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26 de octubre de 2009
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VANCOUVER 2010

Esquiador mendocino necesita ayuda para participar de Juegos Paraolímpicos

?Es Leonardo Poke Martínez, que ya se entrena en Las Leñas. Antes debe competir en Austria, pero no cuenta con los medios. Sería la primera vez que Argentina tiene un equipo olímpico en esta disciplina.

    Leonardo Martínez (29) quedó inválido hace cuatro años mientras esquiaba. Aún así, este joven deportista mendocino jamás perdió las ganas de seguir adelante. Hoy se prepara para competir olímpicamente en esta disciplina y hacer historia, formando parte del primer equipo argentino de mono-esquí en los Juegos Paraolímpicos Vancouver 2010. Con miras a marzo –cuando comenzarán los juegos– Leonardo entrena diariamente sin tregua, nadando, remando y ejercitando sus piernas. Cuenta con una pista del complejo Las Leñas a su entera disposición y tiene la ilusión de participar en el pentatlón que anualmente se realiza en San Rafael. Aún así no todo es color de rosa para este malargüino que se dedica a enseñarle a los más pequeños a esquiar en la escuela de esquí de Las Leñas y cuya historia es un ejemplo de valentía y tesón. El Comité Paraolímpico de los juegos de Vancouver 2010 exige una competencia de preclasificación que, para Leonardo, por razones económicas, hoy no está del todo asegurada (ver aparte).
LA HISTORIA. Leonardo, más conocido como Poke en el ambiente del esquí local, práctica este deporte desde los 6 años. Fue su padre, Eduardo Martínez (66), quien le dio las primeras lecciones a él y a su hermano Andrés (34). Incluso, ambos jóvenes aún sonríen cuando recuerdan aquellos momentos de la infancia. “Los llevaba en la camioneta en Malargüe, buscábamos algún lugar en altura y desde ahí nos tirábamos los tres, eran momentos hermosos en familia, en contacto con la naturaleza, jugábamos y nos divertíamos mucho, nunca me fijé como meta que fueran a competir, eso lo eligieron ellos de grandes, yo sólo les inculqué amor y respeto por la montaña”, afirmó Eduardo.
    Pero, a lo largo de su vida, Poke nunca se separó de las tablas y, en el 2002, comenzó el curso de instructor de Las Leñas, mientras trabajaba en una casa de alquiler de esquí para costearlo. Ya en el 2003, el joven estaba más que preparado para enfrentar nuevas aventuras y decidió marcharse a Andorra –uno de los principales centros de esquí del mundo, ubicado en España– junto a su hermano, para trabajar como instructores durante la temporada invernal. Leonardo completó tres temporadas en esta actividad.
    Fue al regreso de su última temporada en Andorra cuando la mala fortuna sorprendió al Poke mientras saltaba en freestyle –una tabla similar a las de snowboard– en Las Leñas. La caída, tras un salto de freestyle, fue fatal. Su columna no resistió el impacto y término aplastándole la médula y ocasionando la pérdida total de movilidad en sus miembros inferiores. Con 12 tornillos de platino que sostienen su espina dorsal, el joven debió enfrentar varias operaciones y rehabilitarse por un año en una clínica especializada de Buenos Aires. “Al principio fue difícil, era todo nuevo, la silla, aprender a hacer las cosas de otra forma y, sobre todo, el miedo por lo que sabía que tenía, que la columna había terminado muy mal y que tenía que cuidarme. Pero igual nunca lo dramaticé tanto, traté de tomarlo con naturalidad y a eso me ayudaron mi familia y mis amigos, que nunca me trataron distinto a cuando caminaba”, explicó Leonardo. En el 2006, le dieron el alta y volvió a su casa, ubicada en San Rafael.
    Cuenta que los primeros meses no tenía ánimo de acercarse al deporte de sus amores, pero un impulso de su hermano lo puso en carrera nuevamente. “Me fui a Andorra, a trabajar, como hacíamos siempre con Leo, y allá vi una silla adaptada para personas con problemas de invalidez, que les permitía esquiar, y se la traje. No sabía si la iba a querer usar, pero yo me arriesgué”, relató Andrés. La silla costaba 3.000 euros y, para poder adquirirla, Andrés contó con la solidaridad de los ex compañeros de Leonardo en Andorra, que organizaron varios eventos para poder juntar el dinero y comprarla.
    Ya en su nueva tabla de mono-esquí Leonardo entró en contacto con Jorge Maggi, otro esquiador paralítico que, de paseo en Las Leñas, le comentó al Poke su sueño de participar en los Paraolímpicos representando a Argentina. “Empecé así el contacto con Jorge y me entusiasmé, vi lo que hacía el loco, que tiene 45 años, y la verdad que me asombró, además de esquiar, juega al tenis, al golf y ha participado de la Maratón de New York”, comentó. “Pero quien empezó con la idea de que yo continuara con este deporte y le puso muchas pilas y me ayudó fue un instructor de Las Leñas que siempre hacía hincapié en que, más allá del accidente, yo podía seguir siendo el de antes. Se llamaba Andy Beutin y falleció hace poco”, recordó el Poke.
CON EL ESQUÍ EN EL ALMA. Leonardo nació en Malargüe pero vive en San Rafael. Si bien aceptó vivir los primeros meses tras el accidente con su familia, hoy está solo con su perro y ha adaptado todo su entorno para pasarla bien. “Viví un tiempo con mi vieja pero después ya quise recuperar mi independencia y me fui a vivir solo. Hago todo lo que hacía cuando caminaba, adapté mi auto con comandos automáticos y salgo con mis amigos y disfruto de la montaña, como cuando era un niño”, enfatizó el deportista.
    Además de prepararse para los Paraolímpicos, Leonardo le da tiempo a los negocios y, junto a su hermano, montó en el garaje de la casa de su madre una fábrica de tablas de esquí, que comercializan en el país, en España y Estados Unidos. “Si bien uno siempre quiere ganar, no es lo primero que me mueve para participar de los Paraolímpicos, es más que eso, es demostrar que se puede para mucha otra gente y conseguir que Argentina tenga un lugar que nunca ha tenido”, finalizó.

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