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15 de noviembre de 2012
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LA HUELGA Y MOVILIZACIÓN DEL 20 DE NOVIEMBRE

En la CGT local hay clima de que varios gremios adherirán al paro

Si bien los máximos referentes comunicarán la postura recién mañana, se dejaría en libertad de acción a cada sindicato para sumarse a la medida de fuerza.

El paro nacional del 20 de noviembre, convocado por las dos organizaciones gremiales no oficialistas, la Confederación General del Trabajo (CGT) de Hugo Moyano y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) de Pablo Miceli tendrá un marcada adhesión de gremios locales, y si bien la CTA mendocina ya definió las líneas centrales de acción, lo más complicado se verá mañana en el plenario general de la CGT local, cuando lo más probable sea que se deje en libertad de acción a cada sindicato.

Hasta ahora, la CGT provincial, que encabeza Rodolfo Calcagni (moyanista) del Sindicato de Choferes de Colectivos, quien comparte conducción con Luis Márquez, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) alineada con Antonio Caló (de la CGT nacional oficialista) venía mostrando unidad a la hora de enfrentar decisiones en cuanto a la adhesión a medidas de fuerza, pero el clima de reclamo que surge en las bases hará que en esta ocasión haya posturas disímiles.

Si bien los máximos representantes cegetistas prefirieron esperar al debate que se dará mañana en la tarde en el Sindicato de Canillitas para comunicar qué harán el martes, entre ellos Calcagni, varios referentes se animaron a confesar en absoluta reserva de identidad que hay varias organizaciones gremiales que se sumarán a la protesta.

La última vez que se reunió el plenario de la CGT local fue el 1 de octubre, luego que se confirmara en Buenos Aires la ruptura de la organización a nivel nacional, representada por Moyano y Caló, respectivamente. En esa ocasión, Calcagni y Márquez, tras la reunión que tuvo la asistencia de unos 40 gremios, exhibieron la unidad de la central mendocina y varios dirigentes comentaron que no iban a trasladar a la provincia la pelea de Buenos Aires. Y si bien manifestaron malestar con el gobernador Francisco Pérez por la demora en una operatoria de viviendas, la CGT Mendoza hasta se pronunció a favor de la reforma constitucional, el máximo caballito de batalla política del oficialismo local.

Hay que recordar que la relación entre la CGT mendocina y Pérez tiene como muestra de unidad la designación en la Subsecretaría de Trabajo de Ariel Pringles, un cegetista que viene del Sindicato de Empleados Judiciales Federales, gremio del que actualmente está al frente. Desde que se blanqueó la pelea entre Moyano y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el diálogo entre la CGT Mendoza y Pérez pareció enfriarse un poco, debido a la marcada cercanía de Paco con la jefa de Estado, pero, de igual manera, los gestos mutuos se han mantenido políticamente correctos.

En confidencia se decía: "Al Paco no le vamos a complicar las cosas". Pero, en esta ocasión, las demandas que nutren el paro (modificación del piso para pagar el Impuesto a las Ganancias, suba en las asignaciones familiares, la crítica a la nueva ley de ART, y la deuda que mantiene el Ejecutivo nacional con las obras sociales sindicales) excederían el control dirigencial por fuera del acompañamiento al modelo kirchnerista. Y esto ocurre debido al marcado reclamo de los trabajadores que se sienten afectados, esencialmente por Ganancias –entre los asalariados de mayores ingresos– y por la asignación familiar, para los de menores sueldos.

Entonces, en el caso de la CGT local, lo más posible es que en Canillitas se sienta la presión de los sindicatos que quieren ir al paro, y para que no haya una fractura de la central provincial, lo más oportuno será decidir que cada gremio decida por su cuenta si adhieren a la huelga. Las tres opciones que se plantearán mañana serán: sumarse al paro, no hacerlo o la libertad de acción, y en esta última opción es donde se piensa que habrá mayor sintonía.

En las especulaciones, el primer gremio que es observado con atención es el que conduce Calcagni, no tan sólo porque es el titular de la CGT, sino por representar a los trabajadores de un servicio básico como es el de los choferes de colectivo. A esto hay que sumarle la ligazón de Calcagni con Moyano, pero tampoco es menor que entre los colectiveros viene siendo una constante en los últimos tiempos la queja de cómo los afecta el Impuesto a las Ganancias. Por encima de lo que decida el gremio de Calcagni, el clima reinante es que otros sindicatos de la CGT terminarán adhiriendo a la medida de fuerza, ya sea apoyando los reclamos pero no haciendo paro ni movilizándose, o sumándose a todas las modalidades de protestas. 

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