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24 de agosto de 2006
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Enamorados y combativos

Mientras el amor fluye en todas las canciones del nuevo álbum de Maná, Amar es combatir (que esta semana salió a la venta en todo Latinoamérica), su conciencia social, ecológica y, sobre todo, hispana reverbera en sus declaraciones:?Tenemos que estar orgullosos de ser hispanos?, afirma Alex González, baterista de la banda mexicana nacida en Guadalajara. Así son los cuatro integrantes del grupo de rock mexicano de mayor fama internacional, además de roqueros hasta la médula.

    Mientras el amor fluye en todas las canciones del nuevo álbum de Maná, Amar es combatir (que esta semana salió a la venta en todo Latinoamérica), su conciencia social, ecológica y, sobre todo, hispana reverbera en sus declaraciones:“Tenemos que estar orgullosos de ser hispanos”, afirma Alex González, baterista de la banda mexicana nacida en Guadalajara. Así son los cuatro integrantes del grupo de rock mexicano de mayor fama internacional, además de roqueros hasta la médula.

    Claro que tuvieron que pasar cuatro años para que Maná editará un nuevo disco de estudio, pero parece que la espera valió la pena: el álbum representa un reencuentro con sus seguidores y con ellos mismos, tras casi doce meses de merecidas vacaciones que se tomaron en ese año sabático que siguió a la monstruosa gira que comenzaron en 2003 con Revolución de amor. “Fue un año que me trajo paz y tranquilidad.

    Pude encontrarme conmigo mismo y con tiempo para hacer otras producciones que tenía ganas, a la vez que recargaba las pilas para seguir con Maná”, resumió el guitarrista del grupo, Sergio Vallín, quien se quedó en México durante su descanso, lo mismo que hizo el bajista, Juan Calleros, el único de los tres hermanos que, en un principio ya lejano, en la década de los setenta, puso esa primera semilla de Maná, Sombrero Verde, de la que ya formaba parte Fernando Olvera. “Yo me quedé en Guadalajara, donde hay de todo”, desgranó con lentitud el más callado de los cuatro componentes, quien dedicó el año sabático a disfrutar del campo y de la montaña, además de practicar aladeltismo.

    Un gran contraste con los otros dos integrantes de esta banda: Alex, el único con pasaporte estadounidense, y el poeta y trovador de Olvera, más conocido como Fher. “También tuve tiempo para producir una banda de Guadalajara, además de componer y experimentar con calma, a la espera de nuestra reunión”, agregó González.

    En definitiva, cuatro formas de ver la vida en un grupo que suena como una sola voz desde la década de los 80, y que ha llenado el rock de sonidos tropicales, con algo de reggae, salsa, incluso cha-cha-chá, y ahora bachata, según demuestra su última colaboración con el rey del género, Juan Luis Guerra, en la canción Bendita la luz.

    Maná se dio a conocer de forma internacional en 1992, con el éxito de Dónde jugarán los niños, álbum del que sólo en Estados Unidos han vendido más de 700.000 ejemplares. Algo que parece repetirse con su nuevo disco, el que, incluso antes de salir a la venta, ya lleva vendidos más de 200.000 ejemplares en preventas. Y, al parecer, Maná volcó todo su talento en esta nueva obra,“un álbum con 13 bombas”, según definió Fher, o “un trabajo difícil, el más arriesgado en el campo del sonido, que mostrará a la banda en el mejor momento”, según González. “

    Si vieran nuestro estudio, lleno de rayones, poemas escritos en las paredes, frases que se le ocurren a Fher, se darían cuenta de que todo en nuestro proceso de producción fue espontáneo, y nada fabricado”, agregó el baterista. Pero, además de canciones románticas, Amar es combatir también trae un fuerte mensaje de lucha, de romper los esquemas y de libertad de expresión. “Somos combatientes y siempre contra la corriente”, subrayó Fher. “Ningún álbum ha disfrutado de tanta libertad como este, sin interferencia por parte del estudio y donde todos trajimos algo a la mesa, una idea, una letra, una música, algo eléctrico. Fue muy satisfactorio”, completó González.

EL PROCESO DE CREACIÓN. Del viaje a Guadalajara, salieron unas 60 canciones, de las que Sergio y Alex aportaron primero la música, para buscarle luego una letra. “Por lo general, tarareás primero la melodía y si, por ejemplo, está nutrida de tonos menores, suele resultar una canción más melancólica, más triste y también, de alguna forma, más apasionada”, explicaron los músicos sobre el proceso habitual de gestación de las canciones. El caso es que con estos 60 temas debajo del brazo los cuatro se fueron a concluir el proceso a Miami, para poder contar allí con un quinto componente, el mar, (“una sinfonía de azules” según lo percibió Fher), que los terminó de inspirar para concretar el sueño del nuevo disco.

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