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11 de febrero de 2018
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Vendimia 2018

En “Vendimia, Círculo ritual”, San Rafael eligió a su reina

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Carolina Moralejo, que representó a Rama Caída, es la flamante soberana del departamento del sur. María Luján Tapia Ibañez fue coronada como virreina.

Carolina Moralejo se convirtió en la nueva reina de los sanrafaelinos tras imponerse con 35 votos entre 18 candidatas. La flamante soberana representó al distrito de Rama Caída. Tiene 23 años, ojos marrones, cabello castaño claro y es profesora de Educación Física.

En tanto que María Luján Tapia Ibañez, candidata de Las Paredes, fue coronada como virreina con 23 votos. En tercer lugar, con 20 sufragios, María Agustina Tala (Ciudad) fue coronada como Reina Departamental de la Ganadería. Mientras que María Sofía Riera (Villa 25 de Mayo) fue elegida Reina Departamental de la Melesca.

La fiesta

Con el Anfiteatro Chacho Santa Cruz repleto de más de diez mil personas, y más de 150 artistas en escena, San Rafael vivió su ansiada Vendimia.

La fiesta contó con la dirección de Adriana Vázquez y se destacó la magia de cada uno de los rituales que conforman el festejo de la cosecha. Como bien marca su síntesis argumental: “Es una invitación a descubrirnos como cultura viñatera, y como protagonistas y hermanos que transformamos – a través de la historia – nuestra propia mirada, porque al observar la Vendimia, nos observamos a nosotros mismos”.

El espectáculo comenzó con un sentido homenaje a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan, aplaudido por el público presente. Luego se proyectó un video muy original de las candidatas al cetro sanrafaelino haciendo rafting y mostrando las bellezas del departamento.

A las 22.30 Lucía Martínez, reina de San Rafael 2017, dio la apertura oficial a la fiesta cantando una canción compuesta por ella.

“Vendimia, Círculo Ritual” no se centró en una sola historia, sino en miles de historias que al repetirse, se convirtieron en rituales que identifican al pueblo.

La fiesta estuvo repleta de la verdadera “magia” que hace a la vendimia: los tachos en la cosecha, las chupallas bajo el sol, la cultura del agua y la naturaleza, la danza y el brindis como signo universal.

En la parte técnica, fue de destacar la gran estructura del escenario de más de 800 metros cuadrados divididos en dos niveles principales y el uso de cajas lumínicas, marca registrada de la vendimia.

El escenario precedido por un gran círculo, haciendo referencia al nombre de la fiesta, escondía en algunos cuadros a la Orquesta Municipal, a cargo de Bernardo Ríos, para darle paso a la proyección de video y en otros, la pantalla se levantaba dejando ver a los virtuosos músicos.

El show contó con acrobacias aéreas, pirotecnia fría, humo, fuego, lásers y una gran fuente de agua. Por otra parte, la utilería cumplió un rol fundamental para el desarrollo del guión. Llamativos sombreros, tocados, marionetas gigantes y vestuarios brillantes fueron los dueños de la escena.

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