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13 de enero de 2020
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Ambiente

Villavicencio es clave para salvar al gato andino de extinguirse

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Dos ejemplares fueron captados por cámaras distribuidas en la reserva. La cercanía a fuentes de agua y de parches rocosos que pueden albergar a sus presas son fundamentales para evitar su desaparición.

El gato andino, una de las especies menos conocidas y en peligro de extinción del continente americano, fue avistado en la Reserva de Villavicencio de Mendoza. A través de las cámaras dispuestas en el lugar, se comprobó la presencia de dos felinos en una zona donde no había sido localizado antes. Uno de ellos se confirmó que es macho.  

Según indicó Rocío Palacios, coordinadora general de la Alianza Gato Andino, se estima que existen cerca de 1.400 especímenes en todo el mundo. Si bien hay antecedentes del animal en Los Reyunos, en San Rafael, y en La Caverna de las Brujas y el Cerro Nevado, en Malargüe, “es importante el lugar dónde reapareció. Villavicencio está ubicada en un punto clave para la conectividad de los individuos y facilitar la conservación de los mismos”, dijo.

Detalló que su hábitat natural se  extiende desde  Bolivia, Chile y Perú, hasta el norte de la Patagonia Argentina.   

El Leopardus jacobita es uno de los cinco felinos más amenazados del mundo. Se caracteriza por  tener una cola muy larga (66 a 75% del largo de cabeza y cuerpo), gruesa, cilíndrica, de aspecto felpudo y con 6 a 9 anillos anchos y de color café oscuro a negro. Su pelaje es predominantemente de color gris cenizo con manchas café rojizas-amarillentas que se disponen en forma vertical a ambos lados del cuerpo dando la apariencia de franjas continuas.

“Tiene el tamaño similar a un gato doméstico. Específicamente, el que vimos es de un tamaño menor al fotografiado en Los Reyunos”, afirmó y aclaró que de acuerdo con los estudios de la ONG su existencia está asociada a ciertas características del terreno como la cercanía a fuentes de agua y de parches rocosos que pueden albergar a sus presas, entre las cuales se encuentra la vizcacha de montaña o chinchillón (Lagidium spp) que es la que aporta mayor cantidad de alimento a su dieta.

De acuerdo con la ONG, la degradación y pérdida de hábitat, derivados de los efectos del cambio climático; la caza paliativa, la caza furtiva y la tenencia irresponsable de mascotas son las principales amenazas del animal. 

El proceso para localizarlo

En 2008 se realizó un avistamiento dentro de la Reserva Natural Villavicencio, pero no se sabía si correspondía a un animal residente o a un dispersante. Después de 11 años, la Alianza Gato Andino en colaboración con  el sitio RAMSAR Villavicencio de la Fundación Villavicencio y la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, a través de la Dirección de Recursos Naturales, instaló estaciones para el determinar su presencia, tras comprobar que el área protegida había mejorado sus niveles de conservación de acuerdo a los objetivos fijados en sus planes de Gestión.

En junio pasado se instalaron 10 cámaras trampas con sensores de movimiento en los lugares donde posiblemente podría rondar, a lo largo de las 32.000 hectáreas de la Reserva.

Las  grabaciones fueron retiradas en diciembre y de acuerdo a la documentación, dos gatos aparecieron en distintas oportunidades, el 18 de septiembre y el 29 de septiembre. Se tomó una imagen nocturna y otra de día donde fue captado con total detalle.


 

“La noticia ratifica que el camino que tomó la reserva es efectivo”, destacó Silvina Giudici, responsable de la Reserva Natural y afirmó que se cumplió con una de las máximas que establece la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Y agregó: “Estamos demostrando que todas las especies que son paraguas están funcionando bien para que el gato andino pueda estar. No hay gato andino si no hay chinchillón, que es el roedor del que se alimenta”.

En el espacio natural coexisten, además, guanacos, pumas, zorros colorados, liebres maras, cóndores y águilas coronadas, entre otros.

“La zona de avistaje del Gato se encuentra en la zona de Prepuna de la Reserva, se trata de un ecosistema muy frágil, por lo que este avistaje nos da muchas esperanzas”, ratificó.

Giudici hizo hincapié en que se reciben 80 mil visitantes al año, tratando de modificar sus hábitos en el lugar para que no se genere basura ni incendios. En este sentido, llevan 10 años ya sin incendios forestales, logrando además bajar significativamente el impacto de la basura y el ingreso de cazadores furtivos y tramperos.

“Esto se logra con personal a campo, un Área Técnica dedicada a monitorear y lograr eficacia de manejo, como así también la educación de nuestros visitantes con cartelería en ruta, educación ambiental otorgada por nuestros guías intérpretes como así también por el programa de Educación Ambiental”, comentó y explicó que todo se realiza tanto con el Estado como con las Universidades y el sector científico.

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