Estados Unidos
El tatuaje que puso a los médicos frente a un dilema ético
Un hombre llegó inconsciente a un hospital de Miami, con un alto nivel de alcohol en su sangre y al borde de la muerte. Sin embargo, un mensaje en su pecho puso al equipo que lo atendió en una compleja situación.
06/12/2017

Médicos del hospital Jackson Memorial de Miami (EE.UU.) debieron enfrentar un dilema ético, cuando a sus dependencias llegó un hombre de 70 años, inconsciente, con un elevado nivel de alcohol en la sangre y al borde de la muerte. Y aunque lo más razonable era reanimarlo de inmediato, una petición grabada en el pecho del paciente puso a lo médicos en una complicada situación.

Según constató la revista The New England Journal of Medicine, el sujeto tenía un tatuaje en su torso que decía "No me resuciten" (Do not resuscitate) junto a su firma. La frase generó dudas entre los médicos: ¿debían salvarle la vida o tenían que respetar su última voluntad?

El hombre estaba agonizando y su historia clínica indicaba que tenía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cardiopatía por fibrilación auricular y diabetes, indicó la revista médica.

Para zanjar el dilema al que se enfrentaban, los doctores intentaron que el paciente recuperara la conciencia para hablar con él, pero fue en vano. "No conseguimos encontrar a ningún familiar ni a ninguna persona allegada; no teníamos modo de saber cuánto tiempo hacía que se había hecho el tatuaje", aseguró Gregory Holt, primer autor del artículo en el que se explica el caso.

En un principio, el equipo médico decidió ignorar el tatuaje y administraron fluidos intravenosos para elevar la presión arterial del hombre. Pero al reflexionar sobre el mensaje que tenía grabado en su pecho, el comité ético del hospital recomendó no reanimarlo. Su estado empeoró y en pocas horas el hombre murió sin recuperar la conciencia.

Tomada ya la decisión, el equipo del hospital de Miami dio con un caso similar ocurrido en San Francisco en 2012. Un hombre de 59 años también tenía un tatuaje que decía "no resucitar". Sin embargo, los médicos pudieron hablar con él y este les explicó que sí quería ser salvado, y que el tatuaje se lo había hecho por una apuesta que perdió jugando pócker.

Afortunadamente, los trabajadores del Jackson Memorial de Miami hallaron un documento con las voluntades anticipadas del paciente de 70 años. El registro coincidía con la petición en su pecho, y aunque los doctores tomaron la decisión antes de encontrar el escrito, declararon sentirse "muy aliviados" por su resolución ante el complejo caso.