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12 de enero de 2007
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LADRONES HAMBRIENTOS

Entran, cenan, roban y se van en taxi

Los ladrones, destrozaron la puerta de una casa del barrio Módica, en Las Heras. Hubo un llamado al 101, pero la policía no fue.

   Una desagradable sorpresa encontraron ayer a la mañana los habitantes de una casa del barrio Módica en Las Heras cuando, al regresar a su hogar, se encontraron con la puerta destruida y todo revuelto en el interior.

   Sin embargo, al ingresar, no sólo confirmaron sus sospechas –habían sido desvalijados–, sino que se dieron cuenta de un detalle más: los delincuentes habían tenido tiempo de probar un bocado antes de abandonar el lugar, tal como lo confirmaba la presencia de papeles y restos de comida en la mesa. Además, luego de cargar todos los objetos robados, los ladrones se fueron en un taxi.

    CON TODO EL TIEMPO DEL MUNDO.
Los brutales golpes mediante los cuales los ladrones destrozaron la puerta derivaron en que una vecina a la casa usurpada diera aviso al Comando Radioeléctrico (101). Pero ningún patrullero llegó a verificar lo denunciado por esta solidaria mujer, indicaron las víctimas. Según explicaron fuentes policiales, los delincuentes habrían actuado cerca de las 3.30.

     Tras violentar la puerta de entrada –que era pesada y tenía una estructura metálica–, ingresaron al hogar y se llevaron todo lo que pudieron cargar: tres televisores, dos videograbadoras, un reproductor de DVD, una computadora, un equipo de audio, alhajas –entre esto último se destaca un reloj Citizen valuado en 1.000 pesos–. Además, los delincuentes sustrajeron una bicicleta todoterreno, ropa de toda la familia y, en efectivo, una cantidad cercana a los 300 pesos.

   HAMBRIENTOS.
Sin embargo, antes de irse y tras ordenar todo el botín, los delincuentes optaron por saciar su hambre y su sed en la casa donde habían irrumpido, valiéndose de que se encontraban solos en el lugar y contaban con bastante tiempo. Esto pudo determinarse debido a que se encontraron restos de comida en el lugar.

    Según especificó el dueño del hogar, José Anaya, de 50 años, habitualmente suelen dejar al perro –un dogo– en el interior de la casa cuando se ausentan de su domicilio por un largo tiempo. Para peor, los investigadores de este robo le indicaron a Analla que si su perro hubiera atacado a los ladrones que se metieron en la vivienda, él sería quien tendría problemas legales. Analla expresó a El Sol, respondiendo a la Justicia: “Aunque me pinten los dedos voy a seguir teniendo el perro”. Sin embargo, justo durante la madrugada de ayer, optaron por dejarlo en el patio interno de la vivienda, lo que les facilitó el trabajo a los ladrones.

   La ausencia de los moradores de esta vivienda durante la noche del miércoles se debió a que estaban cuidando a un familiar enfermo. Los vecinos, en tanto, volvieron a mostrar su indignación por la inseguridad en ese barrio, ya que hace unos meses fue en ese mismo lugar donde una familia fue sorprendida por delincuentes en el interior del hogar y, tras retenerlos 45 minutos como rehenes, los despojaron de algunas de sus pertenencias (ver aparte).

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