Mirá en vivo el show popular desde la Plaza de Mayo
access_time 22:27
|
8 de julio de 2006
|

Entre gobernar y hacer política

Cobos decidió jugar fuerte en la política, tanto a nivel local como naci0nal. La pregunta es si lo hizo por un proyecto de provincia y de país determinado, o porque necesita tomar aire fresco, ante la falta de resultados en la gestión de gobierno. En el complejo asunto de la inseguridad, buscó compartir los fracasos con los jueces, pero recibió duras críticas. Es más, el enfrentamiento parece agravar la situación

      Dicen que es lo único que le reprocha cuando se ven. “Julio, decime, ¿qué pasa con la Policía?”, es la pregunta que le hace el presidente al gobernador mendocino, recurrentemente, cuando hablan de política y cuando, se supone, ambos se regodean viendo las encuestas que les dicen que juntos son dinamita.Y nadie ha desmentido esa preocupación del presidente y los pedidos de explicaciones que le hace a nuestro gobernador.


       Cobos no puede abstraerse de los problemas de gestión, pese a que su perfil político le sonríe. Y pese a que algunos de los más influyentes hombres de su entorno sólo se dediquen a construirle poder, tanto acá, en Mendoza, como en Buenos Aires. Y pese a que cuando se les pregunta a esos funcionarios y operadores cuánto les preocupa los problemas de gestión que no se solucionan, responden, con aire de sobrados, “la gestión preocupa de 8 a 13,durante el horario de la administración pública”.


       El resto del día y de las horas, buena parte del elenco cobista se ocupa de la rosca, de su futuro, del futuro del conjunto, de la incursión nacional, de Kirchner, de Iglesias, de quién será el candidato, etcétera. Los medios nacionales –con excepción de Perfil y honrosos espacios en algunas radios–, no reflejan con integralidad todo lo que sucede fronteras adentro de la provincia.


      Pero igual, Kirchner se entera, llegado el caso,de que su socio tiene graves problemas para combatir la inseguridad y que, a la larga, la amplificación de esos asuntos podría hacer tambalear en parte –sólo en parte, porque igual Kirchner hoy parece arrasar aunque nadie lo acompañe en la fórmula– los efectos del acuerdo que ambos quieren fijar para el 2007.Evidentemente, se subestiman las consecuencias que Cobos decidió jugar fuerte en la política, tanto a nivel local como naci0nal.


      La pregunta es si lo hizo por un proyecto de provincia y de país determinado, o porque necesita tomar aire fresco, ante la falta de resultados en la gestión de gobierno. En el complejo asunto de la inseguridad, buscó compartir los fracasos con los jueces, pero recibió duras críticas. Es más, el enfrentamiento parece agravar la situación. podrían provocar los yerros, o la falta de políticas acertadas, en las áreas de gobierno. Se cree que la muy buena inserción que el gobernador tiene en el pueblo mendocino alcanzará para llegar sin sobresaltos al examen electoral del año próximo.


       Y si se va con Kirchner, mucho mejor, piensa el gobernador en su fuero más íntimo. De ahí que, en declaraciones de hace siete días, Cobos haya salido a exigir posicionamientos políticos a la tropa, supuestamente afín al gobierno,pero que hoy especula entre seguirlo en su camino hacia Kirchner o buscar la unidad partidaria, en Mendoza, con Roberto Iglesias. Los mensajes por elevación y con un fuerte contenido político estuvieron dirigidos a los Fayad, a los Baglini, a los Jaliff, a los Biffi, a los que Cobos quiere escuchar y verlos absolutamente definidos y comprometidos con su causa.


       Esos dirigentes hoy no se animan a admitir, públicamente, que en el 2007 votarán a Kirchner como presidente. Esto es, al menos, lo que interpreta el entorno cobista. Por eso, los apuntó como los que lanzaron la versión del posible desdoblamiento de las elecciones (algo que Kirchner no quiere), y por eso ha jugado con mencionar a sus ministras, Laura Montero y Mariana Juri, como posibles candidatas a sucederlo, buscando que Biffi –interpretan–, se juegue de una buena vez y “asuma el liderazgo que el momento requiere, si es que pretende ser el candidato a gobernador”.


       A Cobos todavía le da vueltas un comentario que le llegó pocos días atrás: Biffi, reunido con un grupo de funcionarios K, de segunda y tercera líneas, todos montoneros, y ante una pregunta directa, respondió: “Muchachos, ustedes me pueden pedir apoyo; pero no que deje de trabajar por la unidad del radicalismo. En todo caso, ahí está este, que quiere acordar con Kirchner”. Ese “este” al que aludió Biffi no era otro que el diputado nacional Alfredo Cornejo, el más ferviente operador para encumbrar a Cobos como el candidato a vicepresidente que necesita el presidente.


       Es decir, Cobos y Cornejo entienden que todos están con ellos, pero que no se nota. Entonces, exigen definiciones ya. En esto están ocupados nuestros políticos. Anoche, Iglesias lideraba una reunión con miembros de su sector con duras críticas hacia Cobos por su alineamiento con Kirchner. Estos radicales ya se sienten oposición. El asunto es si también se sienten fuera del gobierno de Cobos. Y es aquí cuando entra a tallar la superviviencia económica, más que política. Iglesias, a sus seguidores, es poco lo que hoy les puede dar, más que promesas.


       Pero el que les garantiza el sueldo a fin de mes, el conchabo o el pago de alguna factura es Cobos. Retomando el escabroso tema de la inseguridad –el karma para este gobierno y para todos, en realidad–, cuando Cobos se decidió a ocupar el centro de la escena, lo hizo empujando a los jueces hacia el lodazal. Pero los jueces se lo llevaron también a él. Y todo indica que hubo un claro error del gobernador al señalarlos como los responsables del problema.


      La lista de casos testigos de supuestos delincuentes sueltos por obra y gracia de los señores jueces, ha sido casi un bluff.Y tampoco hubo una identificación concreta a jueces que hayan incumplido con su deber. Esto causó que, por segunda vez en la semana, el presidente de la Corte, Jorge Nanclares, emitiera durísimas críticas contra el gobernador y el Ejecutivo, genéricamente. “Pretender que estén presos todos aquellos que se consideran ‘peligrosos’, es introducir un esquema del derecho penal positivista autoritario; es negar el principio de respeto de la personalidad humana y el más básico de todos, cual es la libertad.


     El delito genérico de peligro no existe en el Código Penal”, escribió Nanclares, en un tono que algunos interpretaron algo insolente. Pero no lejos de la razón. La inseguridad es un tema que a todos tiene hartos, es cierto. Pero más por la impotencia, evidentemente. Cobos debería darse cuenta de que tampoco las soluciones aparecen achacando culpas a todos.

Comentarios de la nota

Últimas noticias

© 2019 Copyright.