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29 de julio de 2006
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PERÚ

García asumió su segunda presidencia

Regresó al poder después de 21 años. Anunció una fuerte reducción del gasto estatal y el compromiso de reducir la pobreza, que afecta a 13 millones de peruanos.

     El nuevo presidente peruano, Alan García, anunció ayer una fuerte reducción de los gastos estatales para lograr su meta de aminorar la pobreza, que afecta a 13 millones de sus compatriotas, y convertir a Perú en un país líder en Sudamérica. Durante el discurso de investidura, García anunció que su misión será "igualar o superar" a los vecinos más exitosos en un plazo de diez años, en una clara alusión a Chile.


     El socialdemócrata, que gobernó Perú entre 1985 y 1990, anunció que el salario del presidente se reducirá a casi una tercera parte, al igual que el de los 17.000 cargos electos, puestos de confianza y congresistas, además de rebajar a la mitad los gastos generales del Palacio de Gobierno. El gobierno del Partido Aprista cerrará seis embajadas, dejará en la mitad el número de agregados civiles y militares en el exterior y reducirá 25 por ciento los sueldos de embajadores y diplomáticos.


     PROYECTOS. García anunció que el ahorro se traducirá en millones de dólares y se destinará a electrificación, proyectos de irrigación, construcción de infraestructuras y mejora de hospitales en las zonas más pobres del país, donde, según dijo, hay 13 millones de pobres, de ellos, cinco millones en la miseria. Reconoció que si bien "hay más exportaciones y con ellas más crecimiento del Estado, en la otra orilla (existe) una catástrofe social".


     García se refería a la gestión de su antecesor, Alejandro Toledo, quien deja el país con excelentes datos macroeconómicos, pero con una pobreza que alcanza a 48 por ciento del población. "Vivimos en peligro de caos y desorden. La mayoría votó contra el Estado, contra la frivolidad y el escándalo", matizó, al resaltar que hay ausencia de legitimidad democrática y corrupción judicial, en otra dura crítica a Toledo.


     García anunció que sus acciones inmediatas serán la reconstrucción del Estado y el sistema político, la creación de empleo y la recuperación de los derechos laborales, y que, además, impondrá políticas a favor de la mujer, la infancia y la juventud y reforzará la seguridad ciudadana y nacional. Prometió la puesta en marcha de un proceso de descentralización, tras calificar los intentos de la gestión anterior de "ambiguos" en este sentido, y anunció que comenzará con la transferencia de las competencias en educación.


     También dijo que la plantilla estatal no se incrementará e impondrá una política de simplificación administrativa y de compras estatales conjuntas para evitar el desfase de los precios de bienes y servicios adquiridos por las entidades estatales, incluidos gobiernos regionales y locales.


     NEGOCIACIÓN. García anunció su intención de negociar con las empresas mineras un mayor aporte de fondos para aliviar la pobreza, a la vez que, con las empresas del gas, una reducción de precios para los consumidores. En su discurso de investidura, el socialdemócrata consideró que las mineras deben realizar este "aporte extraordinario" para evitar "un conflicto jurídico e internacional".


      En esa hipotética mesa de negociación, el gobierno de García defenderá dichos aportes, pero al tiempo actuará "con pragmatismo" en la defensa de los recursos naturales y las inversiones de Perú, que ascienden a 24.000 millones de dólares. 

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