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6 de junio de 2007
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Gesto de paz colombiano

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, excarceló unilateralmente al llamado ?canciller? de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda, quien no renuncia a su pertenencia a la guerrilla, con el objetivo de convertirlo en un ?gestor de paz? y ahora espera la respuesta de los rebeldes a su iniciativa.

    El presidente colombiano, Álvaro Uribe, excarceló unilateralmente al llamado “canciller” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Granda, quien no renuncia a su pertenencia a la guerrilla, con el objetivo de convertirlo en un “gestor de paz” y ahora espera la respuesta de los rebeldes a su iniciativa. Granda fue trasladado el lunes desde la cárcel donde cumplía una condena de cinco años y diez meses a la sede de la Conferencia Episcopal Colombiana y deberá decidir si acepta ese papel que, con “todas las garantías”, le ofrece Uribe, aunque se desconoce si la dirección de la guerrilla avalará esa función.

    Uribe, en la alocución ofrecida el lunes a la noche, no despejó las dudas principales sobre por qué decidió excarcelar, como gesto de buena voluntad y unilateralmente, a unos 150 militantes de las FARC, quienes se comprometieron a no volver a delinquir y a abandonar la guerrilla. Lo que sí dejó claro es que decidió sacar de la cárcel a Granda a petición del presidente francés, Nicolas Sarkozy, con quien ha hablado cuatro veces en las últimas semanas y a quien no preguntó las razones por las que insistió en la liberación del jefe guerrillero. Uribe justificó esto argumentando que primó la confianza.

    Para Francia, la liberación de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, quien también tiene la nacionalidad francesa y que fue secuestrada en febrero del 2002 junto a Clara Rojas, su compañera de fórmula a la vicepresidencia, es una prioridad. Eso sin olvidar la liberación de los 56 rehenes “canjeables” en manos de las FARC, en lo que sería un intercambio humanitario o canje por medio millar de guerrilleros presos. París desea tener al menos una prueba de vida de Betancourt, según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, Jean- Baptiste Mattéi.

    Sarkozy calificó de “muy importante y valiente” la decisión de sacar de la cárcel a Granda y se comprometió a tratar el asunto y el conflicto colombiano en la cumbre de los países más industrializados del mundo y Rusia (G-8), que se celebrará a partir de mañana en Alemania. La intención manifiesta de Sarkozy es tratar la situación colombiana en el marco más amplio posible, especialmente con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y con los cinco grandes países emergentes –entre ellos, Brasil– y así “sensibilizar” al grupo sobre un problema “extremadamente importante” para Francia.

    Uribe, con estas decisiones, que en algunos sectores colombianos han sido recibidas con cierta suspicacia al entender que ese gesto unilateral no se ve correspondido por la guerrilla, al menos ha conseguido que el tema adquiera relieve internacional. Francia, España y Suiza, los tres países que desde el 2005 realizan una discreta labor facilitadora entre el Gobierno colombiano y la guerrilla, también se han pronunciado sobre la iniciativa de Uribe y han instado a las FARC a que respondan de manera constructiva.

    En una nota conjunta, los tres países afirmaron que proseguirán sus esfuerzos con la intención de llegar a una “solución humanitaria en los mejores plazos y abrir así la vía de la paz”. El primer marido de Betancourt, el diplomático francés Fabrice Deloye, quien fue recibido por Sarkozy junto a Melanie –su hija– y la hermana de la secuestrada, Astrid, afirmó: “Estamos en un momento absolutamente decisivo para conseguir su liberación y la de los otros canjeables”.

    “Es necesario que las FARC comprendan que están en un punto clave de su historia”, porque nunca se ha hablado de ellos a tan alto nivel, señaló Deloye, y agregó: “Si no son capaces de comprenderlo, toda la miseria del mundo caerá sobre ellos”. Y esa es, precisamente, la gran incógnita, cómo las FARC puedan responder al gesto de Uribe y a la presión internacional, aunque la guerrilla ha reiterado su decisión de que se desmilitaricen dos municipios, algo a lo que Uribe se ha vuelto a negar.

    El grupo guerrillero ha rechazado, además, la excarcelación de sus militantes porque la considera demagógica. La guerrilla tampoco se ha pronunciado en cuanto a dar su visto bueno o aval a Granda para que actúe en su nombre. Y, para rematar, las FARC secuestraron el martes al capitán Javier Solórzano, comandante de la Policía de Florida, y a un candidato a concejal por ese municipio, cuya desmilitarización, junto a la de Pradera, exigen como condición para entablar negociaciones en busca de un acuerdo humanitario.

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