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12 de septiembre de 2017
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Nutrición y salud

¿Es bueno consumir lácteos?

<p>El consumo de los l&aacute;cteos se ha puesto en discusi&oacute;n: muchos consideran que puede producir&nbsp;enfermedades y que los seres humanos somos la &uacute;nica especie animal que, tras superar la &eacute;poca lactante, seguimos tomando leche.</p>

Comer productos lácteos es bueno para la salud, o al menos es lo que siempre se nos ha dicho. Sin embargo, la realidad parece más complicada que esto: ¿son realmente necesarios los productos lácteos?

Los servicios de marketing de las grandes marcas de la industria láctea tuvieron la inteligencia, hay que reconocerlo, de hacernos creer que la leche y sus derivados eran indispensables.

Para ello, bombardearon sobre unos cuantos puntos débiles, eslóganes fáciles de memorizar y muchos de ellos referidos a los hijos. ¿Cómo no culpabilizarse privando a los niños de ciertos productos lácteos, cuando éstos son los que aportan los principales elementos saludables como el calcio que ayudan a construir los huesos? ¿Quién podría poner en riesgo la salud de los hijos? Evidentemente, nadie.

Nada demuestra que son eficaces

Sin embargo, ningún estudio independiente ha aportado la prueba real de su eficacia sobre la salud ósea: todos los estudios que venden sus méritos están principalmente financiados por la industria láctea en sí misma.

A la inversa, un hecho es adquirido: son los países donde se consume más leche quienes conocen el mayor número de fracturas y la mayor tasa de osteoporosis. No debemos olvidar que la leche es un producto acidificante, y que el cuerpo debe sacar de sus bases para limitar sus efectos. Sin embargo, estas bases se sitúan concretamente en los huesos, dónde están asociadas al calcio. En lugar de nutrir los huesos, los productos lácteos consumidos en exceso contribuyen a desmineralizarlos.

Los lácteos no son necesarios

No olvidemos que el hombre ha sabido atravesar miles de años con unos huesos que no eran de cristal, y esto sin consumir ningún tipo de leche. El patrimonio genético está formado de tal forma que sabe perfectamente dispensarse de leche, y las tres cuartas partes de la población mundial no la soporta una vez que se ha superado el período de lactancia infantil. Conviene recordar que el hombre es el único animal que continúa bebiendo leche incluso en la edad adulta. Además, se trata de una leche que es de otro animal. 

Menos productos lácteos no significa menos calcio

En el imaginario colectivo, una ausencia de productos lácteos nos hace correr el riesgo de sufrir un déficit en calcio; sin embargo, hay que tener en cuenta que existen varios alimentos que contienen calcio, como son los frutos secos y las legumbres, que son útiles para complementar la ingesta de calcio lácteo contribuyendo a cubrir la ingesta diaria recomendada. Si bien hay alimentos vegetales que aportan calcio,el porcentaje de absorción y biodisponibilidad del mismo es significativamente menor, ya que tienen otros constituyentes como oxalatos y fitatos que interfieren en la absorción del calcio.

Entonces, ¿son los productos lácteos indispensables para la salud? Lo cierto es que no; sin embargo, si te gusta la leche, el yogur o los quesos y quieres consumirlos, tampoco será un perjuicio si lo haces en cantidades moderadas. 

El consumo de lácteos en Argentina: ¿Depende del factor económico?

Según el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI) se evidenció que los argentinos consumen un 26% menos de lácteos que hace 17 años y que la leche fue el que mostró mayor descenso en dicho período (38% menos), a partir de los resultados del estudio "La mesa argentina en las últimas dos décadas: cambios en el patrón de consumo de alimentos y nutrientes (1996-2013)".

Además, se desprende que el descenso más marcado se ve entre la infancia y la adolescencia. Según las conclusiones del relevamiento "Patrones de Consumo de Lácteos en la Población Argentina", 9 de cada 10 adolescentes y adultos (87%) no alcanza la recomendación de tres porciones por día, al igual que el 45% de los niños de 2 a 4 años y el 72% de los chicos de entre 5 y 12 años.

El consumo total de lácteos aumenta a medida que incrementan los ingresos del hogar, pero la disminución en el consumo de lácteos atraviesa en diferente medida a todo el entramado social, según el estudio.

"Hace dos décadas los argentinos consumían en promedio dos porciones al día, y en la actualidad apenas 1,8 porciones. Y aunque el consumo crece acorde a los ingresos, en los hogares de mayores ingresos tampoco se cubren las recomendaciones", destacó María Elisa Zapata, investigadora del CESNI y una de las autoras del estudio.

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) recomiendan consumir tres porciones de lácteos al día (entre leche, yogur y quesos). Una porción equivale a: 200 cc de leche (1 vaso, 240 mg calcio), 200 gramos de yogur (1 pote, 224 mg calcio), 50 gramos de queso fresco/semiduro (274 mg calcio), 60 gramos de queso untable (57 mg calcio) ó 15 gramos de queso de rallar (150 mg calcio).

Leches, yogures y quesos son los alimentos más ricos en calcio y aquellos con mayor biodisponibilidad. Sin embargo, el consumo promedio de los argentinos aún es bajo y no alcanza para cubrir las necesidades de calcio establecidas para las distintas etapas de la vida.

El médico pediatra Esteban Carmuega es el director del CESNI y explica que "una alimentación saludable es una cuestión fuertemente vinculada a los hábitos, es fundamental promover salud a través de la nutrición desde las primeras etapas de la vida, cuando es más contundente la fijación de nuevos patrones de conducta alimentaria".

En ese sentido, recomendó que la leche y sus derivados (yogur y quesos) se consuman en el desayuno, la merienda y estén siempre presentes en la colación y dentro de la vianda escolar, a fin de cubrir las tres porciones diarias.

Para tener en cuenta

Una taza de leche líquida es igual a alguna de estas opciones:
2 cucharadas de leche en polvo;
1 pote de yogur;
1 porción tamaño cajita de fósforos de queso fresco;
3 fetas de queso de máquina;
6 cucharadas soperas de queso untable;
3 cucharadas de queso de rallar

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