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30 de julio de 2007
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BRASIL

Familias de víctimas protestan contra Lula

Los participantes pidieron que se vaya el presidente. Propusieron una jornada de boicot al transporte aéreo el 18 de agosto

      Una marcha en homenaje a las víctimas del accidente aéreo ocurrido el 17 de julio en San Pablo y que dejó al menos doscientos muertos se caracterizó ayer por los gritos de protesta contra el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y contra el caos aeroportuario que sufre Brasil desde hace aproximadamente diez meses. Los participantes de la marcha, convocada por familiares de las víctimas y por organizaciones no gubernamentales y que recorrió algunas avenidas de San Pablo, respondían con abucheos y rechiflas cada vez que el nombre del jefe de Estado o de alguno de sus ministros eran citados en los megáfonos.


            Los manifestantes, unas dos mil personas según los organizadores o cuatrocientos según la policía, que llevaron flores hasta el lugar de la tragedia, también gritaron arengas como “Fuera Lula” y propusieron una jornada de boicot al transporte aéreo del país.


NO VIAJAR.


         Los manifestantes invitaron a los brasileños a abstenerse de realizar viajes en avión el 18 de agosto como señal de protesta contra el caos aeroportuario que vive el país y que es señalado por algunos como la causa de la mayor tragedia aérea en la historia de Brasil. El accidente ocurrió el 17 de julio, cuando un avión Airbus A320 de la aerolínea TAM intentó aterrizar en la pista mojada del aeropuerto Congonhas de San Pablo, la terminal de mayor movimiento en el país. La aeronave, al parecer, derrapó en la pista y terminó estrellándose contra una bodega de la propia TAM, vecina al aeropuerto.


          El choque provocó la muerte de los ciento ochenta y siete ocupantes de la aeronave y de al menos trece personas que estaban en tierra. En los últimos días han surgido versiones sobre un presunto error humano y humedad en la pista principal de Congonhas, que había sido reformada este año pero que carecía de ranuras para drenar el agua. El accidente agravó la crisis aeroportuaria que Brasil comenzó a sufrir en setiembre, cuando ciento cincuenta y cuatro personas murieron en el accidente de un avión de la aerolínea Gol en la Amazonía.


           Desde entonces, han sido recurrentes las cancelaciones y atrasos de vuelos, la aglomeración de pasajeros varados en las terminales, las escenas de personas durmiendo en los pasillos de los aeropuertos y las protestas, algunas violentas, de viajeros frustrados. El caos ha sido atribuido indistintamente a problemas de infraestructura en los aeropuertos, fallas en los obsoletos sistemas de control aéreo, protestas de los controladores de vuelo y a intereses de ganancia de las aerolíneas.


           Una semana después del accidente en San Pablo y presionado por las críticas al sistema aéreo, Lula sustituyó al ministro de Defensa,Waldir Pires, por el jurista Nelson Jobim, a quien dio carta blanca para hacer frente al caos aeroportuario. El cambio ministerial no impidió que los manifestantes, con carteles pidiendo respeto a la vida y a los derechos de los brasileños, se pronunciaran contra el Gobierno en su marcha hasta un local próximo a la bodega en la que ocurrió la tragedia aérea.

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