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10 de noviembre de 2009
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EFECTO SEQUIA

En Alvear liquidan vacas y cierran tres campos

La falta de lluvias y la alta mortandad obligan a los productores a dejar la actividad ganadera. Críticas al Gobierno.

    La sequía en la provincia, que se ha prolongado por más de ocho meses, está causando estragos en la economía agrícolo-ganadera. En el Sur de Mendoza, los productores ganaderos están desesperados. Al punto de que, en General Alvear, tres de ellos, en un remate especial que se realizará hoy, liquidarán 500 vacas madres y cerrarán sus campos. “Yo tenía 350 vacas y en tres meses se me murieron 150”, comentó apesadumbrado Alejandro Molero, diputado provincial, uno de los tres ganaderos que ayer llevaron a la feria las últimas cabezas que les quedaban.
    Esos animales serán vendidos a precios irrisorios porque sus dueños ya no pueden mantener la actividad y optaron por abandonarla. En el remate especial que se realizará hoy en el predio de la Cámara de Comercio, esos 500 vientres, vacas que están en muy mal estado general, serán vendidos a no más de 350 o 380 pesos. “Cuando vengan las lluvias, esas vacas van a valer entre 800 y 1.000 pesos”, asegura Carlos Di Paolo, productor sureño fundador de la feria ganadera de Alvear. “Los ganaderos nos dejamos estar esperando la lluvia y hoy es difícil mover un animal, no sube al camión o se muere en el camino”, dice Di Paolo.
    Es que el ganado no se mantiene en pie porque está debilitado debido a la ausencia total de pasturas que les sirven naturalmente de alimento. “Es un espectáculo triste”, afirma el ganadero, pese a que siguen luchando contra la adversidad climática llevando a los campos rollos, pastos y maíz. “Mirándolo fríamente, económicamente no sirve”, aseguró el productor, pero como algunos de sus colegas, admite: “Yo no los puedo dejar morir”. REMATE ESPECIAL. La liquidación de 500 vientres que se producirá hoy en General Alvear tiene su explicación. Según afirman los productores afectados, no hay más fondos para comprar alimentos ni mantener los rodeos en los campos. Perdieron todas las forrajeras que necesitan los animales porque vienen de varios períodos malos en el aspecto climático, los campos se han deteriorado mucho y tendrán que esperar entre 2 y 5 años para recuperar las pasturas.
    El remate de liquidación es literal, los ganaderos venderán tres vacas por el valor de una. Porque a la mala calidad de los vacunos se suma la sobreoferta en el mercado debido a las inundaciones en el norte argentino que obligaron a los productores de aquellas zonas a desprenderse de los animales que se salvaron, porque no tenían rodeos donde mantenerlos. En la subasta, además, los ofertantes bajarán aún más los precios, porque apelarán al riesgo del comprador por la alta mortandad que prevén se producirá en el tránsito de los vacunos desde la feria hasta el destino.
CONSECUENCIAS DE LA SEQUÍA. Los campos secos al extremo, sin pasturas, hacen que los vacunos estén pésimamente alimentados. Eso los debilita al punto de que cuando llegan a las pariciones no soportan el peso y se caen. Y se mueren. Descalcificadas, deshidratadas, hambreadas. Como los campos tienen mucho monte, los productores demoran varios días, a veces semanas, en localizarlas. Cuando logran hallarlas, la pena se duplica, porque, en muchas ocasiones, al lado de la madre yace el ternero, muerto de hambre. Los animales que sobreviven al viento, la tierra y la falta de comida igualmente tienen los días contados. Es que colocan a los ganaderos en la encrucijada de comprar alimento sustituto y perder plata o dejarlos morir. Influye en la decisión el hecho de que esas vacas madres, cuando sean vendidas, tendrán un precio muy bajo respecto del gasto realizado por el productor y, por su parte, el comprador corre el riesgo de que muchas de las vacas mueran en el camino, dentro de los camiones jaula.
 PANORAMA DESOLADOR. El presidente de la delegación alvearense de Federación Agraria, Carlos Achetoni, declaró: “Acá hay una mortandad increíble. Las madres llegaron muy debilitadas a la parición a raíz de la mala alimentación porque no queda nada de pastura autóctona”. Respecto de la actuación del Gobierno, Achetoni endurece el discurso: “No hay una política agropecuaria seria que trascienda los mandatos. Remediar no es prevenir, ya es tarde. Tres meses atrás se podría haber hecho algo y buscar otro destino, pero no tenemos soluciones y hay un importante número de productores sin rumbo”. El dirigente completó su diagnóstico diciendo: “Va a ser muy difícil levantarse, muchos productores quedarán fuera del circuito, lo que implicará el abandono de fincas y la desaparición de familias de agricultores, que serán suplantadas por grupos empresariales”.
RESPUESTA AL GOBIERNO. Los productores y dirigentes rurales consultados se mostraron escépticos en cuanto a las medidas que pretende implementar el Ministerio de la Producción. José Fernández, presidente de la Comisión de Ganadería de la Cámara de Comercio de Alvear, es claro cuando afirma: “Vemos que el Gobierno, ante la necesidad urgente del sector, empieza a dar respuestas pero con medidas a mediano y largo plazo, y nosotros lo que necesitamos es ayuda de inmediato”. Carlos Bebe Di Paolo no se queda atrás al señalar: “Ahora dicen que van a hacer pasturas, pero eso no sirve. Recién estarían para marzo o abril, y nosotros necesitamos ayuda para mañana. Estas cosas las dicen para la tribuna”. Respecto de las declaraciones de Raúl Millán, subsecretario de Programación Alimentaria, los productores no tienen pelos en la lengua. José Fernández manifiesta “cierto malestar, porque dicen que los productores no tomamos los recaudos necesarios; no somos gente improvisada y se lo podemos demostrar, acá se tomaron los recaudos, pero nadie imaginaba que la sequía iba a ser tan aguda”.
     El dirigente de la Cámara de Comercio endurece su postura cuando asevera que “es muy desatinado (lo que dice Millán) para el momento delicado que estamos viviendo, no sé si lo dice por ignorancia o porque prefiere atacar al sector para defenderse por su propia inacción. Con esto irrita más a la gente. Pedimos ayuda porque la situación es muy grave y se va a complicar aún más”. Y concluye, enojado: “Estamos en tiempo de descuento, necesitamos en forma urgente comprar alimento balanceado y pasturas. Uno piensa que en el Gobierno todavía no entienden la gravedad de la situación”. Di Paolo dice que conoce mucho a Raúl Millán y lo define como “el Guillermo Moreno de Jaque”. “Lo tienen para el choque. Para sacarle un sí cuesta mucho, pero debo admitir que cumple”. El productor agropecuario va más allá cuando afirma que este Gobierno “no le va a dar nada a la ganadería porque no la quiere. Ellos mismos me han dicho que a la provincia no le sirve económicamente”.

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