access_time 10:50
|
7 de octubre de 2009
|
|
USO TERAPÉUTICO DE CANNABIS

?Fumo marihuana para calmar el dolor y mejorar mi calidad de vida?

María Cristina Agüero padece artritis reumatoidea, una enfermedad deformante que produce dolores crónicos. Para mitigarlos consume esa sustancia por sugerencia de un médico. Su desgarrador testimonio y las opiniones de especialistas.

María Cristina Agüero tiene 36 años y hacen seis que vive martirizada por el dolor. En el 2003 le diagnosticaron artritis reumatoidea, una enfermedad que no tiene cura y que raramente padecen personas jóvenes. Ese diagnóstico que le cambió la vida la inició en un camino de sufrimiento diario, permanente, insoportable. Para mitigar los intensos dolores que le provoca la enfermedad, un médico le sugirió que fumara marihuana. Pese a sus prejuicios con las drogas, decidió intentarlo. Los resultados fueron altamente positivos. Cristina es sanjuanina, vive en la capital de la vecina provincia pero viaja periódicamente a Mendoza para tratarse con especialistas locales.


¿Por qué venís a Mendoza? No hay centros de rehabilitación ni profesionales específicos para esta enfermedad que estén al alcance de todos. Es una enfermedad muy cara y, por lo general, cuando se da en adultos mayores, ancianos, tienen el cuerpo muy diferente al mío. Si tomo ciertas drogas, el médico tiene que recetármelas con mi consentimiento porque me provocan reacciones adversas. Por ejemplo, con una de las drogas que estaba tomando existía la probabilidad de que me dejara estéril. Estoy pasando por el tercer tratamiento, hace seis años que estoy luchando con mi enfermedad (Se detiene porque dice que la pone muy nerviosa hablar de su enfermedad).


¿Qué te pone tan nerviosa? El dolor, el recuerdo del dolor, de la agonía. Ver que mi cuerpo se está deformando es doloroso. Mi enfermedad no tiene cura, lo único que puedo buscar es una calidad de vida. Haciendo tratamientos, buscando apoyo psicológico obviamente, haciendo rehabilitaciones, terapias prolongadas. Ahora estoy con el tercer plan de drogas porque en los dos primeros tuve problemas pues mi cuerpo no aceptaba las drogas y empecé a sufrir efectos colaterales como deformaciones, reducción de masa muscular, pérdida de movimiento, rigidez matutina. Un estado de crisis mía me implica estar tres días tirada en una cama o sentada, con un desgaste mental y físico terribles, al punto de decir: no quiero seguir viviendo con este dolor.


 ¿Cómo es el tratamiento? Para tratarte de esta enfermedad tenés que estar en manos de un equipo de médicos. Ahora estoy en Mendoza con un tratamiento con un reumatólogo. Me fue mal con el segundo tratamiento, así que estamos viendo de pasar a un tercero que es una droga que me pondrían una vez al mes y esperemos que con eso pueda tener una buena aceptación. En dos años podría estar bien de nuevo y llegar a inmunizar la enfermedad como pude hacerlo en Córdoba. Allá, a través de un tratamiento con siete drogas y con una continuidad que tuve con el tratamiento, pude inmunizar mi enfermedad. No la curé pero la estabilicé. Y en mis estudios salía que el factor reumatoideo permanecía estable. (N. de la R.: Cristina debió volverse de Córdoba a San Juan por falta de trabajo y consecuentes problemas económicos).


     Por un tiempo estuve bien pero esto tiene mucho que ver con los estados de ánimo, el nerviosismo, la vida que una lleva. Más allá de soportar esta carga tengo que convivir con la vida misma y eso genera estrés y la tensión me afecta muchísimo físicamente. A mis doctores les pedí si no había una pastilla, gotas o un té a base de cannabis para que pueda tomarlo sin tener que ingerir tantas pastillas, tantos calmantes. Así no estoy todo el tiempo haciéndome estudios del hígado porque con los fármacos ataco la artritis pero también voy afectando otros órganos de mi cuerpo. Por ejemplo, ahora se me están tapando las arterias porque tengo el colesterol altísimo y están viendo si no tengo ya osteoporosis.


