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22 de diciembre de 2019
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Historias

El superhéroe que unió Mendoza-Buenos Aires más rápido que el tren

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Remigio Saavedra logró un récord en 1943, a los 32 años, uniendo ambas provincias en un tiempo menor al que hacía el tren El Cuyano. A los 70 años repitió la hazaña.

En toda familia numerosa se producen situaciones en donde los niños más chicos imitan a sus hermanos mayores y se producen los “espejos”. Porque buscan parecerse a sus ejemplos a seguir. Los toman como ídolos y copian hasta los detalles de moverse, de vestirse para convertirse en su “hermano”, el superhéroe.

Remigio Saavedra nació en Godoy Cruz, el 1º de octubre de 1911, era quinto de diez hermanos. De esos diez hermanos, cuatro se volcaron al ciclismo de ruta. Cosme (nacido en 1901), el más grande de los varones, trabajaba en la Cervecería Andes y Cóndor, y resolvió el problema del traslado hasta su trabajo cuando descubrió lo veloz que podía ir en una bici.

Cosme era el ejemplo para Remigio, Carmelo y Victorio: los más chicos. Iba tan rápido de la casa a la cervecería que comenzó a disputar competencias por las calles de Godoy Cruz. Fue ganando y se fue conociendo su talento en varias carreras ganadas en distintos puntos de Mendoza.

Fue a competir a Buenos Aires y se radicó. Y sería el primer mendocino en participar de unos Juegos Olímpicos, en Paris 1924, comenzando una extensa campaña internacional.

A los 14 años Remigio “quería ser como su hermano” y en Mendoza ganaba su primera carrera entre los mayores. Siguió los pasos y se fue a vivir a la “gran ciudad de Argentina”.

Los hermanos Saavedra aparecían en los primeros lugares de las carreras de ruta de nuestro país y Remigio también extendía su fama por Sudamérica. Vivían del ciclismo y mientras uno se apagaba con el paso de los años, el otro corrió las pruebas de Seis Días, que se realizaban en un velódromo en distintas ciudades que lo llevó a participar Estados Unidos (6 competencias) y Canadá (2).

Estas pruebas que convocaban mucho público y se podía cobrar entrada. Los “Seis días” llegaron a nuestro país al Luna Park de Buenos Aires. Remigio ganó en tres ocasiones: en 1939 en equipo con el belga Camille Dekuysser y en 1943 y 1945 con el entrerriano Mario Mathieu. También fue campeón Sudamericano de Persecución y otras pruebas de velocidad sobre pista.

Remigio, en plenitud a los 32 años quería poseer récord inusual. Como había hecho de jovencito por la calles de Godoy Cruz, esa vez quería ser más rápido que el tren. En esos años la formación de El Cuyano trasladaba cientos de pasajeros en su recorrido habitual hacia Buenos Aires.

La fábrica de bicicletas Cometa le hizo un modelo especial con un plato central muy grande con 92 dientes lo que permitía realizar cada pedaleo de casi 20 metros de avance y un solo pinón.

El ciclista se ubicó atrás de un automóvil, con una pantalla que le tapaba el viento, para tener menor resistencia en contra. Eso en las competencias oficiales está prohibido. Pero Remigio lo realizaría para batir un récord sin parar, desde Mendoza a Buenos Aires.

Lo hizo el 13 de noviembre de 1943, desde San Martín y Garibaldi, para ganarle al tren El Cuyano, el más veloz de ese entonces. Remigio lo logró, porque completó el recorrido en 17 horas 55 minutos y 33 segundos, a un promedio de 61,3 km/h para recorrer los 1.196 kilómetros. Por momentos alcanzó los 95 kilómetros por hora y una multitud lo esperó en el velódromo de Palermo para rendirle tributo al ídolo.

Pasaron los años con más competencias para Remigio Saavedra y le llegó la hora del retiro.

Pero a los 70 años organizó su segundo recorrido a Buenos Aires en bicicleta. Le prepararon una especial (Pinarello) con un disco similar al utilizado en 1943. Y el auto, que le abría camino, fue acondicionado en su parte posterior con un acrílico para la protección del viento en contra. Lo hizo a beneficio de LALCEC, la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer.

El 5 de diciembre de 1981, Remigio partía a los 70 años de edad, desde San Martín y Garibaldi, despedido por una multitud entre los que estaba el querido Ernesto Contreras. A las 2.10 partía con el objetivo de unir Mendoza-Buenos Aires, por segunda vez, precedido por el auto con un médico y un mécánico.

“Nunca pensé que este raid lo iba a comenzar rodeado de tanta gente. Estoy gratamente impresionado por este gesto de los mendocinos. Mucha gente se me acercó también en los días previos para desearme suerte en el nuevo intento, pero realmente no esperaba tanta gente en la partida”, aseguraba por ese entonces.

Esta vez no era para batir récord y completó el recorrido y a las 21.55 llegó para clavar los relojes en 18 horas con 45 minutos, hasta la entrada a la Capital Federal, en la avenida Panamericana y General Paz. De allí hizo su entrada triunfal al Velódromo de Palermo. “Estoy realmente muy cansado. Por momentos me acalambré y tuve que bajarme de la bicicleta para que me masajearan. Pero no podía achicarme con tanta gente alentándome”, señalaba.

“Les pido perdón por haber llegado un poco tarde”, dijo humildemente Remigio a la multitud en Palermo. Le quedaba la tranquilidad y el orgullo por la hazaña realizada y por esa razón el 5 de diciembre de cada año, se festeja en Argentina, el “Día del ciclista”.

A los 86 años, el 15 de julio de 1998, moría Remigio Saavedra, uno de los mejores ciclistas de la historia argentina. Se iba el hombre que hizo dos veces la travesía de unir en bicicleta Mendoza-Buenos Aires y el superhéroe que le ganó al tren El Cuyano.

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