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3 de agosto de 2006
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SINDICATO DE LUZ Y FUERZA

Empresas sindicales, cerca de la quiebra

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Con las empresas al borde la quiebra, la cúpula de Luz y Fuerza adelantó que dejará de conducir las compañías. La Legislatura se abocó a investigar los manejos del gremio

       Alrededor de 60 despidos que se produjeron en las empresas que maneja el Sindicato de Luz y Fuerza, que brindan servicios a Edemsa, desentrañaron la estrategia que lleva adelante la cúpula sindical, que admite no poder seguir sosteniendo los emprendimientos que abrió luego del proceso de privatización de EMSE. Ayer, en la Legislatura, el diputado Daniel Vilchez (UCR) formalizó una presentación en el recinto respecto de la situación de los trabajadores despedidos y solicitó el estudio detallado del caso que ahora investiga la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados.


HISTORIA.


      A finales de la década del 90 el Sindicato liderado por Luis Ferreyra (conducción que viene desde 1995) produjo una modificación estatutaria para que el gremio pudiera administrar algunos emprendimientos con la finalidad de que los empleados de EMSE no quedaran en la calle.Así fue que abrieron empresas que contaban con una clausula de preferencia para contratar con Edemsa y que desde entonces brindan servicios de energía, de construcción, industriales, mineros, de transporte, comerciales, agropecuarios, inmobiliarios, de importación y exportación y, además, de turismo. Así fue que nacieron Emprendimientos Luz y Fuerza SA (Elyfsa),


         Luz y Fuerza Emprendimientos de Montaña SA (Lyfemsa), Emprendimientos Rurales Luz y Fuerza SA (Erlyfsa), Ingeniería en Servicios SA (IESSA), Generación Eléctrica Mendoza SA (GEMSA) y Empresa de Servicios del Este SA (Esesa), siendo la madre de ellas Elyfsa. Todos los emprendimientos cuentan en su directorio con la participación de los tres integrantes de la cúpula sindical, Luis Ferreyra, Justo Urbano Otero y Pablo Yague, quienes se convirtieron en patrones y defensores de los intereses de los trabajadores, una incompatibilidad ética que denunció este diario en noviembre del 2004 y que los sindicalistas reconocen que les ha jugado en contra.


       La falta de capacidad para gerenciar estas empresas trajo aparejado reclamos de los trabajadores, como el pago de horas extras y de viáticos, según consta en denuncias ante la Subsecretaria de Trabajo, que fueron desoídas en las empresas debido a que los gremialistas eran juez y parte en esta trama. De ahí que los despedidos que se han producido no hayan tenido ningún tipo de salvataje gremial, ya que, técnicamente, los echó el mismo sindicato, que es el que maneja las empresas.


 DENUNCIAS.


      Uno de los empleados despedidos recientemente de Lyfemsa,


      Marcelo Lucero, denunció a El Sol: “A mí me echa al comisión directiva de la empresa, que son los mismos integrantes del sindicato”. Lucero, junto con el resto de los integrantes de Lyfemsa, afirma que ellos aportaron 20 por ciento de sus indemnizaciones para conformar el emprendimiento y que, después, el sindicato les quitó el derecho de ser dueños. “Me rajan sin causa. Yo les había hecho reclamos respecto de mi sueldo, como tícket canasta y otro montón de cosas por las que les metí notas pidiéndoles regularizar mi situación.


       Esto me trajo aparejado que de Uspallata me mandaran a trabajar a Puente de Inca y no me pagaran viáticos ni nada, siendo que mis otros compañeros los cobraban. Mientras a mí me pagaban 1.300 pesos, compañeros míos que hacían la misma tarea percibían más de 3.000 pesos”, explicó Lucero. Hoy, a las 11, en la Subsecretaria de Trabajo, habrá una reunión de conciliación obligatoria por los despidos, y se aguarda saber cuál será la postura del gremio que es, a su vez, patronal.

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