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11 de julio de 2006
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ITALIA CAMPEÓN

Fue una bienvenida soñada

Todo un país se paralizó con la llegada del consagrado equipo azzurro, que desde el aeropuerto hasta al Coliseo recibió la ovación de miles de fanáticos

     El seleccionado italiano, consagrado campeón del mundo, recibió ayer el tributo de centenares de miles de personas, quienes le dieron una eufórica y colorida bienvenida en Roma. El primer ministro italiano, Romano Prodi, agasajó a los futbolistas y al cuerpo técnico que encabeza Marcello Lippi en el Palacio Chigi. El avión DC9 que trasladó a la delegación aterrizó en la tarde italiana en el aeropuerto militar de Pratica de Mare. En la confusión, se produjeron algunos altercados y riñas entre los seguidores.


      Desde el aeropuerto, se necesitaron más de dos horas para que los dos ómnibus que abordaron la delegación pudiera recorrer los 26 kilómetros que separan al aeropuerto de la sede de gobierno, donde los esperaban Prodi y otros funcionarios. El primero en asomarse por la escalerilla del avión, levantando al cielo la Copa del Mundo, fue Fabio Cannavaro, saludado con ruidosa explosión de júbilo por el público. Durante el vuelo, tres jugadores (Gattuso, De Rossi y Materazzi) se sometieron al rito de ser rapados por su compañero Oddo, quien el domingo ya le había cortado el pelo a Mauro Camoranesi.


       Llegando el avión al aeropuerto, tuvo como escolta la patrulla acrobática Flechas Tricolores, que encendió los aires con los colores de la bandera italiana. En dos ómnibus, la delegación mundialista comenzó por la ruta el viaje hacia Roma, que debió efectuarse a paso de hombre, debido a la multitud que obstaculizaba la marcha de los vehículos. Prodi y Cannavaro, entre la ovación del público, dieron un giro triunfal por la plaza, llevando en alto la Copa, para después ingresar a la sede de gobierno, mientras una banda de los carabineros entonaba marchas triunfales.


      La mayor explosión de júbilo llegó cerca del Circo Máximo (Coliseo), donde, desde primeras horas de la tarde, alrededor de 400 mil personas habían ocupado el histórico lugar. Allí se levantó un palco al que accedieron los futbolistas. La ovación, junto a fuegos artificiales y música, le puso el broche de oro a los festejos en plena noche romana

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