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10 de febrero de 2019
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Cómo se posiciona Mendoza frente al embarazo adolescente

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Los datos difundidos por el Ministerio de Salud de Mendoza dan cuenta de que en 2017 se registraron 65 nacimientos de bebés cuyas mamás tenían menos de 15 años. Esta cifra va en baja desde 2014. Cómo asistir a las jóvenes ante posibles casos de abuso sexual.

Según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, en 2017 nacieron 2.493 bebés en el país cuyas madres eran menores de 15 años. A su vez, en Mendoza, el total de casos fue de 65, ocupando el decimotercer puesto a nivel nacional.

En ese sentido, el caso de una niña de 12 años que cursa un embarazo de cuatro meses producto del abuso por parte de su padrastro que recientemente tomó estado público generó polémica a nivel provincial.

Según explicó Alejandrina Román de Giro, licenciada en psicología y fundadora de Cepas (Centro de Educación, Pareja y Asistencia a la Sexualidad), una niña “no está madura corporal y biológicamente para la maternidad, por lo cual está en riesgo su salud física, psíquica y su futuro como mujer, en lo que concierne a su proyecto de vida”.

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Datos duros del embarazo adolescente en Mendoza

En 2017, el 12% de los bebés nacidos en Mendoza fueron hijos de madres menores de 19 años. Es decir, 3.779 casos. A su vez, sobre ese total, 65 de estos nacimientos fueron producto del embarazo de niñas menores de 15 años.

Esta cifra va en baja en comparación con las relevadas en años anteriores por el Ministerio de Salud de la provincia. Las estadísticas oficiales dan cuenta de que desde 2014 se registraron cada vez menos nacimientos correspondientes a madres menores de 15 años. Así en 2014 fueron 130 casos, 2015 dieron cuenta de 97 y 78 en 2016.

Con respecto a los departamentos donde más nacimientos se contabilizaron de partos de niñas de este grupo etario, en 2017, Guaymallén y Las Heras encabezaron la lista con 12 casos, seguidos por San Martín (7), Godoy Cruz (6) y Maipú (5). En tanto, en Junín, Malargüe y Santa Rosa, no ocurrió ningún hecho de estas características.

A su vez, teniendo en cuenta las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, Mendoza ocupó el decimotercer puesto en 2017 y los 65 casos registrados representan el 2,6% del total a nivel nacional.

Usualmente, los embarazos antes de los 15 años son clasificados como de alto riesgo obstétrico.

Además, según consigna el informe Estadísticas de los hechos vitales de la población adolescente en la Argentina, de Unicef:  “La proporción de nacimientos de bajo peso y la de prematuros se incrementan en la maternidad adolescente y en mayor magnitud para las edades tempranas. La mayoría de las madres dependen en forma exclusiva del sector público para la atención de su salud”.

A su vez, el Código Penal considera que antes de los 13 años la menor no está en condiciones de prestar consentimiento sexual válido.

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Ante esto, el informe Niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas del Programa Nacional de Salud Integral en la Adolescencia da cuenta de que esta previsión penal “no supone desconocer que niños, niñas y adolescentes pueden empezar su actividad sexual consentida antes de ese momento, en ejercicio de su autonomía, por el contrario, constituye una protección frente al abuso de posiciones de poder y autoridad, a la falta de experiencia, y a la posible manipulación de la voluntad de niños, niñas y adolescentes para acceder a conductas que no son realmente deseadas o apropiadas”.

En ese sentido, Román de Giro hizo hincapié en la necesidad de tener en cuenta que una niña “no está psicológicamente preparada, no podemos hablar de madre, sino de niña abusada, esta es la realidad”.

“En general, ningún adolescente está preparado para eso, menos la adolescencia actual que es sumamente inmadura, que la sociedad la ha puesto en ese lugar del consumismo. No están en condiciones de hacerse cargo de otra persona. Si así a una adulta le es sumamente difícil tener un hijo y no perder identidad, con todo lo que implica… ¿Cómo se lo pedimos a alguien que está en proceso de crianza, que no ha terminado su proceso de maduración, de crecimiento como persona. Es exigirle algo que no está capacitado”, sentenció la profesional de la salud.

A su vez, detalló que “muchas veces no conocen su cuerpo, hay mucha falta de información en los chicos acerca de la posibilidad del embarazo. Están llenos de mitos y fantasías. Por ejemplo, muchas adolescentes creen que no pueden embarazarse porque están menstruando o mantienen relaciones sexuales paradas”.

Ante esto consideró fundamental la educación sexual en todos los establecimientos educativos a fin de “tener niños y niñas preparados en todos los ambientes, para evitar que estas situaciones ocurran”.

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Sin embargo, ante una posible situación de abuso, que en en su mayoría se dan hacia adentro del núcleo familiar, conviviente o conocido es necesario contener a la víctima y solicitar la asistencia necesaria.

“Muchos embarazos que ocurren en adolescentes menores de 15 años, y en particular antes de los 13, son producto de violencia sexual ejercida por integrantes de la familia o del entorno cercano bajo distintas formas de coerción que abarcan desde la imposición forzada hasta las amenazas, abuso de poder y otras formas de presión”, da cuenta el informe Niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas.

Según detallaron desde el Ministerio de Salud, cuando se detecta una situación de abuso sexual y esta llega a la OAL (Órgano Administrativo Local), se realiza la pertinente denuncia y, a partir de ese momento se analiza si es necesario tomar una medida de excepción o de protección, lo que implica sacar a esa víctima del entorno abusivo y entregársela a una red de contención familiar o a la Dinaf, dependiendo de la situación.

“Luego comienzan las intervenciones, por ejemplo, si requiere atención psicológica la OAL deriva a los entes pertinentes que, a su vez, elevarán informes al organismo administrativo sobre la situación de este niño”, destacaron desde la cartera sanitaria.

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En el caso de detectarse el abuso de un menor, el Programa de Maltrato Infantil es una de las dependencias del Estado que puede llevar adelante un abordaje psicológico a fin de tejer redes de contención para esa menor, dependiendo por supuesto de la patología del caso.

En el caso de este Programa se realiza la intervención a través de un equipo interdisciplinario que, mediante turnos ambulatorios, trabajará junto al niño y a la familia a fin de brindarle la contención necesaria, teniendo en cuenta de que el trauma en la víctima depende de la persona que ejerció el abuso, la cercanía a ella y el tiempo de sometimiento.

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