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11 de septiembre de 2006
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TC 2000

Fue un Granadero de San Martín

En la vuelta de la categoría al Jorge Ángel Pena tras once años, Matías Rossi se impuso en la décima prueba de la temporada.

    “Qué carrerón viejo, la verdad que valió la pena esperar tanto tiempo”, le decía un hincha del Chivo a su compadre, mientras guardaba la parrilla aún tibia y esperaba la interminable cola para retirarse del autódromo. Por que pasaron 11 años, pero, un día, el TC 2000 volvió al Jorge Ángel Pena y brindó un espectáculo brillante, con una de las mejores carreras en lo que va de la temporada, que vio coronarse al Granadero Matías Rossi con su Chevrolet Astra, para ganar su tercera competencia del año y poner al rojo vivo el campeonato.

    El caluroso fin de semana pintaba como para que Norberto Fontana se quedara con toda la gloria en el trazado del Este mendocino, porque el ex piloto de F-1 había ganado la primera carrera clasificatoria del sábado y también la segunda de ayer. Y Fontanita, con la pole asegurada, arrancó bien la gran final y se mantuvo sin mayores problemas en la punta hasta la décima vuelta, cuando se pasó en un frenaje y lo aprovechó Matías Rossi para quedarse con el lugar de privilegio. Ahí, la cuestión empezó a ponerse muy interesante, porque también se prendían Ponce de León, El Pato Silva, Ledesma y, de a poquito, Basso y Ortelli, quien culminó una gran carrera, finalizando sexto luego de haber arrancado en el puesto 29º.

    Y cuando se venía Ledesma en busca de puestos de podio, acechaba Silva y Fontana resistía, el de Toyota, en una movida complicada, sacó de carrera a Ledesma y perdió puestos en la vuelta 13. Pero esta maniobra, en una de las últimas curvas, le costaría a Fontanita la bandera negra en la vuelta 18, cuando estaba 14º. La hinchada del Chivo estaba que mufaba por la salida de Ledesma, pero tenía motivos para alegrarse porque, de a poco, Rossi se iba alejando en la punta y se encaminaba hacia una segura victoria.

    Al actual escolta en el campeonato lo seguía el campeón de la categoría, Gabriel Ponce de León, quien se resignaba al no poderle seguir el ritmo al líder y se tenía que contentar con el segundo lugar. En los últimos diez giros, con los primeros lugares asegurados, Basso, Flaqué y Silva brindaban el show más interesante en la búsqueda del último escalón del podio. El Pato intentaba por todos lados pasar a Flaqué y seguir sumando para el campeonato, pero nunca le alcanzó y terminó quinto, mientras que Basso aguantó y fue tercero. Entre la polvareda del circuito y el viento Zonda, el compadre revoleaba su bandera del Chivo y se abrazaba con su amigo. Volvió el TC 2000 al Pena y fue toda una fiesta.

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