¿Podés explicar cómo es tu sufrimiento? Imaginemos en el estado en que está una persona a la que normalmente le duele la cabeza unas horas. Una persona como yo que se levanta y se acuesta con dolor, su estado llega a ser crónico, cambia todo. A mí me cambia el humor, la actitud, me quita la paciencia, me aturde, porque me produce un agotamiento atroz. Tengo otro agravante, aparte de la artritis padezco fibromialgia. Además tengo en mis manos el túnel carpiano obstruido, deformación de los dedos de los pies, quistes, mis ligamentos y tendones de las piernas están atrofiados.


    En la última revisación médica que me hice la semana pasada decidimos operarme la mano izquierda porque la uso como un gancho nada más porque no tiene movimiento, no la puedo cerrar. Pero en ambas manos está comenzando ya la deformación de la artritis. Donde mayormente me ha atacado la enfermedad es en las piernas y ahora van a ver si tengo quistes en los ligamentos de las dos rodillas, mis médicos están analizando si me remplazan la rodilla por una prótesis. Eso no te impide caminar. Camino con bastón porque he perdido el equilibrio, la movilidad. Si me caigo, alguien me tiene que ayudar a levantarme.


¿Fue por iniciativa propia que comenzaste a consumir marihuana para mitigar el dolor? No, yo era una persona que estaba totalmente en contra del consumo de marihuana. Me enojaba cuando veía a gente que fumaba marihuana, me parecía que perdían el tiempo en ese estado, que no podían estar en la realidad. Y una amiga que está estudiando Psicología me explicó que en otros lugares la marihuana es utilizada para obtener beneficios. Cuando está mal usada te lleva a un vicio, a una adicción. Si su consumo está guiado y vos tenés una conciencia de lo que estás haciendo y por qué estás fumando marihuana, podés llevar una forma de vida totalmente normal. Un médico me dijo que podía fumar para calmar mi dolor. Después de esa sugerencia me puse a investigar, a leer, a preguntar y así comencé a utilizarla.


 ¿Cuánto hace que utilizás cannabis para aliviar tus dolores? Hace un año, porque primero traté y busqué por otros medios calmar el dolor. En la noche, yo llegaba a transformarme en una persona totalmente agresiva, irritable, veía que no sólo me afectaba a mí, sino a todo mi entorno. Comencé a fumar, vi que me calmó, gracias a la marihuana dejé de tomar pastillas, ingería calmantes desde hacía varios años y veía que era cada vez mayor la dosis que me prescribían, además de la falta de sueño, que empeoraba, aumentaba la agonía de la necesidad de descansar y de dormir.


 ¿En qué momento del día fumás? Fumo a la noche. Cuando veo que mi día ha terminado, he dejado la rutina diaria en orden y ya puedo descansar, fumo. Un día normal mío consiste en levantarme temprano, hacer trámites bancarios, trabajar en una peluquería, a veces hasta diez horas, entonces estoy todo el día en movimiento y me paso 8 o 12 horas parada. Llevo una vida como cualquier persona, tengo mi casa donde vivo sola, llego y limpio, me hago de comer, lavo mi ropa, con la poca movilidad que tengo.


¿Cómo soportás el dolor el resto del día? Estoy tomando antiinflamatorios todo el tiempo, he llegado a inyectarme para poder trabajar. Llega un momento en que movés tanto tu cuerpo que es como cuando te golpeás, al principio no te duele, cuando se va enfriando sí. Como yo estoy tanto en movimiento, el dolor se hace parte de mí, convivo con él. Pero cuando me quedo quieta, ahí no lo puedo contener. Entonces fumo para descansar, para sentir mis músculos distendidos, porque al estar todo el día con dolor, llega un momento en que todo mi cuerpo, mi espalda, están contraídos, tensos. Más el cansancio físico normal y el agotamiento de trabajar con dolor. Al fumar me relajo. No llego a fumarme un cigarrillo entero. Le doy dos o tres pitadas y es suficiente. Ya encontré el estado, me relajo y voy y me acuesto.


