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27 de octubre de 2009
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CORDILLERA DE LOS ANDES

El volcán Lanín y sus secretos

Montañistas mendocinos del CAM intentaron la cumbre de 3.776 metros del cono nevado que se encuentra en Neuquén. Una experiencia genial para nueve escaladores.

    El viento suele ser tremendo. Pareciera que se ensaña con uno y detiene el avance. Pero dicen los que algo saben que la montaña simplemente no te está dando permiso. “No veíamos a dos metros, porque las ráfagas levantaban la nieve y complicaba todo. Pero lo que vivimos fue hermoso”, cuenta Fabiana. Un grupo de montañistas mendocinos que pertenecen al CAM (Club Andinista Mendoza) decidió ampliar las fronteras e intentar el ascenso del volcán Lanín, ubicado en Neuquén, como parte de la preparación que realizan para buscar la cumbre del Aconcagua durante el próximo verano.
    Mara Barbeira, guía de montaña del CAM, Fabiana Ilardo, Juan Serrano, Hugo Baldini y Orlando Quiroga fueron quienes partieron rumbo a la vecina provincia con el objetivo de escalar este cono de nieve de más de 3.700 metros de altura, que regala paisajes únicos. A ellos se les sumaron en Junín de los Andes otros cuatro andinistas: Alberto Lazo y Fabián Laborato, de Buenos Aires, y Juan Nicola y Martín Rodríguez, de Córdoba Si bien la cumbre del Lanín se les hizo inalcanzable por cuestiones climáticas, el grupo de montañistas vivió una expedición impresionante, sobre todo al momento de emprender el regreso, luego de llegar a uno de los tres refugios de altura que posee la ruta norte, el BIM, ubicado a 2.350 metros. Hasta allí subieron en unas seis horas desde la base de guardaparques, encarando por la llamada Espina de Pescado y El Camino de Mulas.
    Debido a que el Lanín se eleva en una zona sin montañas a su alrededor, los vientos en la altura suelen ser tremendos y demoledores para el cuerpo, a veces, de unos 60 kilómetros por hora. Así les sucedió a los mendocinos que, por seguridad, decidieron volver cuando la tormenta no cesaba. “Para mí fue una experiencia inolvidable, cargada de mucha emoción. La montaña te permite desarrollar virtudes humanas que te hacen crecer como persona, y el Lanín también nos regalo eso”, contó Juan Serrano, mendocino, profesor de Matemáticas y amante de la montaña. Fabiana Ilardo, la otra mujer del grupo junto a la guía, Mara Barbeira, también describió sus sensaciones.
    “Nevaba desde que salimos. Pero, más allá del mal tiempo y de que sabíamos que quizás no íbamos a poder llegar a la cumbre, la experiencia suma muchísimo. Realmente, es un lugar hermoso y seguramente volveré”, dijo. “El viento no nos daba tregua. Tuvimos la misma intensidad desde el día anterior y el regreso fue bastante complicado. Pero fue genial, sobre todo una parte de la subida desde la que pudimos ver los lagos de alrededor”, finalizó Hugo Baldini.

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