayoría de las personas, gozan de la llegada del mes de la primavera y el amor. Porque además de poder sacarnos los abrigos, apagar las estufas y empezar la dieta, tenemos fresias, tenemos alcauciles y tenemos ES PA RRA GOS. Y eso me hace feliz.

 

 

En una sociedad donde todo es instantáneo y “on demand”  tener que esperar algo, posee una cierta mística. Los espárragos son la niña bonita de las verduras. Llegan cuando nuestro cuerpo lo pide. Yo espero todo el año los primeros atados de espárragos.  Y cuando los veo asomarse en la verdulería de mi cuadra, sé que empezó la época más bonita.Y me encanta cocinarlos y comerlos.

Hoy te voy a traer algunas ideas para que puedas prepararlos, tips y secretitos.

Los espárragos son de la familia de las liláceas, primos lejanos de los lirios y las cebollas. Todos de la misma familia pero bien distintos. Están llenos de propiedades buenas para el cuerpo, mejoran la piel, ayudan a desintoxicarse en otras virtudes. Ahora, sino tendremos que esperar hasta la próxima primavera. No los dejemos pasar:

 

Comer espárragos crudos:

Maravillosa preparación

 

Sí, no te imaginabas que se podía, no sólo que sí se puede sino que además son exquisitos.

Para preparar una ensalada super original tenés que pelarlos con el pelapapas, primero quitar la capa verde superficial y luego cortar en láminas, desde la punta al tallo. Los colocás en una ensaladera y mezclas con otras verduras. Se me ocurre que puede quedar maravilloso con brotes, con zuchinnis crudos y cortados igual. Una verdadera maravilla que no podés dejar de probar.

 

La clásica: hervidos

 

Otra de las maneras favoritas es simplemente hervilos. Esto es clave. Hervirlos unos pocos minutos (7 aproximadamente). No queremos espárragos debiluchos y apagados. Queremos vegetales frescos, crocantes y llenos de vida. Para lograr eso tenés que poner una olla con agua a hervir, cuando eso pase, agregalos y dejalos hervir unos minutos. Sacalos, colalos y poné en agua con hielo. Eso les devolverá la vida y cortará la cocción.

 

La última: gratinados​

 

Lavarlos y colocarlos en una fuente para el horno con un hilo de aceite de oliva. Llevar al horno cubiertos con queso rallado y cubitos de manteca. ¡La gloria misma!