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22 de octubre de 2009
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la sentencia se conocerá el miércoles 28

Fiscal pidió que se condenara al papá de Micaela Reina a 17 años de prisión

Durante sus alegatos, Javier Pascua entendió que Alejandro Prádenas mantuvo secuestrada a la niña y la entregó. Solicitó la absolución por la duda para el otro imputado, Walter Prádenas.

Diez horas duró la jornada de alegatos en el juicio por la violación seguida de muerte de Micaela Reina (12). Todas y cada una de las partes tuvo su oportunidad para hablar y no se guardaron nada. Desmenuzaron cada hoja del expediente y analizaron todos los testimonios con sumo cuidado. Así, arribaron a su conclusión. Para el fiscal de Cámara, Javier Pascua, Alejandro Prádenas (padre de la niña) merece la pena de 17 años de prisión, por privar de la libertad a su hija y abandonarla a su suerte. Por su parte, su hermano Walter escapó de una posible condena, por falta de acusación fiscal. Esta historia llegará a su final el miércoles 28, día que fijó el tribunal de la Quinta Cámara del Crimen para dictar sentencia.
El cuerpo, presidido por Laura Gil de Chales e integrado por Gonzalo Guiñazú y Rafael Escot, dio inicio a la etapa de alegatos, y el primero en tener la palabra fue el fiscal de Cámara, Javier Pascua.
El representante del Ministerio Público expuso sus argumentaciones durante cuatro horas en total -con un cuarto intermedio de 120 minutos- y, por momentos, se mostró eufórico y hasta enojado con el actuar de la Justicia desde que Micaela desapareció, seis días antes de ser hallada sin vida el 17 de mayo del 2007 en una bodega abandonada de Guaymallén.
Cargó contra la jueza de Familia Elsa Galera -quien zafó de un Jury de Enjuiciamiento por este caso- y no pudo dejar de pegarle al fiscal que instruyó la causa, Alejandro Iturbide. Por errores de este magistrado, el principal sospechoso de ser el autor material del hecho, Apolo Jacob Díaz, no pudo ser juzgado.
Y así arrancó sus alegatos: "Excelentísimo tribunal, colegas de la querella y miembros de la defensa" (con los representantes de los Prádenas se enfrentaron en más de una oportunidad). "Esto fue un acto de un animal muy particular: el hombre. Pero hubo responsabilidades desde antes del nacimiento de Micaela, porque se desentendieron de ella y la dieron en adopción y, dos años después, retornó con el abuelo, hasta que su madre volvió a tenerla", continuó el magistrado de manera introductoria.
Hizo referencia a las responsabilidades sociales, como los testigos que han faltado a la verdad o han ocultado parte de ella, "siendo falaces y reticentes".
Hasta que le tocó el turno a Galera y a Iturbide: "El Poder Judicial tiene funcionarios y magistrados que tienen vocación y aman lo que hacen y también están los que no sienten su responsabilidad. Uno tiene que tener vocación de servicio y si no la tiene, no debe estar acá adentro".
Luego, repasó detalladamente desde el momento en que Micaela despareció ese viernes al salir de la escuela a las 17.30 hasta que fue encontrada, sin vida, el jueves siguiente. "No voy a afirmar que fue asesinada mientras la violaban ni tampoco que fue muerta en la bodega, de acuerdo con la versión que nos dio un forense".
El fiscal, molesto, y hasta irónico, sostuvo: "La buena investigación del fiscal, llevó hasta un indigente, Apolo Díaz, quien hoy no está acá, y la prueba en su contra no puede ser valorada. Luego, se llegó a los Prádenas".
Para Pascua, hay cuatro testimonios que fueron clave para llegar a determinar, por lo menos, quien privó de la libertad a Micaela y luego la abandonó a su suerte. Pero el principal relato fue el de una niña de 12 años que aseguró haber visto que Alejandro Prádenas se llevaba del brazo a Micaela y que, luego, en el interior de su casa, la tenía secuestrada, la drogaba y le pegaba.
"¿Quién puede negar que esta testigo no miente, si padeció durísimos trastornos luego de la desaparición de su amiga? Los únicos que lo pueden negar son los profesionales del CAI (Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario), de una vasta experiencia en la materia", se respondió irónicamente.
Respecto de las pruebas contra Walter Prádenas, adelantó que iba a solicitar la absolución por la duda, y así lo hizo. Dijo que hay muchas contradicciones, situaciones llamativas y probabilidades, "pero como no lo sé y no puedo sostener una acusación, su señoría, voy a solicitar la absolución por la duda".
En cuanto a Alejandro, "la situación no es la misma", explicó: "Aquí no hay dudas de que Alejandro Prádenas, vaya a saber uno con qué motivo, que sólo él lo conoce, privó a la nena de su libertad. Quizá estaba molesto por una posible infidelidad de Marta Reina (madre de la víctima), pero eso nunca lo sabremos o lo podremos confirmar".
Para Pascua, quedó acreditado que Prádenas "se la llevó a su casa y, cuando ya tenía los ojos encima, tuvo que sacarla de allí y entregársela a alguien, por si el allanamiento en su vivienda se llegaba a realizar".
Otra prueba clave en contra del progenitor de la víctima fue el testimonio de la indigente que encontró el cadáver de Micaela, Rita Pizarro. Esta joven sostuvo que se encontró con la niña antes de morir en el interior de la bodega y que le preguntó si le pasaba algo: "Le preguntó qué le pasaba y le dijo que estaba mal, ‘porque tengo líos con mi papá, me dejó acá, tengo miedo y no sé cómo volver a lo de mi mamá". Para el magistrado, esto confirma que Prádenas colocó en situación de desamparo a la niña y la abandonó a su suerte.
El miércoles 28 a las 9 se sabrá la decisión del tribunal, quien ya no podrá condenar a Walter Prádenas.

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