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22 de septiembre de 2009
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FESTEJOS POR EL 21 DE SETIEMBRE

En su día, treinta mil estudiantes superaron la capacidad de Potrerillos

Los jóvenes eligieron Luján para celebrar. Disturbios y denuncias de vecinos ante los excesos

    Como todos los 21 de setiembre, jóvenes estudiantes coparon parques, plazas y camping para festejar el Día del Estudiante. Sin embargo, 30 mil adolescentes eligieron Potrerillos y superaron la capacidad que ofrece el sector lujanino. Carpas, asados y botellas de alcohol fueron parte del paisaje primaveral que se vivió en las concurridas zonas de Las Vegas, El Salto y Valle del Sol. Pero, más allá del clásico festejo juvenil, este año, se sumaron las denuncias de vecinos ante el descontrol y los daños que los chicos dejaron al abandonar las calles precordilleranas. “Nos robaron todo, nos rompieron las puertas y se llevaron pertenencias de la casa”, denunció Alejandra, propietaria del restaurante la Casita de Ale, en Las Vegas.

    Ventanas rotas, incendios e intentos por abrir cerraduras fueron otras de las tantas situaciones experimentadas durante el largo fin de semana. “Me quemaron puertas y sillas y me inundaron el patio”, comentó una vecina de la calle Los Zorzales, quien debió abandonar su trabajo para poner control en su casa de fin de semana. En esa misma calle, María salió al cruce con jóvenes estudiantes que la noche anterior habían invadido su terreno. “Yo quiero que disfruten de su día, pero no dañando las cosas ajenas”, agregó la mujer.

    Pero, pese a los retos y a las reiteradas advertencias de la policía, los púberes no frenaron los festejos. “Llegamos tarde para alquilar cabañas, así que nos instalamos donde pudimos”, dijo Arián, mientras levantaba su carpa anaranjada del medio de la calle. Tampoco en el desayuno dejó de estar presente el vaso o la botella de alcohol, con el que brindaron durante días los miles de jóvenes que optaron por Potrerillos. “A las diez de la mañana empezamos a desayunar”, ironizó Pablo (14), con su botella de vodka debajo del brazo.

REBELDES PERO FELICES. Es cierto que el descontrol copó las calles de Potrerillos, pero los jóvenes pasaron su día sin rendir cuentas y al calor del buen clima que acompañó la jornada festiva. Así, entre risas y guitarras, grupos grandes de amigos disfrutaron de su día. “Llegamos el sábado y desde entonces no hemos dejado de bailar”, comentó Yamila (16), del colegio María Auxiliadora.

    “Unas buenas costillitas no podían faltar”, cantó, a coro, el noveno año de la escuela Manuel Belgrano. Parejitas de novios, amigos de la infancia, estudiantes secundarios y universitarios se animaron a celebrar el comienzo de la primavera y el casi fin de año escolar. “Por suerte falta poco, hemos estudiado mucho”, expresó Santiago(18), y agregó sonriendo: “Merecemos un poco de independencia, que nos dejen en paz”.

LOS MENORES, IMPARABLES. El jefe de la Comisaria 53ª de Potrerillos, Marcelo Caleri, explicó que de los treinta mil chicos que concurrieron a la zona, 90 por ciento eran menores de 18 años. “Menos de 10 por ciento eran mayores”, detalló Caleri, y agregó que los principales conflictos fueron iniciados por los más chicos.“La diversión de los jóvenes depende del alcohol”, insistió el comisario Rubén Coronel, jefe del corredor internacional, quien explicó que la “situación era de esperar, porque en los portales de internet se comentaba que los festejos iban a ser en Potrerillos y recargados de alcohol”. Si bien los delitos no fueron extremos, fueron más que el año pasado.

    “El problema se generó porque Las Vegas y el Valle del Sol no tienen capacidad suficiente para hospedar a tantos chicos”, explicó Coronel, y aclaró que los lugares más concurridos fueron Potrerillos, El Nihuil y Valle Grande, porque en estos sitios “la libertad es mayor”. Denuncias por ruidos molestos, incendios y ocupación de propiedades privadas fueron protagonistas. “Muchos chicos alquilaban cabañas para seis personas pero, en realidad, ingresaban 26”, detalló Caleri.

LAS GASEOSAS, LAS DE ANTES. “Cada año el descontrol es mayor”, afirmó la doctora Eliana del Río, encargada del Centro de Salud Nº34, responsable de asistir a jóvenes descompensados. El número de botellas secuestradas por los comisarios de Luján ilustraron el panorama que dejó el 21 de setiembre. “Se retuvieron 1.600 botellas”, comentó Caleri, y explicó que “las mismas se devolvieron cuando los jóvenes abandonaron la zona”. Esto es porque, cuando se incauta alcohol, se llena una planilla con los datos del propietario, al cual se le da un número, para que, al salir de Potrerillos, recupere sus pertenencias “Retuvimos la cantidad que consideramos excesiva, por ejemplo, cuando se llevaban ocho fernet y cuatro vodkas”, puntualizó Coronel.

ASISTIR POR VOCACIÓN. Si hay algo que reconocieron quienes estuvieron en la zona de los festejos fue el trabajo policial y sanitario que se realizó. “La policía hizo lo que pudo, más no se le puede pedir”, dijo Carlos, dueño de una cabaña de El Salto. Fueron los médicos los que se llevaron los aplausos. “La verdad es que hubo ambulancias a tiempo y cuando las necesitábamos”, comentó Julián (17), de la escuela Martín Zapata. El trabajo sanitario se realizó en el Centro Asistencial Nº34 de Potrerillos, con el apoyo del Servicio Coordinado de Emergencia. “Hemos atendido a 120 personas, la mayoría menores de 15 años”, explicó Del Río, quien contó que hubo tres chicas menores que sufrieron intoxicaciones graves.

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