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10 de agosto de 2006
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HUMOR

El temblor

El viernes por la noche, el tipo fue invitado a un asado a casa del Coco, que es donde, después del Americanto, se hace el Americorcho. Los invitados eran varios, y entre bromas, conversaciones superpuestas, fueron llegando al momento de las guitarras.

    El viernes por la noche, el tipo fue invitado a un asado a casa del Coco, que es donde, después del Americanto, se hace el Americorcho. Los invitados eran varios, y entre bromas, conversaciones superpuestas, fueron llegando al momento de las guitarras. Había varios cantores: el dúo deno; el cuarteto Vocal Mendoza 4- San Juan 0, y el Hilario Equipos, que nada tiene que ver con Hilario Cuadros. Las tonadas comenzaron a la una de la mañana.

    A las cinco se abrió la décima damajuana. Ya por esa altura, los cogollos se pagaban directamente con la jarra, y a fondo blanco. El tipo se fue de la casa del Coco a las siete. Salió a la vereda a las ocho, le llevó una hora encontrar la puerta de salida. Dos horas más estuvo para llegar a su casa, porque no es fácil caminar por adentro de las acequias.

    A las diez entró a su casa y a las once, después de rebotar contra una lámpara de pie, la heladera y tres sillas, y de gritarle cinco minutos al inodoro para que se quedara quieto, se acostó. A las once y diez, cuando se produjo el temblor del que todos hablan, el tipo simplemente dijo: “Creo que esta noche me pasé de malbec”. Y se durmió lo más campante. A veces conviene regresar en curda los viernes por la noche. Para el tipo, el temblor fue de doce grados baumé.

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