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15 de febrero de 2008
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JUSTICIA

Elevan a juicio el homicidio de la playa

Se dispuso que Flavio Berguecio, quien está imputado por el robo, incendio y posterior crimen del joven custodio del estacionamiento de Barcala 77 de Ciudad, sea juzgado. La víctima,Matías Olmos, recibió un puntazo y terminó carbonizado.

    El fiscal especial Luis Correa Llano elevó ayer a juicio la causa por el crimen de Matías Olmos (22), el joven que fue asesinado de una puñalada el 27 de mayo del 2007 mientras custodiaba la playa de estacionamiento de Barcala 77, en Ciudad. El sospechoso que deberá afrontar el debate oral y público en el banquillo de los acusados bajo la pesada imputación de incendio, robo y homicidio criminis causa es Flavio Berguecio, de 25 años, quien estuvo prófugo una semana, hasta que fue apresado por la policía (ver aparte).

    El caso generó gran conmoción en la zona en la que se produjo el hecho, ya que el presunto autor del homicidio se trenzó a golpes con la víctima durante el asalto, dentro de una pequeña casilla que luego se incendió, tras el estallido de una garrafa que estaba conectada a un calentador. La consecuencia del incendió fue terrorífica: el cadáver –según el Cuerpo Médico Forense, el custodio ya había fallecido producto de un corte–, terminó semicarbonizado.

    Además, 16 vehículos estacionados quedaron destrozados tras ser alcanzado por las grandes llamas, que se apoderaron rápidamente del lugar. Antes de la catástrofe, Berguecio había arribado a la playa en un remís con intenciones de asaltar al cuidador. Eran las 2.30 y el frío se había apoderado de las calles. Los investigadores confirmaron que el atacante había trabajado en ese sitió como vigilador hasta diciembre del 2006, por lo que conocía cada rincón del estacionamiento capitalino. Berguecio descendió del auto a una cuadra y le dijo al chofer que lo esperara unos minutos. Segundos después, increpó al joven Olmos con intenciones de robo.

    En un momento determinado, le propinó un puntazo a la víctima, y esta golpeó la estufa que era utilizada para calefaccionar la pequeña casilla. Berguecio alcanzó a sustraer el celular de Olmos y se escapó de la escena. Llegó hasta el remís y le pagó el viaje con el aparato. A pesar de saber que la playa estaba ardiendo, producto del golpe que dio Olmos contra el calentador, Berguecio alcanzó a llevarse un Renault Clio azul y se marchó rápidamente del lugar.

    Después de esto, la casilla estaba casi destrozada y el cuerpo de Olmos había sido alcanzado por las llamas, que al mismo tiempo se habían expandido por el lugar y quemado varios vehículos. Siete días más tarde, el sospechoso fue aprendido y puesto a disposición del fiscal Correa Llano, quien lo imputó y derivó a la Penitenciaría de Boulogne Sur Mer.

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