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2 de julio de 2007
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ARGENTINO A

Era un punto de oro, pero...

Independiente Rivadavia cayó en la primera final ante Brown de Madryn 1 a 0, con un tanto sobre el final del partido. El jueves se juega la revancha en el Gargantini.

    Independiente Rivadavia estuvo a pocos minutos de traerse un empate que hubiese sido muy importante en el partido de ida de la final del torneo Argentino A por un ascenso a la Primera B Nacional. Sin embargo, en tiempo cumplido, Brown de Madryn metió un gol que le dio tranquilidad y cerró un 1 a 0 injusto. Por ese minuto fatídico, a la Lepra no le queda otra que ganar por dos goles de diferencia el jueves a partir de las 21.30, en el encuentro de vuelta que se jugará en el estadio Bautista Gargantini.
    Martín Uranga ingresó para jugar los últimos 25 minutos del partido en lugar de Ricardo Vera y su presencia fue fundamental, ya que complicó con su movilidad a la defensa leprosa y terminó anotando el gol del triunfo, a los 44 minutos del segundo tiempo. Carlos Vicente, quien también ingresó en la parte final, aprovechó una distracción de Leonardo Ramos para quedarse con la pelota dentro del área y se la dio a Guillermo Álvarez, otro de los cambios que realizó el técnico Darío Tempesta.
    El delantero pifió el remate cuando sólo tenía la oposición del arquero Jorge Vivaldo y entonces apareció Uranga para corregir la trayectoria del balón y anotar el 1 a 0 para alegría de todo el estadio. La participación en la jugada decisiva de los tres jugadores que Tempesta mandó a la cancha en el segundo tiempo no es casualidad, ya que los cambios fueron fundamentales para que reaccionara el local y pudiera conseguir un triunfo que lo pone a un paso de la Primera B Nacional. La primera final tuvo el dominio alternado aunque Brown siempre fue más ambicioso y por eso justificó la victoria que le permite estirar a 48 los partidos jugados de local sin conocer la derrota, con 41 triunfos y 7 empates.
    El conjunto de Madryn sintió las ausencias de Diego Levato, quien no jugó por problemas personales;Walter Acciar, suspendido, y Diego Luque, quien sumó cinco amarillas. De todos modos, pese a no desplegar el juego mostrado en los tramos finales del Clausura, pudo conseguir un triunfo que le permitirá jugar la revancha con tranquilidad. La Lepra estuvo ordenada, tratando de jugar siempre por abajo y apostando al desequilibrio de Daniel Cordone. Tuvo algunas chances que no pudo concretar. De todas maneras, parecía que tenía dominado el encuentro y que iba a traerse a Mendoza un punto de oro. Hasta que llegó la jugada de Uranga, el triunfo de Brown y la bronca leprosa. Ahora, Independiente tendrá que jugarse el todo por el todo el jueves si desea volver a la Primera B Nacional y no alargar la espera hasta la promoción.

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