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10 de noviembre de 2009
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JUSTICIA

?En Argentina se exagera la defensa de las familias de origen de los niños?

Así lo consideró, con un fuerte sentido autocrítico, Aída Kemelmajer de Carlucci durante la apertura del I Congreso Latinoamericano de Niñez, Adolescencia y Familia.

    Para Aída Kemelmajer de Carlucci, jueza integrante de la Suprema Corte de Justicia y referente indiscutida en la problemática de minoridad y adolescencia, en el país, los magistrados del foro de familia exageran la defensa de las familias biológicas de niños con derechos vulnerados. De este modo, la jurista afirmó que no debe verse la posibilidad de entregar a niños en adopción como la última instancia con que cuenta la Justicia. Fiel a su estilo autocrítico, la magistrada repasó la historia de los Tribunales de Familia en la provincia y consideró que, quizás, haya sido un “error de la Corte” aceptar desde el inicio funcionar sin el presupuesto necesario. Kemelmajer también reflexionó sobre la implementación de la ley 26.061 de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes y opinó que, para los jóvenes, la vigencia de la norma no ha significado ningún cambio.
PROBLEMA DE INTERPRETACIÓN. Para Kemelmajer de Carlucci, el problema central que hoy padece la Justicia de menores del país se relaciona con la forma en que cada magistrado interpreta leyes y convenciones vigentes. “En mi opinión, hay una exacerbación exagerada de la defensa de la familia de origen, hay familias de origen que mejor perderlas que encontrarlas, y lo digo con toda franqueza.
    Esto de andar en defensa de un biologisismo puro y del valor de la sangre y esas cosas no pueden ser”, afirmó la magistrada. “La adopción no tiene por qué ser la última medida que tome el Poder Judicial. Eso parece decir la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Pero también dice que tengo que atender el interés superior del niño. Es una cuestión de interpretación del juez”, explicó Kemelmajer. Así, la magistrada abonó la teoría de utilizar el recurso de familias cuidadoras sin tanto temor. “Cuando saco a un niño de su familia, no la estoy penando porque económicamente no le da lo que tiene que dar, no estoy penalizando la pobreza, estoy penalizando a una familia no contenedora que deja a un niño en estado de abandono. Cuando veo que un niño está dos o tres meses internado en Conin porque está desnutrido, hasta cuándo tengo que esperar a esa familia para que mejore”, se preguntó la jueza.
JUSTICIA, PRESUPUESTO Y MAQUIAVELO. Polémica y extrovertida, la única mujer que integra el Tribunal Supremo mendocino, fue la encargada de dar inició al I Congreso Latinoamericano de Niñez, Adolescencia y Familia que se realiza en Mendoza. Durante su discurso de apertura, la magistrada instó a las autoridades del Poder Ejecutivo a destinar más recursos presupuestarios a la problemática de minoridad y adolescencia. “Maquiavelo decía que la víscera más sensible del hombre era el bolsillo, entonces, lo que las autoridades tienen que hacer, son cuentas entre el costo que tiene prevenir que un chico cometa un delito, a través de distintos programas de contención, de atención y apoyo, y el costo posterior a que el chico cometió un delito. Si no actuamos porque los chicos no nos interesan, porque no votan, está bien, pero, por lo menos, hagámoslo porque la ecuación no nos conviene”, disparó la jurista.
    Kemelmajer también repasó la historia de creación del Foro de Familia en Mendoza y su situación actual. “Cuando se crearon los Tribunales de Familia, fue sin presupuesto. Nosotros salimos a cumplir la ley a cualquier precio, a costa de que se crearan menos tribunales de los necesarios, y nos largamos como si fuéramos un tanque de guerra, abriendo camino. Hoy, yo me pregunto si hicimos bien, qué hubiera pasado si la Corte en ese momento le hubiera dicho al Legislativo que no podíamos cumplir la ley porque no había presupuesto, cómo deberíamos haber hecho, por qué se acostumbraron a que funcionara la Justicia sin plata”, enfatizó la magistrada.
     “Tenemos muy pocos juzgados para la conflictividad social que existe. Cada juzgado recibe 3.000 causas al año, que se suman a las que ya tiene y si a eso le agregamos la particularidad del Foro de Familia que es que las causas nunca se cierran, el trabajo sin recursos es importante”, afirmó Kemelmajer. LA 26.061. Para la magistrada, la vigencia en la provincia de la ley 26.061 de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes no ha cambiado sustancialmente la situación de vulnerabilidad social que viven muchos niños. “Antes de la ley, si encontrábamos a un chico drogándose en la plaza, la Justicia ordenaba insertarlo en un programa de rehabilitación, después de la ley cambió eso y es el Ejecutivo el que debe dar la orden. Ahora, la pregunta es la siguiente: si no existe un programa, qué importa quién dé la orden. La realidad indica que para ese chico, la ley no cambió nada, porque sin programa, el resto está de más”, enfatizó.

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