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14 de agosto de 2006
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RIVER PLATE - NEWELL?S

Fue un show de goles en el Monumental

Millonarios y Leprosos igualaron un partido vibrante, cambiante y muy emotivo. Los paraguayos de Ñuls siguen sorprendiendo.

    Cada vez que River Plate empata en su cancha, sus hinchas suelen irse con la certeza de que el equipo perdió dos puntos. Pero después del vibrante 3 a 3 de ayer, ante Newell’s, la gente que acompañó al equipo de Passarella se retiró sin lamentarse demasiado por el resultado. Es que River jugó un primer tiempo para el olvido, preocupante. Más allá de que, en el balance, la igualdad le quedó bien al desarrollo, la sensación final es que Newell’s le perdonó la vida.

    Las ventajas defensivas que dio River influyeron porque, en su afán por ir al siempre al ataque, le dejó manejar la pelota a la Lepra. Ni Belluschi ni Ferrari, por la derecha. Ni Sambueza ni Domínguez, por la izquierda. Los cuatro tienen escasa capacidad defensiva y River lo sufrió. Además, Lima es un volante central con más manejo que marca, lo que agravó ese problema estructural de los Millonarios. Así, Newell’s se movió siempre con soltura, llegando por los costados y lastimando.

    El paraguayo Salcedo metió el primero de Ñuls con un cabezazo. River encontró el 1 a 1 cinco minutos más tarde, gracias a un penal inventado por Daniel Giménez, quien vio falta de Miguel Torrén a Ernesto Farías cuando en realidad ocurrió lo contrario. Además, El Tecla estaba adelantado. Belluschi metió el 2 a 1 y pidió perdón. Pero a los 44’, otro centro perfecto de Peralta encontró a Oscar Cardozo, la figura del partido, quien metió el cabezazo goleador.

    Y tres minutos más tarde, fue el mismo paraguayo quien, con un tiro libre desde larga distancia, puso el 3 a 2. River encontró el alivio de la igualdad al minuto del complemento, con un cabezazo de Tuzzio. La Lepra se terminó conformando. El Millo buscó, pero todos se tuvieron que conformar con un vibrante empate.

    La consecuencia inmediata de los incidentes registrados por la barrabrava de Godoy Cruz, el sábado, en el estadio Malvinas, fue la renuncia del presidente tombino, Mario Contreras. La primera experiencia como local del Expreso en la máxima categoría del fútbol argentino no podría haber sido más triste, ya que sólo 16 minutos se pudieron disputar en el mundialista, previos a la suspensión del encuentro por parte del árbitro Gabriel Favale, ya que el jefe del operativo policial no podía darle las garantías de seguridad para continuar.

    A pocos minutos de la suspensión por el enfrentamiento entre los barras, que intentaban ingresar sin entradas, y la policía, el presidente Contreras daba a conocer su renuncia, la que mantiene de forma indeclinable. “Yo no sigo. No hay mucho más que hablar sobre el tema. Mi decisión continúa firme”, expresó ayer el (¿ex?) mandatario tombino.

    Los incidentes causados de manera premeditada por esta organización de delincuentes que dicen llamarse hinchas del Expreso han causado un revuelo en la cúpula dirigencial del club, que continúa firme en su postura de “no transar” con los violentos y no dar lugar a sus exigencias –los barras habrían pedido 10% del sueldo a cada jugador, 40.000 pesos por mes y 10 micros para viajar cuando el Tomba juegue de visitante–. Esta noche (ver aparte) Contreras se reunirá con otros dirigentes que intentarán que vuelva al club. Mientras, en Godoy Cruz continúan viviéndose horas de incertidumbre sobre el futuro dirigencial de la institución.

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