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25 de septiembre de 2009
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CONFLICTO

En Salud y Fiscalía de Estado hay varias denuncias contra Carlos Delamarre

Fueron hechas por inspectores hace meses. Landete le había pedido la renuncia en junio

    Los inspectores de la Dirección de Nutrición e Higiene de la Alimentación, a cargo de Carlos Delamarre, coinciden en que el expediente que dio inicio al conflicto entre los principales funcionarios del Ministerio de Salud hace dos semanas no tenía como objetivo desatar la interna entre el ministro Sergio Saracco y el subsecretario de Planificación, Ricardo Landete, sino dar a conocer irregularidades en el organismo.

    De hecho, aseguran que en la denuncia que presentaron ante la Comisión de Derechos y Garantías hace varios meses figuraban cinco denuncias que comprometían seriamente a Delamarre y que desde el Ministerio no se tomó ninguna determinación, y mucho menos en la Fiscalía de Estado, a pesar de la seriedad de los hechos, que, según los denunciantes, solamente por un milagro no han provocado una intoxicación masiva entre la población. Estas denuncias motivaron que Landete pidiera la renuncia de Delamarre en junio, pero, inexplicablemente, el funcionario siguió a cargo de su área.

EXPEDIENTE MAL HABIDO.No quisieron mostrar los rostros ni dar sus nombres por temor a represalias, pero todos los inspectores que hicieron la denuncia coincidieron en señalar a Delamarre como el responsable de varias habilitaciones que no tendrían que haber tenido lugar y que finalmente provocaron la elaboración del expediente Nº2216, con cinco casos representativos. Entre las denuncias que muestra ese archivo y que llegó hace unas semanas a manos de los legisladores, hay varios hechos que pueden ser considerados graves.

    Por un lado, la intoxicación de una niña de nueve años en el restaurante Las Tinajas, en donde se comprobó que hubo “contaminación cruzada” y, sin embargo, no se clausuró el lugar, al mismo tiempo que se demoró un mes en mandar a los inspectores a revisar las instalaciones. Por otro lado, la habilitación de dos empresas. Una de agua mineral y una tomatera ubicada en San Martín que no tenía agua potable y donde las condiciones de higiene y conservación de los productos distaban mucho de lo aconsejado. A pesar de eso, la Dirección de Higiene habilitó en noviembre la empresa, y un mes después fue clausurada por la Dirección de Fiscalización y Control.

    La última denuncia que contiene el expediente se refiere a la adulteración de documentos públicos, también referido a una inspección. De hecho, el caso de la tomatera Videla Tobares y el de Las Tinajas resultan dos de los más llamativos, ya que la primera, que está ubicada en el distrito Tres Porteñas, en San Martín, y que, además, elabora mermeladas, aún se encuentra clausurada, pero por orden de la dirección que dirigía hasta la semana pasada Alfredo Caballero. Mientras, desde la Dirección de Nutrición e Higiene no se han producido nuevos informes luego de dos inspecciones que quedaron truncas en los primeros meses del año. En tanto, en Las Tinajas –según los inspectores–, donde se dio un caso de síndrome urémico hemolítico, se comprobó que muestra una certificación ISO 9000 versión 2000, que “no ha sido recertificada” y se observó que existe “factibilidad de contaminación cruzada”, además de otras irregularidades de calidad sanitaria. Sin embargo, el lugar tampoco fue clausurado.

PEDIDO DE RENUNCIA. El expediente que iniciaron los inspectores tuvo varios destinos, entre ellos, el Ministerio de Salud, la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados y la Fiscalía de Estado. Sin embargo, donde más ruido causó fue en los dos primeros. Por un lado, Derechos y Garantías citó a los funcionarios involucrados, incluido Saracco y Landete. En cuanto a la actuación de la cartera de salud, como la dirección que dirige Delamarre está bajo la órbita de Landete, este último le solicitó la renuncia.

    De hecho, ese pedido del subsecretario de Planificación Sanitaria tuvo lugar el 6 de junio, según confirmaron fuentes del Ministerio de Salud, pero nadie pudo precisar si Delamarre fue protegido por Saracco o por algún otro funcionario, ya que nunca dejó su cargo. Incluso, las mismas fuentes señalael ron que la irregularidad en la venta de tomate triturado marca Finca Landete es un hecho muy usual y que suele ser encontrado de manera continua por los inspectores. No obstante, adujeron que habría que ver por qué Delamarre, al comprobar que los números de registro eran incorrectos, no realizó una alerta sanitaria por el producto. Esto, teniendo en cuenta que la ley prevé que deberían haberlo hecho tanto Mendoza como Neuquén, ya que en la primera está la finca y la empresa dueña de los números de registro –Exin SRL– y en la segunda se comercializa el producto.

    Asimismo, las fuentes especularon con que Saracco, en el enfrentamiento con Landete, sumó de aliado a Delamarre y que este guardó la denuncia hasta que llegara el momento propicio. Pero el ministro de Salud negó haber tenido conocimiento de los hechos hasta que estos tuvieron difusión pública (ver página 4).

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