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15 de febrero de 2007
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POTENCIAL VEHÍCULO DE ENFERMEDADES

Fauna: investigan el armadillo

Desde el 2002 se desarrolla en Mendoza un inédito proyecto de investigación para conocer en detalle acerca de una especie representativa de la fauna autóctona: el piche.

   Desde el 2002 se desarrolla en Mendoza un inédito proyecto de investigación para conocer en detalle acerca de una especie representativa de la fauna autóctona: el piche. El objetivo es saber más sobre su reproducción, alimentación y hábitos, y si es un potencial vehículo de enfermedades que puedan afectar al ser humano.

   El estudio es realizado por la veterinaria Mariella Superina, de origen suizo, con el apoyo de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, y cuenta con el aval de la Universidad de Nueva Orleans y el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CRICYT), así como prestigiosos colaboradores del Laboratorio Especializado en Fauna Silvestre de Estados Unidos y Francia.

   Recursos Renovables de la Subsecretaría de Medio Ambiente colabora en esta investigación sobre el piche (o Zaedyus Pichiy) debido a que los resultados obtenidos serán de suma importancia, tanto para la conservación de esa especie autóctona como para la preservación de la salud de las personas, sobre todo en el campo, que puedan tener un contacto eventual con el también llamado armadillo.

   Esta última consideración cobra mucha importancia porque se estima que el piche podría transmitir el mal de Chagas. Los estudios sobre este animal como posible portador de la enfermedad datan de 1930 y el precursor fue Salvador Mazza.

   CARACTERÍSTICAS. El piche o armadillo tiene patas cortas, provistas de fuertes uñas, apropiadas para excavar y encontrar los insectos con los que se alimenta. Su cuerpo es rechoncho y tiene una cola larga, está revestido con una caparazón de placas óseas articuladas dispuestas en franjas transversales que le permiten enrollarse en caso de peligro. Los animales que son objeto de la investigación provienen de decomisos y secuestros que realiza el Departamento de Fauna.

   Previamente a ser estudiados, son sometidos a rehabilitación en recintos especialmente diseñados para que puedan reproducirse y ser observados. Las técnicas utilizadas para el estudio del ciclo reproductivo son innovadoras en Argentina y permiten obtener datos a partir del análisis de la materia fecal.

   Los ejemplares que se encuentran en condiciones óptimas son liberados luego, junto con sus crías nacidas en cautiverio, en la reserva Caverna de las Brujas, en Malargüe. Los animales liberados llevan implantado un chip y cintas reflectoras en algunas partes del cuerpo, lo que permite seguirlos para saber su evolución en su hábitat natural, así como otros aspectos de su reproducción. Los datos recogidos son útiles para entender los comportamientos de otras especies, como el tatú carreta y el pichi ciego.

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