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1 de diciembre de 2009
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BARRIO LOS PAJARITOS

Ganaron un concurso y pusieron en marcha un taller de costura

Fue organizado por la Comuna de Godoy Cruz. Les entregaron 1.000 pesos.

    Veinte vecinas del barrio Los Pajaritos de Godoy Cruz están esperanzadas con que el emprendimiento de costura que iniciaron hace un mes se convierta en una fuente laboral. Las perspectivas son buenas, ya que las sábanas, toallas, cortinas y cubrecamas que hacen se venden sin problemas entre los habitantes de la zona. Las mujeres –muchas de ellas madres solas que son sostén de familia, agrupadas en la Unión Vecinal Juan Domingo Perón– se presentaron en un concurso que lanzó la Municipalidad de Godoy Cruz a través del área de Relaciones con la Comunidad.

    La consigna era que las uniones vecinales presentaran proyectos tendientes a generar fuentes laborales, entre los cuales se elegiría un ganador, que recibiría financiamiento para concretar la propuesta. Las señoras analizaron diferentes alternativas y, finalmente, se decidieron por poner en marcha un taller de costura. El problema era que la mayoría no sabía coser, pero en lugar de tomar eso como una debilidad, propusieron que una vecina les enseñara, así aprenderían un oficio y, de paso, harían prendas para vender. El punto a favor era que la unión vecinal ya tenía máquinas de coser, gracias a otro programa de ayuda comunitaria.

    El proyecto de las vecinas ganó el concurso, aunque ellas decidieron compartir los 3.000 pesos de premio con otras uniones vecinales, para que también tuvieran la posibilidad de llevar adelante sus iniciativas. Por eso, las mujeres recibieron 1.000 pesos, con lo que compraron las telas para hacer la partida inicial de productos. Decidieron confeccionar toallas, sábanas, cortinas, manteles y cubrecamas, porque entendieron que era más fácil eso para quienes están aprendiendo que hacer prendas de vestir.

     Ana Riveros fue la encargada de enseñar a coser a las mujeres que asistían dos veces por semana a la unión vecinal. De a poco fueron aprendiendo ese arte, hasta que pudieron confeccionar cosas sencillas. La profesora explicó que desde setiembre enseña a las señoras a coser y destacó la voluntad que tienen. Más allá de aprender un oficio, a las mujeres les entusiasmó poder ayudar a la economía familiar. Una vez que las alumnas adquirieron habilidades mínimas, comenzaron a hacer las prendas.

    Así, fueron manufacturando manteles, sábanas, cortinas y toallas en variedad de colores y con excelentes terminaciones. Ana comentó que los productores tuvieron buena recepción en su barrio y en otros aledaños, pero que la idea es extenderse y poder crecer. A las clases acudieron muchas vecinas jefas de hogar, que en la mayoría de los casos tenían como único sustento algún plan social. Además, al no tener oficio, debían dedicarse a tareas de limpieza o a cualquier changa que se les presentara. El proyecto les dio la posibilidad de aprender y se entusiasmaron no sólo porque ese podría ser un puente para encontrar un trabajo, sino porque, además, les permitía coser, algo útil para las mamás de muchos chicos.

    OTRA OPORTUNIDAD. Nerea Sánchez abandonó la escuela secundaria. Por eso, se entusiasmó cuando una de sus vecinas le propuso aprender costura, antes que estar en su casa sin ninguna actividad. De a poco, la chica aprendió a coser y hoy está conforme con su nuevo oficio. A Lorena Berón la propuesta le pareció una oportunidad para aprender un oficio y se entusiasma con la idea de que más adelante pueda confeccionar la ropa de sus seis hijos. La mujer alabó a la profesora. Dijo que las trata de igual a igual, como una amiga, y que de esa manera se aprende mejor.

    El sueño del ama de casa es que el emprendimiento se transforme en una salida laboral que le permita ayudar en el sostén familiar. Además de capacitarlas, el proyecto les posibilitó conocer a todas sus vecinas, hacerse amigas, y dicen que el cambio se nota en la relación diaria. A su entusiasmo por la iniciativa de la costura se suma el traslado al nuevo barrio al que se cambiarían en diciembre. Las mujeres ya venden cortinas y sábanas, para que todos sus vecinos luzcan sus productos en sus flamantes viviendas.

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