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14 de septiembre de 2006
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Entre los gestos y las ilusiones

Kirchner pasó otra vez por Mendoza con estilo recatado, aunque llenó de gestos a sus amigos. Cobos quiere gestionar, pero la interna y los sueños electorales de muchos son ingobernables

    El paso de Kirchner, una vez más, se transformó en un ritual de gestos, al más fiel estilo de un grupo que hace de la gestualidad y los golpes de escena un culto. Lo cierto es que, por segunda vez en 20 días, Néstor Kirchner, a su modo, dejó la clara señal de que el que manda en estas tierras es Julio Cobos, su mejor amigo, y quizás en un par de días, en el avión que los dejará a ambos en Nueva York, terminen, con palabras, de darle una forma concreta a tanta gestualidad. Kirchner y sus hombres parecen calcular cada paso con una frialdad pocas veces vista en la política. Cada minuto, cada instante parece estar engarzado al otro para formar la larga cadena con la que quedará envuelto el paquete que garantice la cómoda victoria que consolide el poder kirchnerista por un nuevo período.

PARA TODOS. Apenas tres horas y unos minutos alcanzaron para jugar a dos puntas. Por un lado, dar gestos internacionales de que Bachelet no es débil y trabaja en la consolidación de las relaciones binacionales, pero defendiendo con uñas y dientes los intereses de su país. Los diarios chilenos y los argentinos se encargaron de ser los altavoces de la maniobra para mejorar la imagen de la presidenta que, en las últimos días, comenzaba a ser golpeada hasta dentro de la inquebrantable Concertación chilena.

   Por otro lado, más allá de esta señal del Gobierno, que parece venir a desmentir el latiguillo permanente de que el presidente no sabe nada de relaciones internacionales, el festival de gestos estuvo hacia adentro, una vez más, con el peronismo como principal receptor de todos ellos. Lo cierto es que ya parece inexorable que el presidente está decidido a ningunear al justicialismo mendocino, lo que daría la razón, aunque sin santificarlos públicamente, a aquellos que quieren alinearse decidamente tras Julio Cobos como jefe de la Koncertación mendocina.

MENDOZA ESPERA. El gesto más claro fueron, sin dudas, los casi 30 minutos que Kirchner espero a Michelle Bachelet en la terminal aérea. Mientras los dirigentes de su partido cansaban sus cuerpos esperando, Kirchner departía con su esposa, sus ministros y Julio Cobos, con un único pejota mendocino como testigo, el intendente lasherino, Rubén Miranda. En esa amable reunión se hablo más de las relaciones con Chile que de la política mendocina.

    Eso sí, Kirchner se cuidó de que, ante un testigo calificado, se escucharan una vez más las alabanzas hacía la acción de nuestro gobernador, en esta ocasión, como uno de los hombres fundamentales para la recomposición de las tirantes relaciones entre ambas naciones. En esos mismo 30 minutos, el presidente le preguntó a Cobos cómo estaban las cosas en Mendoza. Allí, el gobernador, con su don de caballero, sólo le contó que el lunes habían estado reunidos y que los muchachos se habían comprometido a colaborar en la sanción de algunas leyes importantes.

    Pero no sólo hubo gestos del presidente. Dos de sus hombres fuertes también los tuvieron. Para terminar de enfermar a todos los peronistas, Julio de Vido invito a pasar, a la reunión que tenían con Cobos y Miranda en el aeropuerto, a Jorge Pampa Alvaro. Mientras, el resto miraba de lejos y, a la hora de la partida, Alberto Fernández terminó de ungir como hombre K a Alfredo Cornejo. “Venite en el avión con nosotros”, lo invitó Alberto, pero el Petiso rehusó el convite aduciendo que estaba “con lo puesto” y le faltaba hacer algunas cosas en Mendoza.

    ¿Cuántos peronistas matarían por tener una invitación como la que recibió el diputado cobista? Todos. Es claro que por más que los peronistas de cualquier color se prueben para ver si llegan, cada día hay más señales de que Kirchner dejará en manos de Cobos la función de gran elector, para después dar el espaldarazo al candidato del gobernador. Hoy, y más después de la visita presidencial, todo está revuelto, con pocas cosas claras que abren las puertas a todos para acomodarse en la grilla. Es más, en las próximas horas se puede sumar otro nombre. El embajador argentino en Chile, Carlos Abihaggle.

    El hombre, quien, a decir verdad, fue, junto al embajador chileno en Argentina, una pieza fundamental en la concreción del largo sueño del ferrocarril y también importante a la hora en comque todo parecía salirse de madre, intentará reunirse con el presidente la próxima semana, con la firme de intención de comenzar a jugar fuerte en la revuelta peronista.

LAS CHICAS, A FULL. Las que no decaen, sin dudas, son las chicas.Marita Perceval es una tromba en busca de su lugar en la fórmula. Laura Montero explotó como nunca una jornada que parecía armada a su gusto, primero el Trasandino y, al caer la noche, el dato de que Mendoza es el conglomerado urbano con menor desocupación. La ministra, ni corta ni perezosa, siempre presta y producida, apareció en la tele, junto a la directora de Estadísticas, dispuesta a usufructuar la noticia, algo muy válido cuando se trata de política y de dar una buena noticia que, se sabe, no sobran.

    Y hasta tiró una idea de campaña: trabajar en crear una industria cultural de Mendoza Hablando de Cultura, Mariana Juri aguarda con calma pero con algo de ansiedad. Ya sabe lo que es ser número puesto para ir en las listas y después quedarse afuera. ¿Seguirá soñando con llegar a ser diputada nacional, será el nombre elegido para seguir el legado de su padre y llegar a intendente de General Alvear?

    Preguntas que aparecen en el futuro de la ministra que, al igual que su colega Montero, goza de una muy buena imagen y de buena salud política, según las encuestas que manejan oficialistas y opositores. Pero no es el único alboroto en la interna radical. El blanqueo de las intenciones de Juan Manuel García de irse para arriba puso en marcha al cobismo de Guaymallén. La semana próxima, un sector, con Gabriel Conte a la cabeza, saldrá a la cancha soñando con que alguien bien vinculado al cobismo llegue a la intendencia de ese departamento y si es Conte mejor.

DE GIRA. Mientras tanto, la gestión Cobos avanza, en algunas áreas con falencias realmente serias y, en otras, con éxito aprovechando la excepcional situación macroeconómica que atraviesan el país y Mendoza. Y ese avance también lo profundiza el gobernador en su carrera política. Su viaje a Nueva York en el avión presidencial le volverá a abrir las puertas de la charla distendida e íntima con un presidente que lo ve como su mejor aliado. Sólo ellos sabrán si en ese avión se sellará el futuro de un hombre que llegó como pidiendo permiso al cuarto piso de la Casa de Gobierno y construyó una imagen a la que nada parece poder taladrar.

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