access_time 01:05
|
6 de octubre de 2006
|
|
Análisis

¿Fue tan malo el Megacanje?

El procesamiento de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo por esta medida económica, dispara la opinión de nuestro especialista en temas económicos.

    Hace algunos días se supo que tanto el ex presidente Fernando de la Rúa y el ex ministro de Economía nacional Domingo Felipe Cavallo fueron procesados por la famosa causa del Megacanje en el gobierno de la alianza, allá por el 2001. Pero para analizar esta medida desde el punto de vista económico y poder juzgarla como buena o como mala o tratar a los mencionados de “vendepatrias”, hay que situarse en el momento histórico y ver por qué se tomaron dichas medidas.

    Haciendo un poco de historia, vemos que cuando Argentina salió de la convertibilidad, venía en una profunda recesión que exhibía una dinámica totalmente distinta a la verificada durante la crisis del Tequila, básicamente, por las distintas raíces de las crisis en cuestión. El Tequila (México) fue una crisis inicialmente más profunda que la recesión post 1998, en términos de la caída del PIB, pero de reversión mucho más rápida.

    En este contexto, en diciembre de 1999 asumía la Administración de Fernando de la Rúa. Lamentablemente, las medidas adoptadas en el flanco fiscal, como las reformas estructurales emprendidas (reforma laboral, reforma del sistema de salud, reforma del régimen de la seguridad social, desregulación del mercado de telecomunicaciones) no fueron suficientes para disipar rápidamente la incertidumbre.

    José Luis Machinea, habiendo sido presidente del Banco Central durante la hiperinflación de 1989, no logró recrear la confianza necesaria para que la economía diera un vuelco. Ya a mediados del 2000, las expectativas se tornaron fuertemente negativas y la imposibilidad de retomar el crecimiento aumentaron las dudas sobre la sostenibilidad del perfil de la deuda argentina, que a esa altura ya era insostenible.

    La renuncia del vicepresidente (Carlos Chacho Álvarez) desmejoró aún más la situación y debilitó notablemente al gobierno aliancista. El riesgo país mostró su primera suba significativa desde el comienzo de la gestión de De la Rúa. A fines del 2000, el gobierno logró cerrar un programa, denominado Blindaje, para cubrir las necesidades financieras para el período 2001-2002, generando cierto alivio, de corto plazo en los mercados financieros.

    Sin embargo, en unos pocos meses, el riesgo país comenzó a incrementarse nuevamente. En el 2001, el Gobierno se enfrentaba con dos vencimientos de deuda importantes, en abril y mayo. Ante la incredulidad del mercado y el no cumplimiento de las metas con el FMI para el primer trimestre, a principios de marzo, el ministro de Economía renunció y fue nombrado Ricardo López Murphy, quien, 20 días después y luego de un intento fallido de achicar el gasto (que hoy luce bastante pequeño), fue a su vez remplazado por Domingo Felipe Cavallo, quien había ocupado el mismo cargo durante la primera presidencia de Carlos Menem, más conocido como el padre de la convertibilidad.

    Estos eventos tuvieron fuertes implicancias, en términos de incertidumbre, sobre la evolución de la política económica y el sistema financiero, las que se vieron reflejadas en una pequeña corrida bancaria, la primera del año. En junio, la convertibilidad original había desaparecido.Mediante aprobación del Congreso, Cavallo logró una ampliación de la convertibilidad. El deterioro en las expectativas fue generalizado, tanto externamente como internamente.

    El riesgo país sufrió un abrupto incremento, los rumores de renuncias (presidenciales, ministeriales) se sucedían, con un efecto directo en el sistema financiero: en julio se verificó la segunda corrida bancaria del año, iniciando un proceso sin retorno. Las medidas de política tomadas a partir de ese momento (déficit cero, recorte de salarios y pensiones, Megacanje) no lograron recuperar la confianza y el drenaje paulatino de depósitos, que luego se aceleró en noviembre.

    Esto dio lugar a la imposición de una restricción a las extracciones el 2 de diciembre del 2001, posteriormente, denominado corralito o corralón. Teniendo en cuenta toda esta situación por la que estaba atravesando nuestro país y con tantas variables negativas en contra, no era muy fácil sentarse en el Ministerio de Economía nacional y tomar las decisiones correctas.

    Ahora bien, a la luz de los acontecimientos narrados y ya a la distancia, con una Argentina que logró superar esos problemas, con un costo social enorme (porque salir de estas crisis tiene sus costos), se puede visualizar que la situación en la que había que tomar decisiones de política económica era realmente muy, pero muy complicada.

    Por eso y teniendo en cuenta todo esto, es fundamental que los peritos económicos que van a evaluar la causa judicial del Megacanje tengan en cuenta que, para analizar este tipo de medidas, hay que situarse en el momento histórico en que se tomaron y sucedieron, porque, vistas a la distancia, parecen siempre las inadecuadas.

SEGUÍ LEYENDO:

Diario El Sol Mendoza. Domicilio: La Rioja 987, M5500 Mendoza. Argentina. Director Periodístico: Jorge Hirschbrand. © Copyright Cuyo Servycom SA 2020. Todos los derechos reservados.