¡Empezó el otoño!

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11 de enero de 2019
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Ejemplos

Estudiantes armaron una huerta y en las vacaciones producen sus dulces

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Unos 250 alumnos los que asisten al CENS 3-457 Olga Pagliarulo de Ibarrart, en Guaymallén. Se trata de adultos de entre 19 y 70 años. Muchos de ellos asumieron el compromiso planteado por los educadores del establecimiento y hoy disfrutan de los frutos alcanzados.

Con la finalidad de incorporar nuevas herramientas de aprendizaje, estudiantes del CENS 3-457 Olga Pagliarulo de Ibarrart, de Dorrego (Guaymallén) crearon junto a docentes y directivos del establecimiento una huerta agro-ecológica y hoy, a casi un año de su gestación, comienzan a ver los frutos del esfuerzo.

Son cerca de 250 los alumnos que asisten al establecimiento. La mayoría formó parte del proyecto impulsado, sobre todo, por Fabiana Barroso, directora de la escuela quien entendió que el compromiso y el estímulo son herramientas para salir adelante.

“La mayoría de los estudiantes que asisten a los CENS conocen de cerca el fracaso, muchos abandonaron sus estudios y eso los llevó a palpar otra realidad. Pese a eso, retomaron los estudios y la idea ahora es revalorizar el esfuerzo. El trabajo en la huerta es un fiel ejemplo de ello”, aseguró Fabiana Barroso, directora del establecimiento.

La finalidad del trabajo es no sólo aprender los conocimientos curriculares de un modo particular sino tomar el compromiso con la huerta y lo que eso conlleva. La implementación del trabajo no es novedoso, ya se hacía años atrás, pero llegaba diciembre y todo quedaba abandonado hasta marzo cuando los alumnos retomaban sus estudios.

“Nadie se ocupada de regar los cultivos, de cosechar los frutos y todo se perdía. No existía compromiso alguno. Sin embargo, eso cambio este año y muchos son los alumnos que se comprometieron y en pleno enero, sin obligación alguna, asisten de lunes a viernes a la escuela con la finalidad de recoger los frutos, regar la huerta y crear sus propios productos”, contó la directora.

Compromiso y continuidad

El 80% del estudiantado que asiste al CENS es joven, sus edades promedian los 19 años. La mayoría retomó sus estudios con la firme convicción de que sin un título no son nadie.

Pese al intento y esfuerzo, la tolerancia a la frustración es nula para esta generación y, sobre eso trabajan en la escuela mediante la creación de la huerta.

“La vida vegetal obliga a las personas a que asuman un compromiso para cuidarlas. Ese es el objetivo que adquieren los estudiantes con la huerta, creada y cuidada por ellos mismo”, dijo Barroso. Al entender el objetivo, un grupo de 30 alumnos hoy, en pleno enero y en plenas vacaciones, decidió continuar con su trabajo.

 

“No podemos abandonar lo que iniciamos hace unos meses. Hoy hay que seguir porque está el fruto de nuestro trabajo. Es maravilloso ver los resultados alcanzados y adquirir técnicas y herramientas para seguir produciendo más”, comentó Paula, una estudiante que está cursando tercer año.

 

Paula está casada y tiene 5 hijos. Es una de las más involucradas con la actividad y el motivo lo explica ella misma: “Haber aprendido a trabajar la tierra me permite hoy decir que mis hijos nunca pasarán hambre. Lo que aprendí en clases es algo inexplicable. Me queda mucho más por saber pero tengo la base y no solo yo, acá hubo un trabajo que, incluso, involucró a mi marido e hijos que me acompañaban a regar los cultivos, a cosecharlos y demás”.

 

Por su parte, Claudio, uno de los docentes involucrados, aseguró que la idea del proyecto surgió por la necesidad de trabajar nuevas técnicas de enseñanza donde se pudiera cambiar la realidad de los estudiantes.

“Se trabaja en equipo, pero cada uno respeta el rol del otro. Todos son esenciales e indispensables y el respeto siempre está presente al igual que el compromiso, de lo contrario nada de esto sería posible”, comento el docente.

Ahora los alumnos están en la etapa de valorar los logros. Ya cosecharon los frutos y con ellos crearon sus propios dulces de tomate. “Por ahora estamos probando recetas, texturas, pronto decidirán los alumnos si lo venden y qué harán con los productos. La gratificación alcanzada va más allá de esa decisión”, expresó Barroso.

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