¿Durante el día entonces no fumás marihuana? Cuando estoy concentrada en mi trabajo, no. ¿No lo hacés por temor a lo que pueda pensar la gente? No me importa lo que piensa la gente, porque nadie está en mi cuerpo o en el de las personas que sufrimos dolores crónicos. Es muy difícil cuando digo ay, me duele el hombro, vos decís: “ya se te va a pasar”. Si me duele el hombro, ese dolor me implica estar toda la noche sin poder dormir. Lo tenés que vivir para que te des cuenta. Pero que quede claro que no solamente con la marihuana logro una tranquilidad física, sino llevando un tratamiento, con medicación, con un seguimiento médico.


 ¿Tus médicos saben que consumís cannabis para mitigar el dolor? Si, les comenté a ellos porque si estoy en un tratamiento tan complejo no puedo dejar de decirles lo que estoy haciendo. ¿Qué te dijeron? Que si no lo hago un vicio, está bien. En otros países, la marihuana está siendo utilizada con gente con cáncer terminal, cáncer de huesos, sida, gente que sufre problemas inmunológicos serios. Pero acá en Argentina no se está usando.


     Sé que hay médicos que están de acuerdo con el uso terapéutico de la marihuana y otros no. Yo no he estado de acuerdo nunca con la marihuana, la cocaína, con cualquier sustancia que no sea legal. Hoy me encuentro en esta situación en la que tuve que cambiar mi forma de pensar. Y, bueno, tengo que enfrentarme a que lo tengo que hacer por mi calidad de vida. No me gusta que ningún vicio maneje mi vida, entonces he estado pensando, analizando, porque quienes lo hacen en exceso pierden la lucidez mental. Yo estoy insertada en el sistema: trabajo, casa y familia, entonces nunca tengo que perder de vista que esto lo hago y lo elijo a conciencia, haciendo una vida normal.


 ¿Tenés que recurrir a circuitos ilegales para conseguirla? Y, sí, lamentablemente, pero a circuitos adonde no quiero llegar como persona. Tengo que recurrir a terceros, cuartos, quintos para poder conseguirla. Yo consumo sólo lo que necesita mi cuerpo que fume, nada más. Tengo una vida, me tengo que levantar todos los días y mi vida tiene que continuar como siempre. No permito que la marihuana ni ninguna sustancia me detenga. Lo que me quiere detener en la vida es mi falta de movimiento y contra eso estoy luchando.


 ¿Qué opinás de que se haya despenalizado el consumo personal? Fue un alivio, para decir estoy en mi casa fumando tranquila y no molesto a nadie. Al despenalizarla, es como que no va a ser tan turbio todo esto, a través del contrabando. Voy a poder tener mi plantita en mi casa, aprenderé a cultivarla y no tendré que ir a comprarla a lugares donde no me siento cómoda. Además, la sociedad no ve bien el consumo y dice: “Ah, la drogadicta”. No puedo andar explicándole a la gente por qué la fumo. Pero es todo un tema, porque parezco muy liberal en todo lo que estoy diciendo, pero todavía estoy con la duda.


     Si tengo que tener una plantita en mi casa para no tener que ir a una villa a comprarla, me tendré que sentar y analizar mi yo personal y sacarme el prejuicio y el miedo que tengo. Porque cada vez que fumo marihuana me hago un planteo de conciencia si estará bien o mal hacerlo.


 ¿Pensás seguir fumando marihuana? Si me das a elegir, me gustaría el día de mañana encontrar otra cosa que me aliviara el dolor. Porque la marihuana, por más que la legalicen, trae por detrás un gran prejuicio. Por eso, me gustaría que la ciencia encontrara otra forma para ayudarme.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.