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24 de julio de 2006
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SIN COMPASIÓN

Familiares de enfermos de terapia del Lagomaggiore, sin ayuda

Muchos vienen desde lejos y deben pasar varios días durmiendo en bancos de la sala de espera. Las autoridades del hospital no quieren que estén allí por los contagios, pero la preocupación puede más.

     Llegan desde lugares alejados y traen consigo lo necesario para pasar la noche: algunos, lo mínimo indispensable; otros, hasta reposeras, almohadas, frazadas y calentadores. Son los familiares de quienes permanecen internados en Terapia Intensiva del Hospital Lagomaggiore, muchos de los cuales no tienen otro lugar más que las sillas del hall central, donde aguardan hasta tener noticias de sus seres queridos. "No nos permiten quedarnos en otro lugar que no sea la sala común, esperando los horarios de visita", comentó Claudia, hija de uno de los pacientes, internado desde hace un mes en ese hospital.


     EXPLICACIÓN OFICIAL. José Luis Marengo, gerente asistencial y quien toma las decisiones operativas dentro de la institución, explicó: "Nada ni nadie los obliga a quedarse allí. En el área de cuidados intensivos, los pacientes no necesitan que ningún pariente vele por ellos". Pero la realidad es más contundente que los argumentos de Marengo. Por eso, no hay motivos suficientes para que Claudia se convenza de regresar cada noche a su casa, en Las Heras.


     No quiere alejarse de la puerta de la unidad. Tampoco hay razones para convencer a los hermanos, hijos o padres de los hospitalizados que acceden al Lagomaggiore desde distintos departamentos, que no los acompañen en su internación y que soliciten información telefónica, como sugiere el gerente asistencial. "Normalmente, no damos noticias acerca de la salud de nuestros pacientes por teléfono, pero contemplamos casos particulares, a los que identificamos y ofrecemos ese beneficio", aseveró.


    LAS VOLUNTARIAS.Uno de los miembros del directorio, Alejandro Oviedo, confirmó que no es obligación del hospital dar comodidades a los acompañantes. La negativa es cuestionada por una de las Voluntarias de María, quien se abstuvo de dar su nombre, e indicó: "En algunas ocasiones, pedimos que se nos escuchara para proporcionarles a los familiares un lugar donde pudieran descansar dentro del hospital, como así también la posibilidad de asearse. Es que los únicos baños disponibles son los de la sala común, que son utilizados a diario por cientos de personas que acuden a los consultorios externos. Sin embargo, aún no hemos logrado nada".


    POSTURAS ENCONTRADAS. Sobre este tema, la opinión de las voluntarias y de los familiares difiere de la de los directivos. Para ellos, mientras menos presencia tengan los parientes durante las internaciones críticas, más redundará en beneficios para el paciente, quien debe tener un escaso contacto con el exterior, a fin de evitar infecciones."No podemos hacerles entender este concepto. Además, algunos se quedan 15 o 20 días, dando vueltas dentro de este edificio como si fuera un hotel", sostuvo Oviedo.


      Pero la realidad que se vive en el hall del nosocomio no se asemeja a la de la recepción de un lugar de vacaciones. En la sala, apenas hay una hilera de bancos para mitigar el cansancio de la espera interminable, que separa el parte médico de la tarde (que se proporciona a las 19) del que se otorga al mediodía (a las 12 exactas) y la buena voluntad de otras personas que tienen parientes internados."No es fácil tener un ser querido en estado crítico y ser agredidos por algunos profesionales y enfermeros. Todos sabemos que les molesta su permanencia, por eso no reciben el mejor trato", aseveró la voluntaria. 

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